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viernes, 15 de junio de 2012

72 horas buscando amor


Mañana sábado, a las 20:30 horas, uno de esos edificios históricos de la ciudad de Granada, que no se sabe bien si es frontera del Realejo o corazón de la ciudad medieval, acoge la presentación del poeta granadino José Manuel Rodríguez Viedma. En el antiguo Hospital de Peregrinos, en el caserón benéfico que se levantó en el siglo XVI y bajo los alfarjes renacentistas de sus salas o al arrullo de la fuente tosca y pétrea de su patio porticado, verá la luz “72 horas buscando amor”.

Es la primera vez que el autor se atreve con otro género distinto al poético. Pero no es un libro de narrativa, porque participa de una mezcolanza que lo convierte en uno de las más frescas aportaciones de los últimos años al adocenado, manido y reiterativo universo del libro impreso y de los circuitos de editoriales. Tiene algo de ensayo, de tratado filosófico, de literatura llana, cercana y aplastante, de poesía.

No obedece su título a lo que algunos detestan: un folletín novelesco, rosa, acaramelado, pasional... Porque para José Manuel el amor puede estar en la contemplación de lo hermoso, en un hijo, en la libertad, en los amigos o en el amado/a. Y ahí estriba el éxito de un libro que se degusta rápido y se divide en esas prometidas 72 horas, hechas con 72 capítulos cargados de sentencias y reflexiones que invitan, nada menos, que a pensar sobre los clásicos inmortales que han ocupado al hombre desde hace milenios.

Dicen que el verano es ideal para la lectura de libros sencillos y frescos. Éste lo es, pero ay de aquel que crea vérselas con una novelita para echar el rato, porque desperdiciará la oportunidad de palpar, hora a hora, capítulo a capítulo, con la vida en estado puro y real pero mascada y experimentada por uno de los vates que más tienen que decir del panorama granadino. 

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