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miércoles, 26 de septiembre de 2012

El Ecce Homo de Borja


Elías García Martínez fue un pintor, que dicho desde el mayor de los respetos, ocuparía una secundaria posición creativa y cualitativa en el mundo del arte. Nacido en 1858, su obra es un compendio de características academicistas con el cultivo de multitud de géneros y especialmente, bajo el estilo del revival o revisión del gusto por lo clásico, donde el neobarroco será sin duda el movimiento más pretendido. En la recta final de su vida y de su producción artística, realizó en óleo, directamente sobre el muro del Santuario de la Misericordia de la población aragonesa de Borja, una pequeña pintura de 66 x 40 centímetros que representa el busto de Cristo toda vez que ha sido sometido a la tortura y burla de la soldadesca romana mediante su coronación como rey de los judíos, que iconográficamente nombramos como Ecce Homo (“aquí tenéis al Hombre”) en recuerdo de las palabras que el Gobernador romano de la provincia de Judea espetó al pueblo hebreo en un intento por salvar a Cristo de la condena a muerte que procuraron los judíos (Jn, 19:5). Pero lo cierto es que Elías García Martínez no fue el creador de este arquetipo religioso, sino que la paternidad le corresponde al pintor barroco italiano Guido Reni, que creó iconológicamente el trasunto religioso y que se difundió por los grabados románticos del alemán William French; en concreto, una de las múltiples obras sobre el Ecce Homo de Reni se conserva en la pinacoteca de Dresde, la Gemäldegalerie Alte Meister o Galería de pintura de los maestros antiguos, creada gracias a las colecciones reales de los Príncipes Electores de Sajonia. En la imagen de arriba, pueden ver el modelo original del boloñés reni.

El 7 de agosto de este 2012 se dio a conocer una controvertida intervención que una anciana de la localidad practicó sobre la obra del Santuario de la Misericordia, a efectos de paliar la delicada conservación que el Ecce Homo del primer tercio del Siglo XX presentaba, con la connivencia del sacerdote que atiende espiritualmente la Iglesia y de la Asociación Pública de la Iglesia Católica que regenta el Santuario. Sin conocimientos de restauración y probablemente sin maña creativa, el resultado es ampliamente conocido en medio Mundo, que a través de los medios de comunicación se han hecho eco en los casi dos últimos meses del resultado final de esta controvertida intervención de la ciudadana Cecilia Giménez, que a pesar de lo que pueda pensarse, ha sido bien humorística o irónicamente, muy bien entendido por la ciudadanía. Hay que precisar que desde el punto de vista artístico, teniendo en cuenta que no podemos hablar siquiera de originalidad en la obra de Elías García Martínez, tampoco de méritos técnicos en su ejecución, por lo que más allá de los valores históricos (fijados en menos de 90), no podemos hablar de evidentes daños al patrimonio histórico, si acaso, la actuación de la octogenaria vecina ha de servir para que los responsables directos de la conservación del patrimonio pongan todo el interés posible en la preservación de los bienes culturales y si éstos lo necesitaran, en la restauración de los mismos por personas cualificadas. O dicho de otro modo: en agosto de 2012 fue una obra de escasa entidad y valor histórico-artístico, pero el vasto patrimonio religioso (que supone casi el 90 % del patrimonio español) de nuestra Nación, puede verse en muchas ocasiones, tan comprometido como este Ecce Homo, con el temor a que se produzca un desmán irreversible en piezas que sí sean capitales.

Pero ajenos a la polémica de la intervención, la mano “pseudo artística” de Cecilia Giménez se ha convertido en un reclamo económico, turístico y exponencialmente artístico, teniendo en cuenta que desde el pasado siglo, toda producción humana que despierte interés, promueva discusión, genere debate, provoque o haga pensar, pasa por arte aunque no todos entiendan la obra. ¿Será verdad que ha creado una genialidad Cecilia? ¿Ha podido una señora de considerable edad y nula formación artística colarse en el mundo del arte contemporáneo por méritos propios? Mi escepticismo me llevó a pensar que se dejó influir por obras capitales hasta encontrar este esbozo que sirvió de pintura preparatoria al gran Leonardo, antes de efectuar su famoso “Cenacolo” o “Última Cena del Monasterio dominico de las  Gracias de Milán entre 1495 y 1497, tal y como ven en la imagen de arriba.

Hemos descubierto que Cecilia es una apasionada de la obra de Leonardo. La última contribución artística de da Vinci, que quedó en manos del rey francés Francisco I, ha visto cómo en los últimos años le salían reproducciones, quizás obras del mismo Leonardo y en definitiva, hermanas menores a Mona Lisa. Es el caso de la Gioconda del Prado de Madrid, pero lo que muchos no sabían (y sí conocía Cecilia) es que Leonardo habría de adelantarse varios siglos al expresionismo pictórico alemán y crear un retrato de una dama florentina de finales del siglo XV con un indudable androginismo como vemos en la imagen de arriba.

En 1628, Diego Velázquez pintaba “El triunfo de Baco”, que ha venido a ser reconocida mundialmente como “Los Borrachos”. Fue un encargo del Rey Felipe IV, cuando el artista sevillano, posiblemente uno de los mejores de la Historia Mundial del Arte, fue nombrado pintor regio o de cámara. Lo que hasta el momento desconocían todos los historiadores del arte es que Velázquez tuvo un proceso de codificación para llegar a conclusiones contemporáneas y que supo aplicarlas a la escena mitológica. Sin duda, Cecilia ha bebido de este “dibujo preparatorio” del pintor barroco que le sirvió y de qué manera para su Ecce Homo.

Muchos creen con vehemencia en los secretos ocultos que puede encerrar el arte, y que “El Código Da Vinci” del estadounidense Dan Brown desveló en su momento. Al parecer, alguna logia masónica ha sabido proteger desde antaño la iconografía cuasi divina de un ser antropomórfico de difícil descripción y analogía humana que se ha venido a colar en la obra de los mayores genios de la humanidad. El inmortal Francisco de Goya pintó al óleo sobre revoco, en 1819, en la pared de su “Quinta del Sordo”, “Saturno devorando a un hijo”. Primero, hay que precisar que el Ecce Homo del Santuario de la Misericordia de Borja es también un óleo sobre revoco. Y lo más interesante es el descubrimiento que se ha hecho de un lienzo preparatorio, un bosquejo de la trascendental obra de Goya, que sin duda nos vuelve a poner sobre la pista de la inspiración de nuestra protagonista Cecilia Giménez.

La industria del cine supo de estos intentos por esconderle al Mundo la figura casi mesiánica de este personaje que nos cuesta describir. En 1924, Columbia Pictures Corporation recibió la información apropiada. Fue entonces cuando los hermanos Harry y Jack Cohn, así como el tercer propietario, Joe Brandt, se lanzaron a remozar la imagen de la productora cinematográfica. Junto al fichaje de Frank Capra que rodaría para los estudios “Sucedió una noche”, ganadora de cinco Óscar, llegarían títulos y actrices de ensueño. Fichó por Columbia Rita Hayworth, compran la división de dibujos animados de Hanna-Barbera y se une Sony al proyecto. Pero les faltó valor para colocar el símbolo que a priori, iba a distinguir al estudio y que ven en la imagen de arriba.

Y cuando en 1921 se proyectó el Cristo Redentor sobre el Monte Corcovado de Río de Janeiro, para celebrar el I Centenario de la Independencia de Brasil, el proyecto original que presentó el escultor francés Paul Landowski fue el que ven arriba. Al final, cambió el rostro, amedrentado porque se pudiera conocer este secreto centenario que habían conseguido mantener en la más estricta de las privacidades genios como Leonardo, Goya o Velázquez. Y las 1.000 toneladas de hormigón que dan vida a los 38 metros de altura del Cristo, quedaron muy distintos al proyecto original.

Afortunadamente, este Mundo se cree los libros de ficción de Dan Brown o que Cristo estuvo casado, aunque se ha demostrado que el último papiro encontrado hace una semana, es falso, una copia textual de varios documentos con errores de transcripción y de interpretación. Digo esto porque la credulidad de la gente me permite escribir con tranquilidad de este secreto tan bien guardado que Cecilia Giménez ha revelado sin darse cuenta. La anciana es heredera de toda una larga y centenaria lista de “iluminados”, un conjunto de masones muy poderosos que dominan el Planeta sin que nadie lo sepa ni lo sospeche; después de tantos esfuerzos porque no se supiera que autores y productores cinematográficos tan poderosos e importantes formaban parte de este selecto club, le ha podido la vanidad y ha terminado por revelar algo que estaba tan bien custodiado. Una de las pruebas irrefutables es la adhesión a esta logia de conocimiento que tenían los Jackson Five. He aquí la explicación de los triunfos de Michael Jackson en el Mundo de la música; de no ser por la sabiduría arcana que le transmitieron al autor pop, nunca hubiera inventado su particular baile. La imagen de arriba lo demuestra.

Sé que estoy siendo excesivamente valiente al contar todo esto. Y más lo que viene a continuación: el oscarizado Steven Spielberg, que se le considera como uno de los padres de la ciencia ficción, formó parte de este “grupo selecto y secreto” y conocía el poder del icono. Fue así como pudo dirigir y producir en 1982, “ET el extraterrestre”. Hay una escena famosa en la que el protagonista infantil, el niño Elliot al que da vida Henry Jackson Thomas, Jr. logra que escape su amigo interplanetario montado en la cesta de su bici. Lo cierto es que se ha encontrado el montaje original de la película y vemos cómo Spielberg se atrevió a rodar la escena con los protagonistas originales. En vez de Henry Thomas, un actor de 11 años, la protagonista iba a ser Cecilia, entonces de 50 años. Algún poderoso impidió que el Mundo conociera la verdadera historia y ha quedado sepultada durante 30 años, bajo el camuflaje de una amistad entre un niño y un extraterrestre, pero algún día llegaremos al fondo de la cuestión.

Quiso ser valiente la televisión estadounidense NBC y su productor Paul Fusco. Y quiso, en 1986, sacar a la luz todo este misterio que desde el renacimiento florentino estaba presente en el Mundo. Pero alguien con mayores influencias cortó de sopetón la investigación periodística de la NBC y obligó a que la cadena cambiara la serie de capítulos que iban a contar uno de los secretos mejor guardados de la Historia de la Humanidad para transformar todo este extenso reportaje en una serie de humor que parodiaba a la película “E.T.”. Y fue así como nació “Alf”, emitido desde 1987 a 1990 y con un total de 102 capítulos.

Y llegamos a julio de 2012. La última conocedora de tamaño secreto quiere al fin revelarlo. ¡El Mundo merece saberlo! Más que nada, por si la predicción maya acierta y en unos meses se acaba la humanidad. Esto fue lo que movió a Cecilia Giménez a reproducir el “misterioso rostro” suplantando las facciones de Cristo tal y como Guido Reni las imaginó en su día y reprodujo el pintor requenense Elías García Martínez. Ella sí que conocía las obras nunca vistas de Leonardo, de Velázquez y de Goya. Conservaba el prototipo que Spielberg había hecho para la mencionada película. Pero aún así, le faltaba captar con absoluto realismo las facciones del “mágico icono”. Ojeando las páginas de una publicación de las llamadas “prensa rosa” descubrió al modelo perfecto, a la persona que podría perfectamente guiarla para dar a descubrir el “secreto mejor guardado” de la Historia. Y en efecto, Francisco José Rivera Pantoja, que antaño conoció España como Paquirrín, se prestó para acabar inmortalizado en los muros de una Iglesia católica. El entuerto se iba deshaciendo poco a poco. La Humanidad, conocía el mayor secreto, más impactante que el muy autorizado libro de Brown, más que cualquier otro mensaje cifrado, oculto e impensable que jamás antes hubiera tenido lugar.

P.D. Habrá tontos (me juego un dedo) que leyendo nombres y fechas verdaderas mezcladas con un poco de inventiva, se hayan planteado qué hay de verdad en todo esto. Teniendo en cuenta que para buscar las fotos y hacer el texto he empleado menos de 50 minutos, no está mal. Con un par de años, lo de Brown se me queda a la altura de una alpargata y consigo que medio mundo se crea que Cristo fue el padre de la Abeja Maya. Pero ahora que recuperamos la seriedad perdida a partir del tercer párrafo de esta entrada, será bueno que tengamos en cuenta que no todo es disculpable. Por muy anciana que sea. Quien ha recomendado a la señora que después de observar cómo se hace negocio con las 3.000 visitas semanales que tiene “su” Ecce Homo ha de pedir derechos de autor, amparada en la propiedad intelectual, que le recuerde que un atentado contra el patrimonio se paga caro. Con medidas de este tipo y directores de cine como Álex de la Iglesia diciendo que la obra de la anciana de Borja forma parte ya de la cultura pop de este país, elevando a arte y si me apuran a cultura, la incapacidad cultural y artística de alguien sumergido en la senectud, no me extrañaría nada que, de aquí a poco, la imagen de arriba pueda pasar. A fin de cuentas, la imbecilidad es la tónica habitual de este país.

Y A IMBÉCILES INTEGRALES, NO NOS GANA NADIE. 

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