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jueves, 14 de junio de 2012

La Historia del Metro

El concejal del Ayuntamiento de Londres, Charles Pearson, ideó una solución a la inusitada congestión que venía padeciendo la capital inglesa en los años centrales del siglo XIX. En tan solo 50 años, Londres pasó de uno a dos millones y medio de habitantes, siendo el transporte de tracción animal el único que se podía emplear con la problemática que ello suponía. Los caballos dejaban más de tres millones de toneladas de excrementos cada año, y los trenes que conectaban la City con los grandes focos industriales, no podían entrar a la ciudad del Támesis a menos que para ello se derribara la trama urbana londinense, a costa del patrimonio, de la desfiguración histórica de la metrópolis y de un coste en concepto de expropiación imposible de pagar.

En 1845 Pearson idea un tren que corriera bajo el suelo londinense. Como se trataba de un tren para la ciudad, para una metrópolis, no dudó en usar el término griego y denominarlo Metro, como apócope de la palabra. Pero la Cámara de los Comunes consideró absolutamente disparata su propuesta, rechazando de pleno la construcción del mismo. Se había previsto un importe para las obras, entre las que figuraba un túnel de 24 metros de diámetro, de un millón de libras. Una inversión que a día de hoy, superaría los 72 millones de libras, o lo que es lo mismo, casi 90 millones de euros para un recorrido de esa línea experimental de seis kilómetros de longitud.

La idea fue rechazada como decíamos, pero Pearson no se arrugó ante los desmanes políticos y forzó un segundo proyecto en 1850 que habría de correr la misma suerte. Al fin, consiguió  los permisos necesarios para iniciar las obras en 1860. La escasez de fondos retrasó esta construcción durante varios años. El hecho de que este proyecto se pusiera en marcha fue gracias a la presión de Charles Pearson, quien en aquella época era procurador de la “City of London Corporation”. Pearson apoyó la idea de un tren subterráneo en Londres durante varios años, y abogó por el plan de demoler ciertas zonas insalubres que serían sustituidos por nuevos alojamientos en las zonas suburbiales, ya que el nuevo metro mejoraría el transporte desde el centro hacia esos lugares. Lo cierto es que bastó comprobar cómo más de 200.000 personas aguardaban en interminables colas a diario para entrar a la ciudad, para que se encargara en febrero del año 1860 al ingeniero John Fowler las obras, que no concluirán hasta el 10 de enero de 1863, justo cuando Pearson ya había muerto.

El primer metro del mundo desplazaba diariamente a 26.000 pasajeros. A este, siguió el de Nueva York, también en 1863, y en 1876 abría sus puertas el más corto y escueto que todavía funciona, el de Estambul, diseñado para cubrir la distancia entre un barrio y la Torre Gálata. Habría que esperar a 1913 para que España contara con su primer medio de transporte subterráneo, que se construyó en aquel Madrid que ya entonces contaba con 600.000 habitantes aunque el presupuesto para iniciarlo fuera desorbitado: 8 millones de pesetas de la época. Sólo el Banco de Vizcaya se interesó en el proyecto y aportó 4 millones con la condición de que el resto lo aportasen los beneficiarios del Metro, los madrileños. Se pusieron manos a la obra y, a duras penas, pudieron reunir otros 3 millones… sólo faltaba uno.

Es entonces cuando aparece la figura del Rey Alfonso XIII, firme convencido de la idea del Metro y que ya había probado las excelencias del transporte en sus viajes a Londres. El 24 de enero de 1917 se creó la Compañía Metropolitana Alfonso XIII, que empezó a trabajar en el proyecto un 17 de julio para fionalizar, el 17 de octubre de 1919 con esa primera línea que iba desde la Puerta del Sol a Cuatro Caminos. Menos de 4 km de longitud divididos en 8 estaciones eran recorridos en 10 minutos y aquel día, el trayecto inaugural fue presidido por Su Majestad el Rey Alfonso XIII el 17 de octubre de 1919.

El billete costaba 15 céntimos, pero aquel viaje (no hay constancia que hiciera otro) le costó al monarca 1 millón de pesetas. El más caro, desde luego, de la historia de la humanidad. 

2 comentarios:

José Miguel Moreno Sabio dijo...

David,no sé si lo sabrás, pero actualmente ese tramo de la línea 1 del metro de Madrid no tiene más que 7 estaciones, pues la de "Chamberí", que se encontraba entre Iglesia y Bilbao, fue clausurada hacia 1970 al inaugurarse el tramo de la línea 5 entre Ventas y Callao y quedar ésta muy próxima a la de "Rubén Darío". Esa estación fantasma ha sido reabierta al público hace poco tiempo, sólo para visitas, pero ignoro si ha tenido éxito la iniciativa del ayuntamiento de Madrid.

José Miguel Moreno Sabio dijo...

David,no sé si lo sabrás, pero actualmente ese tramo de la línea 1 del metro de Madrid no tiene más que 7 estaciones, pues la de "Chamberí", que se encontraba entre Iglesia y Bilbao, fue clausurada hacia 1970 al inaugurarse el tramo de la línea 5 entre Ventas y Callao y quedar ésta muy próxima a la de "Rubén Darío". Esa estación fantasma ha sido reabierta al público hace poco tiempo, sólo para visitas, pero ignoro si ha tenido éxito la iniciativa del ayuntamiento de Madrid.