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martes, 12 de junio de 2012

El Santo Ángel Custodio de Granada

Que tal día como hoy se cumplan  351 años de la consagración de la Iglesia del Monasterio del Santo Ángel Custodio no obliga a que esta Alacena le preste atención a una efeméride tan poco trascendente para una ciudad como Granada, que tiene documentadas desde el siglo IV varias Iglesias, que fue escenario de uno de los más importantes Concilios de estos dos mil años de historia de la Iglesia o que entre su patrimonio religioso figuran los mejores edificios del Renacimiento y Barroco español.

Hace 351 años se consagró la Iglesia, sí, aunque el Monasterio se fundara en 1626, 35 años antes. Y para colmo, de esa primitiva obra no queda nada, pues la actual Iglesia Monasterial es la tercera (y esperemos que definitiva) de la historia de esta Comunidad de Clarisas Franciscanas. Pero sí nos interesa desvelar si acaso no ha sido mentira, una mentira que no por más veces repetida habría de volverse verdadera, sobre el origen arquitectónico del primer complejo conventual, relacionado desde siempre con Alonso Cano, aunque a ciencia cierta obra de un continuador de este genio, el granadino Juan Luís Ortega, que se empeñó en su erección entre 1653 y 1661 y que sí se ha venido a publicar que al menos, el insuperable Cano dio las trazas y diseños del espacio eclesial.

Sin documentos como aval definitivo y sin restos de la obra, que arruinaron los franceses entre 1810 y 1812 cuando ocuparon Granada en el trascurso de la Guerra de la Independencia, se nos hace complicado atribuir a don Alonso la primitiva traza, la que hoy cumpliría 351 años. Eso sí, era original; una única nave dividida en tres tramos para capillas laterales más la Mayor, y una cornisa para que sobre ella descansara el cuerpo de ventanas. Sobre el crucero y sostenida por pilastras sin capitel, sobresalía la cúpula de media naranja con cuatro ventanales para su iluminación. En los nichos de la Capilla Mayor se alojaron los cuatro descomunales santos que hicieron a la par Cano y Mena; el coro se dividía en dos y la portada estaba presidida por la estatua de mármol del Ángel Custodio que hoy día conserva la Comunidad en el claustro actual, obra probable de Cano.

En 1812 regresaron las monjas a su Convento, pero bastante dañado. Nos resulta peculiar que en 1819 encargaran obras de remodelación del Convento pero especialmente de la Iglesia, nueva por completo. Por muy mal que trataran las tropas napoleónicas la Iglesia, si esta aguantó tras la derrota y expulsión de los franceses 7 años, no habría de estar tan mal no amenazar ruina, luego nos hace pensar en otras cuestiones independientes al mal estado de conservación de la Iglesia, como para hacer la nueva.

De estilo neogótico, burda y reiterada, se realizó con el dinero obtenido por la venta de una parte de su solar al Ayuntamiento. En esta época se rehace (eufemísticamente, porque es una obra entera nueva) el espacio monástico y así hasta 1932.

Con la Gran Vía ya abierta, el Banco de España pone los ojos en la flamante calle granadina acordando con las monjas que éstas se trasladaran al anterior solar ocupado por el Banco de España y ellas cedieran su solar recibiendo además una compensación económica. Así se hizo y en abril de 1933 se derruía el complejo neogótico de las clarisas del Santo Ángel. En 1934, el prestigioso Secundino Zuazo empezaba las obras del actual edificio del Banco de España, ahora destinado a Sede de la Fiscalía andaluza.

En 1943 se consagraba la nueva Iglesia del Monasterio, la tercera. No recibía esta vez el nombre de Ángel Custodio, sino que para aclaración de la inmensa mayoría de granadinos, el Cardenal Parrado, el que ofició la Solemne Función de Consagración, le puso por nombre el de Iglesia del Santísimo Cristo de San Agustín, que lleva en la Comunidad desde 1836, pero que estuvo al menos 315 años en manos de sus comitentes y propagadores devocionales, los agustinos.

Hoy, Monasterio e Iglesia, carecen de valor patrimonial e histórico, pero gracias a la Muy Antigua Hermandad del Santo Crucifijo de San Agustín, sí de sabor estético. En la Calle de San Antón, debajo de la colosal Iglesia de este nombre, el Monasterio refugia una colección de bienes religiosos sin parangón, pero no desde luego valores inmuebles o arquitectónicos. Pero sigo planteándome lo mismo... ¿Una obra de Cano que se dejara arruinar y se sustituyera por otra nada imponente y nada soberbia? Y aún más... ¿tan modesto fue Cano como para hacer una obra discreta, tan discreta que a pesar de soportar el envite de los franceses, fue derruida?

No, no lo creo. Pero quede constancia que hace 351 años, las monjas clarisas franciscanas del Santo Ángel, tuvieron Iglesia donde mantener viva la llama de su Regla y de la fe católica, y desde hace 176, poniendo los ojos en el Cristo de San Agustín. 

1 comentario:

Saturnino José dijo...

Perdone que no ponga muchos comentarios, pero sí que suelo leer su blog. Parece que cuanto más local el tema, más universal el interés. Saludos desde Canarias.