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martes, 25 de septiembre de 2012

El Padre Suárez



Nació en Granada; en la verdadera, por el nombre primigenio (se entiende). Es decir, que nació en el Realejo, en la actual Calle de Pavaneras, en una vivienda renacentista de dignidad solariega anexa al Palacio de los descendientes reales de la dinastía nazarí, la Casa de los Tiros. Licenciado en filosofía y teología, fue profesor del Colegio Pontificio romano, de las Universidades de Salamanca y Alcalá de Henares y se le considera “padre del Derecho Internacional”.

Dominaba el griego, el árabe, el hebreo, el latín, el español y el portugués. En el Mundo de la metafísica, fue heredero de Aristóteles, considerando el academicismo que desde el famoso griego a él, hubo un vacío que sólo supo llenar el granadino.

Francisco Suárez acuñó una teoría de una modernidad que superaba con creces a la de su época. Políticamente consideraba que la soberanía política era dada por Dios a un conjunto de personas, no a una sola. Esto, dicho en el siglo XVI, suponía un enfrentamiento frontal y radical nada menos que al concepto de Antiguo Régimen, de la autocracia más furibunda de los reyes europeos del momento y por supuesto, anticipa nada menos que la democracia tal y como se entiende en la contemporaneidad.

Una de sus principales contribuciones fue su lucha contra el anglicanismo mediante una brillante exposición de argumentos prácticamente irrebatibles, pero no hay que olvidar el que quizás sea una de sus contribuciones capitales: “Sobre las leyes” (1612) una obra de posiciones y pensamientos tan avanzados a su tiempo, donde discute sobre la posibilidad de derrocar al gobernante, el derecho del pueblo a expresarse con libertad, o la construcción de una sociedad internacional.

El granadino ingresó en la Compañía de Jesús y su obra jamás fue tibia y desapercibida. Quemados sus libros en Londres por mandato del rey inglés Jacobo I, desde su cátedra en Coimbra pasó sus últimos años este inmortal filósofo, principal contribuyente de la teología moderna y preclaro personaje que le valió el sobrenombre de DOCTOR EXIMIO y PIADOSO.

Hoy, hace 395 años que murió el Padre Suárez, que Granada recuerda desde su casa natal, con uno de los principales claustros de la Facultad de Derecho, un monumento en altorrelieve descollando en el edificio que fue de las primeras sedes universitarias granadinas, hoy Curia Eclesiástica, el que fue Instituto de Secundaria por excelencia de Granada y provincia o con la hermosísima plaza que lleva su nombre y que ofrece la grandeza del Palacio neoclásico, el famoso pilar renacentista de los Hurtado de Mendoza o los restos arquitectónicos de la primera Catedral de Granada, hoy sede del cerebro militar español, el MADOC.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

bah!
nada que hacer este jesuita en comparación al paisano y exjesuita horroris causa por la ugr prof. castillo.

santi

Anónimo dijo...

bah!
nada que hacer este jesuita en comparación al paisano y exjesuita horroris causa por la ugr prof. castillo.

santi