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viernes, 3 de agosto de 2012

Expulsión de los Judíos de España


Ya era 3 de agosto. De esto hace hoy 520 años y nos obliga a tener en cuenta una frase que ya en su día dejé publicada en esta Alacena y que de nuevo traigo como reflexión: juzgar los hechos históricos que sucedieron hace siglos desde la perspectiva, el pensamiento y la mentalidad de nuestros días, es jugar sucio y por supuesto, alejarse de la realidad y de la verdad histórica. Porque la mentalidad y la creencia del Mundo de hace 520 años no tiene nada que ver con el de 2012 y no es fácil ni entender ni juzgar con justicia (valga o no la redundancia) desde la atalaya del tiempo. Y conste que no estoy defendiendo lo que pasó aquel 3 de agosto de 1492, ni justificando el hecho histórico que ahora cuento, pero sí que me resisto a que la sociedad actual se aventure con excesiva ligereza y falta de cultura histórica (¿tal vez general?) a sentenciar el pasado con un libertinaje sin precedentes.

El 31 de marzo de 1492 los Reyes Católicos cometían el error de firmar el que ha pasado a la historia como el Decreto de la Alhambra. El documento regio ordenaba la expulsión para siempre de todos los judíos de España, la imposibilidad de retornar de por vida y la confiscación de sus bienes inmuebles y pertenencias que juzgaran de utilidad pública las autoridades. La injusta orden, además, supuso un duro revés en muchos sentidos, puesto que primero privaba de población, numerosa población a una naciente España donde precisamente no sobraba gente dispuesta a habitar y levantar el Reino, y privaba además a la sociedad del momento de una de las más fecundas, productivas y prósperas comunidades que llevaban siglos destacándose y contribuyendo al progreso común de la que ya era España.



El decreto se hacía efectivo el 31 de julio de 1492, pero se decidió que entre su redacción y promulgación y el tiempo que había tardado en darse a conocer, transcurrieran unos días para que cualquier judío español se diera por enterado y cumpliera la orden. Así, el momento último en el que un hebreo podría estar en suelo español sería las doce de la noche del 2 de agosto de 1492, luego hoy, 520 años después, España perdió a sus sefardíes.

Me hago eco de este capítulo de la Historia de España por dos motivos fundamentales: el primero es que textos como este y decisiones como ésta, comprueban cuál fue la primera capital de España, la trascendencia (aunque en este caso sea negra y triste) que jugó Granada y la fuerza socio-política que llegó a tener, superando con creces la que tuvo como capital de un reino musulmán, gracias al irrefrenable amor que demostró hacia Granada la Reina Isabel la Católica.

Y en segundo lugar, porque la historia es paradójica y suele ofrecer una serie de bromas de mal gusto sin precedentes. Porque Granada, fundada hace 2.700 años en lo que hoy conocemos con Albaicín, es la suma realmente de dos ciudades, siendo la otra, la que había crecido desde el siglo IX a orillas del Darro y a rebufo de la colina de la Alhambra. Esa ciudad, fue conquistada por el primer rey de Granada, Zawi, en el año 1013. Ilbir en tiempos iberos, Iliberis en tiempos romanos, Elvira con los cristianos y con los musulmanes... y la otra ciudad, la hebrea, la judía, la que fue tomada en 1013, se llamaba Garnata. Y por apellido, al-yehud... “GRANADA DE LOS JUDÍOS”.

Y es que no deja de ser curioso que la ciudad que le dio nombre a la ciudad nacida de la fusión de Ilbir y de la población judía, fuera el lugar donde se firmara el decreto de expulsión del pueblo hebreo de todo un Reino, de toda una Nación, que ya entonces era España. Como una cuna y una mortaja a la vez, Granada. ¡Bromas de mal gusto de la historia!

Por eso propongo, que a las doce de la noche de cada dos de agosto, Granada haga un homenaje floral a los pies de Tibón, destacado judío granadino que es hoy aduana de entrada al barrio del Realejo, primitiva GRANADA. Para que nadie olvide jamás que hay millones de descendientes de España en el Mundo, bajo la cultura sefardí. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues ni homenaje floral ni nada.

Al final nosotros mismos nos tragamos esa imagen de "malos de la película".

Me preocupa tu prosionismo ;)

PS: Yo lo de hermanos mayores en la fe me lo tomo a cachondeo, haciendo caso omiso a todo documento conciliar (vaticanosegundista) y referencia papal en este asunto. Siguen siendo pérfidos judíos. Y punto.

Santi.

Anónimo dijo...

De la wikipedia (por ir rápidito):

Reino de Francia 1182
Expulsión y confiscación de bienes ordenadas por el rey Felipe Augusto

Reino de Inglaterra 1290
Ordenada por Eduardo I de Inglaterra, la expulsión de los judíos de Inglaterra fue la primera gran expulsión de la Edad Media

Reino de Francia 1306, 1321/ 1322 y 1394
La primera de ellas, ordenada por Felipe IV de Francia
Archiducado de Austria 1421 La expulsión se produjo tras la persecución (270 judíos quemados), confiscación de bienes y conversión forzosa de los niños.

Ducado de Parma 1488
Por los Sforza

Ducado de Milán 1490
Ordenada por Ludovico Sforza, no se llevó a la práctica hasta agosto de 1492


Como dice el refrán, algo tendrá el vino cuando lo bendicen.

Santi.