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domingo, 8 de julio de 2012

Carlos Herrera

Uno de los comunicadores que con más facilidad y sugestión logran conectar con el que se parapeta tras de la pantalla, del papel impreso o de la radio; no hay duda que el homenajeado de hoy ha conquistado como muy pocos en este país el universo de los medios de comunicación gracias a las armas innatas de la seducción, puesta en escena y dominio natural de las formas y tipos de expresión de los que ha tenido oportunidad de dejar su sello. Quizás su éxito radique en que es difícil verlo casado con nadie, ideológicamente hablando. Porque los que nos tomamos la vida con la seriedad que nos obliga esta puñetera señora, nos importa cuatro autovías interestatales si don Carlos se separa, si se “arrejunta” o si hace de su vida privada, celosamente suya, lo que tenga a bien, faltaría más.

Carlos ha instaurado un concepto comunicativo extraordinario. Ha tentado pacíficamente a sus competidores y con los instrumentos más sublimes, los ha adelantado por la izquierda, por la derecha y por el centro. Por donde lo tachan algunos de recaer y por donde lo acusan otros de estar; pero los que lo escuchamos en radios regionales, los que lo seguimos por la tarde, los que hemos reservado la radio casi a su voz, exclusiva y únicamente (sí, no presumo de ello pero es cierto, para mí hoy, la radio es SÓLO, CARLOS) cuando se hace dueño del espacio y del medio, entonces nos reímos de los que dan un palo tras otro intentado acusarlo de ideológicamente posicionado y “visceralmente” condicionado.

Carlos nos ha demostrado que es Carlos... Con un estilo de programa que divierte a los que no suelen ser amantes de la radio y que es buscado por los que sí que disfrutan de la excelencia intelectual que puede ofrecer el soporte. Cierto, esto ocurre a tempranísimas horas de la mañana, no porque reserve el nivel para sectores sociales concretos, sino porque demuestra algo que está en manos de muy pocos comunicadores de este país: su camaleónica y transformista capacidad de adaptarse a todos y de hacer que lo que sale de los contenidos del programa que capitanea, resulten, entre didácticos, interesantes, formativos y especialmente agradables, de suerte que aúna todo lo que debe tener cualquier emisión de un espacio, en el soporte que sea (en su caso la radio).

A Carlos lo buscarán para llamarlo, para participar de un humor que desde luego, el resto de “capitanes” de programas no poseen; o no al menos hasta empatar con él. Lo buscaremos algunos para que nos analice, al estilo “Herrera”, la vida, el día a día. Muchas veces asintiendo calladamente mientras muy de mañana, y molesto porque todavía hay “camastrones” que no se han despertado aún, le damos la razón del santo, del santo herciano, si quieren. Hay veces que no, que no compartimos su opinión, pero esto es lo que lo hace tan sumamente independiente, tan vitalmente libre y tan apeteciblemente comunicador: que no está dispuesto a agradar porque sí ni a vender una imagen (como hacen algunos otros) de comprometido político. O lo que es peor, de verdaderamente libre e independiente, mientras éstos, destilan un tufo que se escapa por el altavoz de la radio, a aprovechados y arribistas, que da susto.

El éxito de Carlos es sencillísimo, si me lo permiten: ser Carlos... Ya está. Ahora, pueden hacer lo mismo los demás, pero aunque lo procuren, ser (pongan aquí el nombre que quieran), fulano, mengano o zutano, tiene sus rémoras: se les nota a la legua que son lo que son, pero no tienen nada que ver con lo que es Carlos.

Ahora que este hombre del Mundo, a lo Machado, este barcelonés del sur de España (¿para qué poner ciudades?) cumple 56 años, lo único que deseo es que haga caso de las recomendaciones gubernamentales, las del anterior y las que presumiblemente sumará éste, y no se atreva ni por asomo jubilarse antes de los 67 años. Porque gente como él, sería menester que les obligaran a quedarse hasta que la coherencia y la capacidad les aguantara.

Y no, no soy fósforo. Soy, simplemente, amante de las buenas cosas... Como la comunicación a la altura de muy pocos que practica, don CARLOS HERRERA CRUSSET. 

7 comentarios:

JUAN PEDRO dijo...

y que me dices de su pregon....

José Miguel Moreno Sabio dijo...

No pongo en duda tus alabanzas, amigo David. Pero este señor alguna vez ha cooperado desde su privilegiada y meritoriamente ganada posición a expandir rumores iniciados por Zapatero y continuados por Aguirre y Cospedal acerca de cierto estamento de la Administración. ¿Me sigues? Pues para mí, el que hace eso, ya sea político o comunicador, es una persona con una calidad humana que deja mucho que desear, máxime cuando se pretende cargar a ese estamento con las culpas de una desastrosa situación provocada por terceros. Saludos desde Cuenca y un gran abrazo, que la discrepancia se manifiesta desde el aprecio que te tengo.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

José Miguel, me he perdido... Explícame porque no me entero... Y que pronto nos veamos por Motril, amigo.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Santi; ¿lo dices por las elecciones municipales últimas y los concejales de Bildu y PNV?

Y a ti, Juan Pedro, que dio uno de los mejores pregones de la historia de este "género literario" (no sólo de Sevilla, ¿eh?) y ahora, resulta en cada ciudad de cada rincón, copiado, fusilado y metido a empellones, hasta con sus formas declamatorias.

José Miguel Moreno Sabio dijo...

David, me refiero al saco de mugre que desde su programa vertió no hace mucho sobre el funcionariado en general. Como funcionario docente me sentí humillado y vejado desde las ondas por un señor que se ensañó con un colectivo en el que hay de todo, como en todos los colectivos, pero que en su mayor parte se entrega a su trabajo, para el que está cualificado contrastadamente a través de unas duras oposiciones, de una manera rigurosa y encomiable. Tengo a gala como docente darlo todo por el alumnado a mi cargo, siempre he recibido como recompensa la satisfacción de ver profesionales magníficos que pasaron un día por mi aula y esto, puedes estar seguro, no se logra sin entregar el alma y la vida en el trabajo que se te ha encomendado. En más de veinticinco años como docente de conservatorio esto que te cuento lo he visto en prácticamente todos y cada uno de mis compañeros y puedes estar seguro de que en un periodo tan prolongado de tiempo ha tenido muchos. Por eso, cuando este señor desde su magazín lanzó una serie interminable de vituperios sobre el colectivo me sentí auténticamente indignado, porque el carisma que rodea a estos comunicadores estrella hace que el oyente crea a pies juntillas todas y cada una de las ocurrencias que en un momento dado puedan vertir a través de los micrófonos. ¿Me has entendido ahora?
La semana del 16, si no ocurre ningún imprevisto, bajo a Motril. Espero poder saludarte y que podamos echar alguna charlilla amable. Un abrazo.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

José Miguel, vivo con un funcionario, mi madre. Con una costilla rota, hace unos meses con rotura de muñeca, fiebre o cualquiera de cuantas cosas se imagine alguien, no ha fallado a su trabajo jamás. Es una docente a la que le avalan 4 licenciaturas y el DEA de Hispánicas, entre otras excelencias. De su profesionalidad nadie cuestiona ni podrá cuestionar nada; de la frase tuya que entre comillo: "en su mayor parte se entrega a su trabajo, para el que está cualificado contrastadamente a través de unas duras oposiciones"... permíteme que simplemente, esboce una tierna sonrisa.

El problema de este país es que metemos en el mismo saco a Guardias Civiles, médicos o docentes con el otro grueso de la Administración pública, el más numeroso, a veces sin la formación oportuna (o comparado con los que no somos funcionarios, irrisoria), que de duras oposiciones tienen lo que yo de alto, que muchas veces no pasaron ni siquiera éstas, que no se han sometido al control de una jornada laboral como un Guardia Civil, un docente o un médico sí que pasa y respeta y que enturbia al colectivo, que lo pone a los pies de los caballos, que realmente hace que el trabajo del resto, de vosotros (en el caso de mi madre o el tuyo), se quede como el de un aprovechado del sistema al que los demás mantenemos con las obligaciones fiscales y generosas retenciones a las que tenemos que hacer frente.

¿Qué quiero decirte con esto? Pues te lo ejemplifico: a lo largo de mi vida he necesitado dos veces de un carpintero. El primer trabajo fue chapucero y lo estoy pagando con creces. El segundo, un timo. Encargué una estantería, previo pago, y el "honrado" carpintero se ha quitado de en medio. Ha volado mi dinero y mi estantería, ni está ni se le espera. Luego, yo, en mi experiencia (dos de dos) he de decir que TODOS LOS CARPINTEROS SON UNOS CHORIZOS.

Bien, espero que el aforismo me haya servido. ¿Todos los funcionarios son incompetentes, no hacen bien su trabajo, cogen bajas de seguido y sin justificación real y son abyectos chupasangres del Sistema? Sólo el ejemplo de mi madre desmiente esto, pero imagino que cuando la gente habla (y todos tenemos ejemplos y pruebas), es porque la corriente de agua es generosa.

Luego, no demonices a Carlos Herrera. Hay un recurso literario y de estilo que es generalizar para acusar. Eso hizo. Como en mi caso, que no estoy para nada convencido que todos los carpinteros sean unos ineptos y ladrones, pero ejemplifico con los casos que la vida me ha ofrecido.

El funcionariado ha cometido un error enorme: creer que su puesto de trabajo es igual a un contrato de por vida, blindado. Y no debe ser así. Y luego, los desmanes de un tanto por ciento, os llevan a los demás a criar una fama inmerecida.

Ni Cospedal, ni Aguirre, ni Zapatero, ni Carlos niyo mismo pensamos que sois el mal del siglo XXI: Pero al mal que hay en cualquier colectivo, hay que extirparlo, aunque en la denuncia de éste, salgáis señalados injustamente algunos... Como los carpinteros ladrones e ineptos, o los historiadores del arte malos, o cualquiera que atente contra la ética profesional y económica de un país que ya no puede aguantar a más "caras".

No sé si compartes mi reflexión... Pero una inmensa mayoría de este país, es probable que no la repruebe.

Un gran abrazo y hasta la semana de la Virgen del Carmen.

José Miguel Moreno Sabio dijo...

David, para cerrar la polémica te recordaré que hay otro recurso literario. Se trata de ése que consiste en llamar a las cosas por su nombre y se resume en que cuando un ciudadano es mal atendido o no atendido en tiempo y forma por un funcionario, formula la consiguiente queja o denuncia con nombre, apellidos y puesto de trabajo y ese mal funcionario deberá ser expedientado y sancionado por sus superiores si ha cometido algún error demostrable y punible. Si yo como afectado me callo, lo que no puedo hacer es dedicarme a rociar porquería en "esos funcionarios tan inútiles y vagos que hay en la Administración del Estado".
Lo que entiendo que sí que es un borrón para la Administración es contar con trabajadores públicos metidos a dedo por los políticos de turno. Me refiero a los colocados por Grinán en su momento y al nepotismo tan descarado que a día de hoy está practicando Valderas con primos, novias y sobrinos "de".
¡Ah! y hay que mencionar de paso los casos tan espectaculares del marido de Cospedal o del hermano de Santamaría, pues la viña del Señor a todos ampara.
Estos sí que son un baldón y espero que Aguirre, Tomás Gómez o Mas salgan algún día poniendo el grito en el cielo.
Como en mi ardor soy consciente de que he mezclado churras con merinas, te invito próximamente a un café en el Plaza para debatir lo debatible y no dejar títere con cabeza si se tercia.
Saludos y hasta la próxima semana.