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martes, 5 de junio de 2012

Gigantes y cabezudos

Formando parte de la llamada procesión profana o civil, tal vez ese espacio físico de la comitiva que el espectador relaciona con la “Pública de las fiestas”, aparecen las veintiuna figuras divididas en los 17 cabezudos y los 4 gigantes que precederán mañana mismo a la Tarasca. Los primeros desfiles de Gigantes y Cabezudos comienzan a celebrarse en España a partir del siglo XIV;  lo Cabezudos son seres grotescos que encarnan a los pecados. Corren y realizan ridículos bailes e intentan  atemorizar al público todo ello con uno de los discursos didácticos más conseguidos de entre las manifestaciones religiosas de la Iglesia Católica. Porque si estos seres casi ridículos ejemplifican a los vicios, al mal en definitiva, éste será vencido después (y quedará patente en las andas eucarísticas) por Jesús en la Hostia Consagrada.

Luego, los gigantes, encargados de transmitir un mensaje idéntico. En concreto, Granada ponía en tiempos barrocos siete descomunales figuras que van a encarnar a los siete pecados capitales, sobredimensionados y dominadores. Pero con el tiempo los gigantes granadinos vendrían a jugar el papel opuesto al que en sus inicios desempeñaron, al conferirles la ciudadanía el carácter de personajes nobles y virtuosos, por qué no reyes, donde los vencidos y los vencedores subrayan la historia misma de la Fiesta. Será en el siglo XIX cuando Granada conforme estos dos grupos: la virtud civil y moral de los Reyes Católicos, conquistadores e introductores de la Fiesta del Corpus, frente a Abu Abd Allah y Moraima, los últimos sultanes granadinos, vencidos en las armas y en la fe.

Foto de Alberto Contreras.

Será a partir del siglo XX cuando los cabezudos de Granada se secularicen y dejen de tener esa misión didáctico/catequética de los primeros siglos de la Granada Moderna. Y su presencia no se reducirá sólo al cortejo litúrgico sino que, más allá, formen parte de la comitiva encargada de anunciar el comienzo de las Fiestas, entendidas como manifestación lúdica, por lo que sean más que elementos de contrapunto evangélico destinados a dejar bien claro que el pecado es vencido por Cristo, personajes populares, castizos, cándidos granadinos con taras físicas o psíquicas que sin familia que resulte dañada o lesionada moralmente, toda vez que han muerto, puedan quedar como recurso gracioso y burlesco en la fiesta. Porque aún nos quedará la duda si la presencia de algunos de nuestros “Cabezudos” es un intento de inmortalizar la intrahistoria granadina o ridiculizar al personaje que en vida, fue realmente grotesco.

Es el caso de “Pan y Olla”, personaje representado con los ojos cerrados al quedarse ciego porque unos estudiantes le pusieron un petardo en un cigarro y le explotó en la cara. O el famoso “Chorro Humo”, un gitano que a finales del siglo XIX se convirtió en uno de los primeros guías turísticos de España, asaltando a sus clientes vestido a la manera goyesca en la Puerta del Vino de la Alhambra. O los hermanos (hijos del gran Gabriel Aragón, Pompoff y Theddy, nacidos en la Plaza de la Pescadería y que se mezclan con el granadino “Vilorio”, que se encargaba de vender periódicos en la cafetería El Suizo, en la esquina entre la calle Mesones y Puerta Real. Además, para el IV Centenario de la publicación de El Quijote, el hidalgo manchego y su escudero Sancho se sumaron al cortejo granadino

Sea como fuere, esta parte de la comitiva ha perdido la carga didáctica que un día ayudó y de qué manera a entender la presencia real de Cristo y la magnitud de Dios en la Hostia Consagrada. Secularizamos parte del juego alegórico del barroco. Y mi propuesta no puede ser otra, que recuperar los vicios, los pecados, en definitiva, la verdadera función de gigantes y cabezudos el Jueves de Corpus, y que la “Pública de las Fiestas” tenga otra apuesta para su salida, que tendremos la oportunidad de ver mañana. 

2 comentarios:

Santi dijo...

no te empeñes, david, que no vas (ni vamos) a ningún sitio.
que nos libre el señor del esperpento de las pancartas del año pasado y, con eso, nos damos con un canto en los dientes.

porque a este ritmo de descomposición litúrgica mejor no tocar para que no se de oportunidad a paraliturgias neomovimientarias en esta procesión...

y, desde el punto de vista cofrade, como ya hay costaleros, no hay nada más importante que corregir...

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Y los sueños, sueños son, hermano... Ya veremos, a dos días, qué nos encontramos. ¡Cuándo uno piensa lo que fuimos y no hay forma de ser!

Un abrazo enorme.