Visitas

jueves, 28 de junio de 2012

Rubens

Minerva protege a Pax de Marte (1629)

En la historia del arte, sentir una especial predilección por un artista es un acto voluntario inherente a la calidad del mismo o la aportación que para los criterios del arte haya podido realizar el autor seleccionado; en el caso de Rubens, que hoy viene a cumplir 435 años desde que tal fecha como la presente lo viera nacer en aquel País de Flandes bajo la Corona Española, se convierte con plena convicción en el pintor que mejor ha sabido interpretar el color, que ha conseguido otorgar los volúmenes y planos más aguerridos a sus representaciones y que encarna los valores del barroco como pocos.

La masacre de los inocentes (1611)

Rubens es un católico convencido y convincente. Un diplomático al servicio de varias cortes europeas, un organizador sin precedentes a la hora de forjar un taller capaz de parir cerca de dos mil obras y un esteta que como pintor se hizo a sí mismo, pues si bien tuvo un par de maestros en su juventud, los maestros de la ciudad de Amberes poco influyeron en su trabajo.

Los Horrores de la Guerra (1637)

Y habría de llegar Italia, la que conoce a los 23 años y subyuga al autor. Pedro Pablo se había empeñado en copiar a Durero o a Holbein. Y allí descubre la sensualidad clasicista y también rupturista de Tiziano, Veronés o Caravaggio, entre otros. Y nace su estilo, este que desde 1603 estará vinculado a la Corona Hispana y que será una mezcla entre el color veneciano, la fortaleza de Miguel Ángel y los tipos barrocos paridos por él mismo entregados a la sensualidad detallista de la histórica pintura flamenca.

La elevación de la cruz (1610)

He de reconocer que me apasiona su obra. El pasado año disfruté frente a frente, con “La Elevación” o con  “El Descendimiento” de la Catedral de Amberes, que además me reservaba una reproducción de la Virgen del Rosario de Granada. Pero la colección pictórica de la sede amberina incluía genialidades entre las que no faltaba un Murillo, un Van Dyck o un Jordaens. Y precisamente viendo el “San Francisco” del sevillano Murillo y las obras de Rubens, me dieron ganas de establecer una categoría personal e intransferible que ahora comparto: hay pintores con obras embaucadoras, y otros que ante autores de este tipo, y en este tipo entra Rubens, le pintan a la anorexia. Porque muy por encima de los tópicos rubensianos (“Las tres gracias”) el San Francisco de Murillo parecía haberse encogido ante la incontestable capacidad del pintor flamenco que hoy, hace 435 años que nació. 

No hay comentarios: