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domingo, 1 de julio de 2012

La Batalla de la Higueruela

Que hoy se cumplan 581 de la Batalla de la Higueruela es menos interesante que desgranar cómo los granadinos musulmanes perdieron el Reino sin necesidad de que los cristianos fueran progresivamente asfixiando posesiones y territorios, sino por luchas intestinas, guerras civiles, enfrentamientos irascibles e irrefrenables entre emires y pretendientes al trono y, en definitiva, una descomposición interna que pocos precedentes ha tenido en cualquier otro reino y forma de gobierno histórico. Si uno repasa la vida de los sultanes de Granada, descubre todo un universo de envenenamientos, deposiciones regias por muerte o encarcelamientos y una parálisis de grado insospechado en la capacidad de gobernar que unida a la Guerra de Granada (1482-1492) hundió al Reino Nazarí aunque tal vez, sólo con las hostilidades internas del mundo musulmán, el final hubiera sido el mismo.

La Batalla de la Higueruela tuvo lugar en las proximidades de Granada, en Medina Elvira y las estribaciones de la Sierra de idéntico nombre que podemos relacionar con el término municipal de la vecina localidad de Atarfe. Las tropas del rey castellano Juan II, padre de Isabel la Católica, al mando de Álvaro de Luna derrotaron flagrantemente al ejército nazarí, siendo tal el desastre que se produjo, que únicamente quedó en pie una pequeña higuera que dio nombre a la batalla. 12.000 soldados musulmanes murieron en esa jornada y la victoria cristiana tuvo tal repercusión que el Papa autorizó fiesta en tierras de Castilla cada 1 de julio por la trascendencia de este logro militar.

Peligros, Albolote y Pinos Puente se suman a Atarfe en cuanto al privilegio de haber sido escenario territorial de esta batalla que marcó un antes y un después en la historia de la conquista cristiana de la Península Ibérica y la formación del Primer Estado Moderno del Mundo, es decir, España. Lo cierto es que los castellanos llegaron a concitar nada menos que a 80.000 soldados para este enfrentamiento, de los que 10.000 eran jinetes, verdaderos culpables de la victoria cristiana. Pero no supieron administrar esta conquista que dejaba libre el paso hacia la pretendida capital granadina, especialmente por celos entre los nobles, que digirieron mal la aureola y el poder que el condestable de Castilla Álvaro de Luna logró hace hoy 581 años, al estar al frente de tan importante operación bélica.

Pero digamos algo fundamental: el principio del fin del Reino de Granada, tal vez, esté en el 30 de enero de1391, cuando el sultán Yusuf, para ganarse la amistad del rey castellano concedió la libertad de los jiennenses presos en lo que hoy llamamos Carmen de los Mártires así como en las Torres Bermejas iniciando una dilatada historia de vasallaje y servilismo que nos hace pensar que todas las epopeyas grandilocuentes que interesadamente algunos han sostenido sobre la grandeza de la Granada musulmana, pueden ser “una verdad que nunca sucedió”. 

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