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jueves, 26 de julio de 2012

La UVE de Victoria

A lo largo de la Guerra de los Cien Años, la batalla de Agincourt, en el norte de la actual Francia, fue decisiva para los ingleses que consiguieron una aplastante victoria gracias a la novedosa incorporación del arco largo de fabricación inglesa, que consiguió que 6.000 anglosajones derrotaran a los 12.000 francos que presentaban cara ante las tropas que comandaba el rey inglés Enrique V. Lo cierto es que aquel año de 1415, Inglaterra consiguió una formidable victoria, sí, pero a costa de la captura de miles de sus espléndidos arqueros, a los que los franceses no dudaron en cortarle varios dedos de la mano para que nunca más pudieran utilizar el arco. Sea como fuere, esa mutilación les dejaba salvos y sanos los dedos índice y medio. Vencidos los franceses, no fueron pocos los arqueros al servicio de Enrique V los que se rescataron, que tuvieron aún fuerzas para mostrar sus dedos a los derrotados, interpretándose como un gesto burlesco que indicaba además el triunfo inglés.

Esto, y que estaban al mando del quinto de los reyes con el nombre de Enrique, que como saben el ordinal en números romanos se expresa mediante la UVE, fue otro de los motivos por los que los arqueros mutilados, exhibirían con énfasis el triste trofeo de su victoria, interpretándose desde entonces como el símbolo del triunfo; pero con los años, la Humanidad ha atribuido al Primer Ministro británico Wiston Churchill la paternidad del gesto, cuando bien es cierto que cada vez que conocía un triunfo del ejército aliado frente a los nazis, trazaba la UVE (como una sigla de la palabra Victoria) con sus dedos. Pero con toda probabilidad, no fue el ingenioso inglés el que creara el universalmente reconocido signo de triunfo y éxito, sino los esforzados y mutilados arqueros reales del siglo XV, bajo la corona de su Rey Enrique, el de la UVE de Quinto. 

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