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martes, 10 de julio de 2012

El himno de Andalucía

El 10 de julio de 1936, la Banda Municipal de Sevilla daba un concierto en la Alameda de Hércules bajo la batuta de su director, José del Castillo Díaz, el mismo que durante meses anteriores, había estado trabajando con el notario y adinerado Blas Infante en la creación de un Himno para Andalucía, basándose el músico, por indicaciones de Infante, en una composición religiosa difundida por la Orden de las Escuelas Pías, un himno sacro que comenzaba con el “Santo Dios”... y al que el padre de los andalucistas había cambiado la letra por otra. Ahí sonó por vez primera los compases del himno de los andaluces a ocho días del estallido de la Guerra Civil y que aún muchos nos preguntamos qué quiere decirnos sino apelar a un drama histórico de servilismo y de esclavitud que se atiene más mal que bien a la realidad. Por eso, propongo que se cambie por este otro, para los que gusten del sentimiento regionalista, claro, salido de la preclara e inteligente capacidad creativa del gaditano Juan Carlos Aragón y que compuso para su chirigota “Las Ruinas Romanas” de 1998.


No me lo nieguen: ¡tiene de aquí a Varsovia, mucho más de andaluz, de combativo y de creativo, que la letra esclavista del filoislamista Infante.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ciertamente la versión del Santo Dios de Cantillana compuesta por el señorito andaluz Blas Infante es deleznable, pero lo de este tal Juan Carlitos no se queda atrás, otra vez el manido argumento recurrente de la diferencia Norte Sur, por favor ya está bien de tópicos y estupideces. Así no vamos aninguna parte. El furturo es mirar hacia delante y echarle cojones, sí, sí cojones, trabajar mejorar y no desfallecer, ya está bien de mirarnos el ombligo para llegar siempre a lo mismos absurdos. Perdoneme, pero nunca pensé que semejante estupidez cupiera en su alacena...
Jesús de Graná

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Jesús, sacado de contexto dentro del lenguaje estético-musical del Concurso de Coplas del Carnaval gaditano, puede resultar una letra incendiaria. Le aseguro que comulgo poco con la ideología y manera de entender la vida de Juan Carlos, pero de la misma manera, lo tengo por un creador superlativo. Puestos a enaltecer un sentimiento regionalista de tintes pseudo independentistas (que si entra en esta su Alacena, ya sabe que por ahí no va servidor), me quedo mil veces antes con la letra de Juan Carlos que con la otra. A eso me refería y en esos mimbres iba mi reflexión: hay que saber hasta cómo hacer demandas, aunque el que le escribe, no esté de acuerdo con ellas.

Eso sí le pido, que sepa aguantar estos "deslices" de su (su, sí) Alacena.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Disculpe mi atrevimiento, pero es que el tema de las autonomías y las pseudodoctrinas que éstas llevan aparejadas es de las pocas cosas que logran sacarme de quicio...
Con su explicación del último mensaje queda mucho más clara su intención en este post. Una vez más le pido disculpas por no haber capatado su intención. Muchas gracias y ánimo para seguir llenando esta Alacena con lo mejor.
Jesús de Graná

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Gracias de todo corazón; el único sentido de devanarse los sesos a diario, es que alguien, como es su caso, me lea... Y en otra cosa que comulgamos es en la fobia a la vertebración autonómica. En vez de quitar las pagas extraordinarias a los funcionarios como hace unas horas nos decía Rajoy, o un 30 % menos de concejales (ya veremos si no suprime los que no cobran un duro, tiempo al tiempo), lo que habría que meter es la tijera en las autonomías. Son las responsables del 40 % del total de nuestra deuda.

No hace falta ser estadista: si algo no funciona (los datos lo confirman), adiós muy buenas y a otra cosa. Duplicamos la administración para que nos endilgue el 40 % de3 800.000 millones, o sea, que para satisfacer a cuatro asesinos etarras y a siete "come-espetec", nos merendamos más de 300.000 millones (sí, trescientos mil millones de euros) de endeudamiento, para que "Yordi" pueda tener su embajada catalana en Malí.

Como usted opina, opino yo... Una administración y no 20, producto de la estatal, las 17 regionales y las dos ciudades autónomas. No hay pan para tanto chorizo, de veras.

Lo dicho, un placer leerlo. Y que siga la cosa así.