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martes, 3 de julio de 2012

Walt Disney

Durante 25 veces recogió el Premio Óscar y un vigésimo sexto le fue concedido a título póstumo. Ferviente anticomunista, sigue siendo todavía objeto de estudio su posible nacimiento en Mojácar, Almería, como hijo ilegítimo de un médico y una lavandera que para evitar mayores escándalos, nada más dar a luz emigró a los Estados Unidos y dio a su hijo en adopción, que debía llamarse José Guirao Zamora, a la pareja Elias y Flora Disney.

Pero el gran misterio de uno de los creadores más grandes de la historia, desmentido de manera reciente, es su posible crionización o congelación en estado aún latente de forma que cuando se alcance un avance científico, pueda regresar a la vida. Quizás el bulo fue alimentado a raíz de la entrevista que concedió al New York Times y de la que se extrae este resumen:

-¿Cree usted, señor Disney, que el suyo es un trabajo artístico?

-No. Muchos críticos afirman eso, pero lo mío no es arte, es simple show business. Mis películas ayudan a vender palomitas en los cines, y a mí me encantan.

-Sus filmes tienen todos argumentos similares. Los buenos son muy buenos y los malos, muy malos. Todos terminan en forma convencional. ¿Por qué ese encasillamiento?

-Yo amo la vida. Me agrada tanto vivir que me gustaría ser inmortal para ver cómo dentro de muchos años los chicos siguen disfrutando con mis películas. Todas las mañanas, cuando me despierto, experimento una gran alegría. Soy un hombre simple al que le gusta practicar la bondad; tengo la risa fácil y me gusta estar aquí, en este mundo donde, si bien hay muchas tristezas, todo está vivo, maravillosamente vivo…

Desde entonces la leyenda se convirtió en uno de esos bulos universales de difícil comprobación, pero sin ánimo de discusión. Murió un 15 de diciembre de 1966, cuando dibujaba la que iba a ser su próxima película, “El Libro de la Selva”. Nadie supo de un velatorio, de un entierro, de una cremación. El mutismo de la familia fue enorme ayudando a que la leyenda de su congelación fuera ya imparable. En 1969 se daba por hecho desde diarios sensacionalistas estadounidenses y hasta que no se dio a conocer una entrevista en 2004, hecha al sobrino carnal de Walt Disney, Roy Disney, que entonces tenía 74 años, nadie antes había sabido de una negación por parte de la familia. La entrevista fue tal y como sigue:

-He crecido convencido de que Walt Disney, al morir, pidió que lo congelasen...

-Ya, ya, para volver un día a la vida, ¿no?

-Eso es: cuando la ciencia lo permita.

-Pues olvídelo: mi tío Walt no está congelado, criogenizado, hibernado ni nada. A los dos días de su muerte, lo incineramos. Y sus cenizas reposan en un cementerio a pocos kilómetros de mi casa.
-¿De dónde surgió ese rumor, entonces?

-De las ganas de que Disney viviese... ¡Ojalá! De nuestra ansia de inmortalidad...

Y revelando el lugar de enterramiento, cayó un mito que todavía hoy siguen alimentando muchos, pero que para desgracia de los que confían en el futuro y sus posibilidades, impide que un día el creador de “Los tres cerditos”, “Winnie The Pooh”, Mickie, Blancanieves y tantas otras genialidades intemporales, pueda volver un día a fascinar al Mundo con su inventiva. 

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