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jueves, 30 de agosto de 2012

Mucho ruido y pocas nueces

La superioridad del ejército español desde finales del siglo XV y hasta los comienzos del siglo XVII con respecto a cualquier enemigo es una realidad que constata la historia. El perfeccionamiento técnico, el hábil empleo de la artillería, la disposición estratégica de los cuerpos de combate y la pericia de sus comandantes, curtidos durante siglos en una Guerra de Reconquista de casi ocho siglos de duración, podrían explicar groso modo la aplastante capacidad bélica de España.

En 1597, el Gobernador de los Países Bajos en nombre de Su Católica Majestad Felipe II, oye el plan que el comandante de los tercios españoles, Téllez de Portocarrero, ha ideado para tomar la ciudad de Amiens, en la frontera con las posesiones hispanas y que forma parte del país enemigo por excelencia: Francia. El plan consistía en ocultar de la mejor manera posible a 500 soldados de infantería dividiéndolos en pequeños que se apostarían cerca de la ciudad.

El señuelo lo practicarían 30 soldados que, revestidos y camuflados como simples campesinos, quisieran entrar en Amiens con el propósito de comerciar en el mercado local. Aquel 11 de marzo, los supuestos labradores entrarían empujando un carro lleno de nueces, que "accidentalmente" tendría que volcarse justo al lado de la puerta principal de la ciudad. Mientras, parte de este particular “contingente espía” se dedicaría a armar alboroto intentado recoger las nueces y un tercero, haría lo posible para atrancar el sistema de cierre de las puertas, permitiendo así que los guardias no pudieran reaccionar justo cuando los 500 soldados de la infantería española se precipitaran al asalto de Amiens.

En menos de media hora, todo había salido como se previó y la localidad francesa estaba bajo dominio español. Nunca fue tan fácil tomar una plaza y originó, de manera jocosa, el dicho de mucho ruido y pocas nueces, que hoy día empleamos para referirnos a una exageración de alguien que agranda la realidad, o a la facilidad para llevar a cabo cualquier tarea aunque el interlocutor quiera decirnos lo contrario.

Y es que, los Tercios Españoles, ganaron medio Mundo para nuestro Reino y dejaron un amplio poso cultural a nuestra lengua. Y además, desde entonces, a los ciudadanos de Amiens aún se les llama los “come nueces”. 

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