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sábado, 18 de agosto de 2012

Federico García Lorca

¿De verdad para alguien puede ser interesante conocer dónde reposa Federico? Y sin que ello suponga levantar polémicas sobre la verdadera motivación y si me permiten, justificación de la memoria histórica, lo que sostengo y sostendré es que el poeta jamás murió desde el instante en que dio a conocer sus “Impresiones” y hasta que hace 76 años dejó el mundo.

Hoy vuelven a ser actuales aquellas comprometidas aseveraciones del profesor universitario de Granada, Fortes. Aquellas que decían con rotunda seguridad algo que malició media España, cansada ya de la manipulación política de la figura más trascendental que ha dado en siglos la poesía y la dramaturgia mundial, con el permiso de nuestros clásicos intemporales.

A Lorca, en efecto, lo mataron lo suyos. Si seguimos verso a verso a Machado, al inmortal Federico lo mataron los conservadores, tal vez aquellos que no vieron jamás con buenos ojos la posición social acomodada de la que siempre disfrutó, y por qué no, los que se negaron a que un adelantado a su tiempo siguiera fiel a la herencia católica, porque en efecto lo fue, más al estilo de lo que predicó el Mesías de Belén que lo que las mitras del año 1936 pudieran representar.

Hoy vuelve de nuevo a recordarse que “el crimen fue en Granada”, tal vez que “entre Víznar y Alfacar...” pero desde luego, que da igual, muy igual, donde descanse para siempre el mayor de los genios que dieron las letras hispanas del siglo XX, que tal vez den las futuras y uno de los más inigualables de todos los tiempos. Porque mientras quede alguien en este tiempo que coja uno sólo de los versos del de Fuente Vaqueros y lo lea, lentamente, casi a sorbos, seguirá tan vivo como cuando subía a la Xirgú a los escenarios a que el teatro español de todos los tiempos pasara obligatoriamente por sus textos.

Y los que viven de él, a su costa, ideológica y babosamente, dejen en paz al resto del Planeta con sus teorías y pistas de fosas comunes y otros disparates. Toca leerlo y no dejar de decir de él que pocos hubo y habrá como él, y no malgastar el mal contado dinero del contribuyente en buscar sus huesos, que fueron como un envoltorio de la verdad, esa vida única que se escapó, ahora que hacen 76 años, no importa dónde ni importa más que dejándonos sin la posibilidad eterna de averiguar, hasta qué lugar habría llegado, FEDERICO. Nuestro Federico. 

1 comentario:

J. Carlos Medina dijo...

Nunca me importó lo que fuese Federico ideológicamente hablando. Lo cierto es que quien lo asesinó si tenía una ideología clara. La ideología de Federico era como la de tantos y tantos españoles que no es otra que la del sentido común y la del raciocinio.

Me hace mucha gracia y a la vez me enerva muchísimo cuando un partido político se hace con la patente de corso de los valores esenciales del ser humano. Abanderarse como el protector de la libertad individual, de la libertad de expresión, de los derechos humanos, de la ética, etc. etc. etc. es inversamente proporcional a la utilización honesta de esos valores. Federico era un señor acomodado que no le importaba relacionarse con la mas baja sociedad granadina, era religioso pero a la vez homosexual, era etiquetado de conservador por su posición social pero con ademanes liberales, era, en definitiva, alguien que no encajaba en ningún estereotipo. En nuestra España de la guerra civil o eras mi amigo o estabas contra mi. No había término medio y él era precisamente eso un término medio, con mitad y mitad para ser odiado por todos los españoles pero universal para el mundo entero. Creo que se lo cargaron los nacionales porque llegaron primero.