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martes, 1 de mayo de 2012

520 años de la Catedral de Granada

Cumple la Catedral de Granada 520 años. No el edificio actual, sino la institución en sí, que se aprobó un 1 de mayo de 1492. Hasta llegar al actual emplazamiento y las formas arquitectónicas que hoy ofrece, ese colosal conjunto patrimonial que la convierte en la 2ª catedral más grande de España y cuarta del Mundo, pasaría antes por tres espacios que la llevó desde la Alhambra al Realejo, pasando por las inmediaciones del solar donde se levanta hasta nuestros días.

La fundaron los Reyes Católicos mediante la bula del papa español Alejandro VI en la Iglesia que destinaron a Convento franciscano, en la Alhambra. Allí estaba desde el 21 de mayo la ya Catedral de la metrópolis de Granada. De todos es sabido que la Orden Seráfica gozó siempre de las simpatías de la Reina Isabel I, que se hizo enterrar con la túnica talar del Padre San Francisco, como también lo haría su hija, la Reina Juana.

El edificio destinado a los franciscanos se izó sobre un palacio nazarí del Recinto Palatino. En 1495 ya se había concluido la Iglesia y el claustro, del que se conserva sus dos plantas, la de arriba sostenida por arcos sobre columnas de mármol. Aquí fue enterrada en la navidad de 1504 la Reina Isabel y en 1516 su esposo el rey Fernando, y aquí permanecieron los reales cuerpos, así como el del infante Miguel, hasta 1521, fecha en la que era ya hábil la Capilla Real.

La segunda de las sedes fue la judería. En el siglo IX había una comunidad hebrea bastante nutrida y pujante que fundó la ciudad de “Garnata”. Era la “Garnata al-Yahud” o ciudad judía, al otro lado del río Darro, la única frontera que separaba Elvira de Garnata. Anexionada por el rey zirí Zawi Ibn Ziri as-Sinhayi, el nombre que terminó permaneciendo para designar a esa nueva ciudad nacida a raíz de la fusión de la primitiva Ilbir de los iberos, Iliberis de los romanos y Elvira de los cristianos, fue el de Granada.

Al poco empezaba la construcción, sobria y sencilla, del nuevo edificio, de tres naves, planta de cruz latina, campanario en la cabecera, al lado del Evangelio, y con trazas góticas aunque muy deudora del mudéjar. Pero la Reina Isabel había manifestado en muchas ocasiones su deseo de levantar un suntuoso Templo en el lugar donde estuvo la Mezquita Mayor de Granada, en el corazón de la ciudad llana. No pudo ver su sueño cumplido Isabel la Católica, que moría un 26 de noviembre de 1504 y que hasta 1507, no concedió el papa Julio II el permiso de traslado a la nueva ubicación.

La Mezquita Mayor coincide con el lugar ocupado hoy por el Sagrario Catedralicio, la Iglesia destinada a Nuestra Señora de la O. Pequeña y acotada espacialmente por las obras de la Capilla Real, pronto se planteó la posibilidad de buscar una nueva ubicación para la misma, la cuarta en esta ocasión.

Y así será como un 25 de marzo de 1523, se coloque la primera piedra de nuestra actual y definitiva Catedral, aquella que hizo a Velázquez, cuando vio su cabecera mayor, decir que estaba ante la octava maravilla del Mundo; la que ha servido de modelo de inspiración y de copia de planta y soluciones constructivas a las catedrales de Jaén, de Málaga, de Guadix, de Almería, de Cádiz o la de México Distrito Federal, entre otras. 

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