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viernes, 29 de junio de 2012

El Premio Óscar

El ideólogo Cedric Gibbons. 

Para reconocer a los más sobresalientes de aquella industria del cine que ya se había convertido en sonoro y era una realidad social sin paliativos, nació la necesidad de crear en 1927 un premio que se convirtiera en referencia para la historia. Fue así como Cedric Gibbons, director artístico de Metro Goldwyn Meyer, ideó la estatuilla que sigue siendo el máximo reconocimiento del cine, teniendo el concurso del escultor George Stanley para que naciera el referido premio.

Puede ser la escultura más reconocida del mundo.

Un hombre desnudo sostiene una espada; la peana que lo sostiene es un rollo de película con cinco radios que simbolizan a cada una de las cinco ramas originales de la Academia: actores, guionistas, directores, productores y técnicos. Conocido como el “Premio Dorado”, el origen de su nombre sigue siendo original.

¿Sería el tío de Margaret, el que prestó su nombre al Premio Dorado?

Margaret Herrick era la bibliotecaria de la Academia del Cine americano. Tuvo la oportunidad de ver el boceto de Cedric Gibbons y luego la obra del escultor Stanley, recordándole en todo caso a un tío suyo llamado Óscar. Lo cierto es que esa fue su exclamación y sirvió para que entre los académicos, se diewra a conocer como Óscar, sin que trascendiera el origen del cariñoso apelativo. Pero fue gracias al periodista Sidney Skolsky que al escribir sobre la Ceremonia de entrega de los “premios dorados”, dio a conocer el apelativo que de manera privada usaban los académicos para referirse a la estatuilla, causando verdadero impacto su columna periodística; fue en 1934 y el autor, hacía referencia al premio a la mejor actriz que ese año ganaría Katharine Hepburn. Eso sí, hubo que esperar hasta 1939 para que la Academia lo empleara de forma oficial, convirtiéndose desde entonces en el Óscar.

Una jovencísima Bette Davis, quizás la que concedió a la estatuilla su nombre. 

Otra teoría abunda en que la propiedad intelectual del nombre se le debe conceder a Bette Davis, la genial y particularísima actriz que al ver el premio, insistió en el parecido que tenía el caballero desnudo con su primer marido. En concreto, la Davis vino a decir que lo identificaba por “el culo”, calcado al de su primer esposo.

La primera estatuilla era de bronce macizo bañado en oro, pero poco después pasó a elaborarse en una aleación que permitía darle un acabado pulido. Excepcionalmente se fabricaron en yeso, en tiempos de guerra. Una vez superada la crisis, sus dueños pudieron cambiar esos premios temporales por las clásicas estatuillas doradas. En un principio las figuras no llevaban número de serie en la base. Empezaron a ser numeradas en 1949, y se tomó el número 501 como punto de partida. Anualmente se hacen entre 50 y 60 estatuillas, y las que no cumplen con los controles de calidad son partidas y se vuelven a fundir, una operación que necesita del trabajo de 12 personas y 20 horas para terminarla.

El genio Billy Wilder recogiendo tres premios.

Y ocho décadas después, el Óscar es ese codiciado reconocimiento cinematográfico que tocado por la varita mágica de los americanos, concita la atención de miles de millones de personas. 

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