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jueves, 19 de julio de 2012

Las primeras elecciones españolas

En el año 1770 nacía el inigualable Beethoven, los griegos se sublevaban contra los turcos y el Rey Carlos III declaraba marcha de honor a la Granadera, o lo que es lo mismo, que arrancaba la historia de nuestro Himno Nacional. España vivía desde 11 años atrás el fenómeno de la Ilustración, de los ministros con preparación cultural y ganas de renovar y remozar nuestra sociedad.

Los ministros Floridablanca, el de Aranda, Campomanes o el Marqués de Esquilache reformaban el país. El despotismo ilustrado daba frutos con la creación de academias, Reales Fábricas y reforma de las Fuerzas Armadas. Con el sobrenombre de “El Político” y de “El Buen Alcalde”, Carlos III se había empeñado en que España pasar al universo de la contemporaneidad y volviera a ser lo que nunca debió perder. Y es así, como en este 1770, se produce uno de los hechos que cambiará socialmente la Nación.

El 19 de julio, se eligen en Granada los alcaldes y concejales que han de regir los designios de la ciudad. En concreto, el Corregidor y los regidores de la urbe son escogidos, por vez primera, mediante plebiscito general y no por designación real, convirtiéndose en el primer episodio de democracia de la historia de España y por supuesto, de la historia de Granada.

La población granadina estaba censada a través de las parroquias, los grandes núcleos de empadronamiento seculares que han funcionado hasta no ha tanto en nuestro país. La Real Orden de Carlos III, expedida ese mismo año, facultaba a cualquier varón que comulgara con la ley (luego, no tuviera cuentas con la Justicia) y fuera mayor de 21 años, a escoger al candidato que entendiera oportuno, haciéndolo constar mediante voto que se depositaría en las dependencias parroquiales de cada colación, de suerte que era el párroco el encargado de custodiar y velar por la buena marcha de la primera experiencia democrática española.

Carlos III pasará a la historia como uno de los mejores y más inteligentes monarcas españoles y europeos. La transformación (incompleta, pero fecunda) de la Nación y cómo entendió las relaciones exteriores, la diplomacia y el mundo económico español avalan sus decisiones. Pero de estas elecciones que hoy se cumplen 242 años, extraigo varias reflexiones: ¿todo el mundo ha de votar y todo el mundo está capacitado para hacerlo? Y como último pensamiento, cuando oigan a progresistas apuntarse tantos sobre la recuperación democrática en el año 1977, o aplaudir a la Segunda República como la primera forma de Gobierno español democrática, recuerden que 161 años antes ya había introducido Carlos III en la población española, la democracia. Más efectiva o con más alcance; pero que no les engañen, porque en la II República, por ejemplo, no podían votar las mujeres, luego ya está bien de mentiras.

Ahora bien, se demuestra de nuevo que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creí que era un post de un día anterior e iba de botar...

Santi.