Visitas

miércoles, 22 de agosto de 2012

Quedarse en cuadro

Un entrenador últimamente se queda en cuadro si hay mala racha con las lesiones en el equipo. Y ya les gustaría a los sindicatos y a los piquetes que las empresas se quedaran en cuadro, sin nadie, sin gente que atenderlas cuando se declaran estas últimas Huelgas Generales que tienen de democráticas lo mismo que de lógicas. Porque hay muchas formas de quedarse en cuadro y todas son sinónimo de quedarse pocos en el desempeño de una tarea o labor o de ver disminuida considerablemente el número de partícipes en algo.

Y como tantas cosas de nuestra cultura española, son herencia militar. A lo mejor hay que remontarse a los Viejos Tercios, aquellos que no les tosía ni los reyes de media Europa juntos, haciendo grande a España. El caso es que en una de estas, cuando el enemigo arrasaba a la división española, cuando hacían estragos los cañones defensores de las ciudades que de todas formas caían en nuestras manos o morían decenas de buenos hombres tras el disparo de las baterías enemigas, los comandantes españoles gritaban a los suyos: “¡quedaos en cuadro!”, o lo que es lo mismo, que aguantaran a pie juntillas, inalterables, inamovibles, aunque la muerte les rondara cerca.

Y seguimos quedándonos en cuadro. Pero sin el honor y las causas de entonces. De cuando nació la expresión. Aunque como en la foto de arriba, no todo está perdido...

No hay comentarios: