Visitas

viernes, 24 de agosto de 2012

Tumbarse a la bartola

El 24 de agosto es la fiesta litúrgica de San Bartolomé, que como santo consagrado a sus efectivos cuidados hacia el mundo rural y porque la fecha en la que se celebra su onomástica coincide con el final de la cosecha de casi toda España, se tomó este día como jornada de descanso tras terminar las tareas agrícolas y se daba paso a la celebración de la recogida de los frutos y el fin de las labores de la recolección.

La fama de San Bartolomé inundó el mundo rural español durante siglos, convirtiéndose en la fiesta del santoral quizás más celebrada desde la Edad Media. Lo cierto es que tras el trabajo, llegaba el obligado y merecido descanso, por lo que hasta que no llegara el tiempo propicio para la nueva siembra, el jornalero español tenía tiempo de asueto, por qué no, de holgazanería dependiendo de la productividad de la cosecha y sería frecuente ver al padre de familia, tumbado a “lo Bartolomé”, que daría origen a la expresión, a la bartola.


Algunos también han querido ver en la representación iconográfica del santo, que murió mártir desollado por Roma, una comparación entre esta imagen del torso despellejado de Bartolomé y la imagen de holgazán durmiendo con la barriga al aire, luego se completaría el sentido de la expresión que no viene a significar otra cosa que holgazanear, despreocuparse, descuidar o abandonar el trabajo. ¡Pero merecidamente entonces, vagamente hoy!

No hay comentarios: