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domingo, 12 de agosto de 2012

La Virgen de la Cabeza de Andújar

Se cumplen 785 años de su aparición en el Cerro de la Cabeza. Posee la romería más antigua del Mundo, es una de las pocas imágenes en todo el Orbe distinguida con el singular privilegio papal de la Rosa de Oro, fue declarada Patrona de Andújar en 1909, de toda la Diócesis de Jaén en 1959, su Santuario elevado al honor de Basílica en 2010 y como quiera que se presupone que fue destruida por los republicanos en 1936, Coronada Canónicamente en 1960, aunque la Primitiva Imagen lo fue en 1909. Todo ello la convierte en una de las advocaciones e Imágenes Marianas Bendecidas más trascendentales, importantes y veneradas de todo el Mundo.

Pero, ¿qué sucedió realmente con aquella Imagen gótica, de las llamadas Fernandinas, que en el trascurso de la Guerra Civil desapareció? Dos libros, uno de 1991 “El enigma de la Virgen de la Cabeza” de Francisco Calzado Gómez y otro de 2004 obra de Pablo Utrera Cardeñas, “Ángeles y demonios en el Santuario de la Virgen de la Cabeza”, recogen testimonios de los supervivientes e incluso se basan en un cuadro pintado por uno de los Guardias Civiles que defendieron del asedio y bombardeo el lugar, bajo el título de “Acto heroico de ocultación de la Virgen de la Cabeza” para decir que la Virgen sigue oculta en las inmediaciones de su Santuario, al fin de preservarla de su destrucción. Lo cierto es que parece algo ilógico que, toda vez se concluyó la Guerra, los supervivientes que conocían el lugar exacto de la ocultación no se prestaran a revelar dónde estaba tan venerado Simulacro.

El 7 de octubre de 1939 el Diario ABC publica que la Virgen había aparecido en el domicilio de un chófer de la Guardia Civil al servicio del Capitán Cortés, entonces ya elevado a héroe del suceso, como responsable de la resistencia del Santuario a los envites bélicos republicanos. Lo cierto es que nada más terminar la Guerra, un trinitario procedente del Santuario de Andújar aparece en la localidad valenciana de Burjasot con una Imagen mariana. Al ser nombrado párroco del pueblo, depositó sin mayores explicaciones dicha Obra en la Iglesia de Burjasot; la tradición oral, difícilmente demostrable, es sin duda de escasa credibilidad, en tanto apunta que la obra mariana que se venera en la Ermita de San Roque y la Virgen de la Cabeza, patrones del pueblo, es la original de Andújar, aunque lo cierto es que estilísticamente comparten pocos apuntes y grafías escultóricas.

También se dice que la Virgen fue ocultada en el hueco de una escalera que comunicaba la Iglesia con el Santuario, en el lado del sur del mismo. Y en la teoría de que la Virgen no estaba ya en el Santuario cuando en marzo de 1937 empezó el asedio, descansa de un lado, la enigmática creencia de que la Cabeza original está en Burjasot, aunque lo más probable es que fuera desplazada hacia Valencia ya que la capital del Turia era el lugar escogido para proteger las piezas artísticas y en todo caso, embarcarlas hacia donde pudieran ponerse a salvo. Sí que queda constancia que el ajuar mariano de la venerada Imagen se mandó a Valencia para ponerlo a buen recaudo, pero éste nunca llegó.

Y entonces es hora de preguntarse: ¿realmente resistió el asedio del Santuario? Si no estaba allí cuando empezó el bombardeo, ¿dónde se encuentra? Si ABC en 1939 la localizó, ¿dónde está ahora y por qué Andújar y la Diócesis de Jaén no hace lo posible para que regrese a su Casa y al corazón de sus hijos?

Porque, tal vez, todo sea leyenda o de ser verdad... por alguna razón no interesa.

La tercera foto, del siempre genial blog "Simplemente Capillita".

1 comentario:

Enrique Andrés dijo...

No es cierto que un Trinitario llegara a Burjassot con una imagen de la Virgen. Además, nunca un trinitario ha sido párroco de la población. La imagen de la Virgen de la Cabeza de Burjassot, según tradición oral, era propiedad de D. Juan de Ribera, arzobispo de Valencia, que la regaló al pueblo con esa advocación. La tradición de ser "copia exacta" de la de Andujar viene del barroco, en que todas las imágenes se vestían, y alguien acentuó el sentido de la copia "exacta", después demostrado y evidente que, artisticamente, no tiene nada que ver una con la otra.