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miércoles, 25 de abril de 2012

Un 25 de abril en Granada

Ilustración de Juan Pedro Arroyo Molina
 Se caracterizó el reino musulmán de Granada por las continuas conspiraciones que sus dirigentes vinieron a protagonizar. Asesinatos, envenenamientos y traiciones, jalonan la historia de dinastías, aristócratas y gobernadores. De una de ellas nacerá el reinado de Muhammad VI, que viene a sustituir en el trono de Granada al sultán Ismail II, el hermanastro del gran emir Muhammad V, el octavo de los reyes granadinos y probablemente, junto a su padre Yusuf I, el más esplendoroso de los monarcas que gobernó el reino.  
Yusuf I había sido asesinado a la salida de la Mezquita Mayor, en una de las celebraciones religiosas del día del viernes, sagrado para los musulmanes. A él se debe entre otras, la construcción del espectacular Palacio de Comares, y en concreto el Salón del Trono o de los Embajadores, una de las piezas de la arquitectura medieval de mayor mérito y sorpresa del Mundo. Ni que decir tiene, que exponente del mejor arte realizado por los musulmanes.... Además, fundó la Universidad Islámica, todo un referente cultural y un centro único y exclusivo en la Europa del momento que conocemos en Granada como la Madraza, sede del primer Ayuntamiento.

Le sucedió su hijo mayor, Muhammad V, que como Yusuf I, son los representantes de la cultura y de la protección de las artes. Padre e hijo encarnan al monarca sabio, refinado y tendente a la paz. Pero a Yusuf I le nacería, de su segunda esposa (que las crónicas llaman la bella Maryem) Ismail, personaje ladino que no dudó en usurpar el reino a su hermanastro el gran sultán Muhammad V, que estuvo hábil para escapar de su más que seguro asesinato y refugiarse en el actual Marruecos contando con la protección del sultán norteafricano Inan, de la dinastía de los meriníes.

Duró poco Ismail II en el trono: diez meses. Su cuñado, Muhammad VI, consiguió asesinarlo recluyéndolo en la prisión del Estado, es decir, en la zona militar de la Alhambra que es además su parte más antigua: la Alcazaba; se caracteriza por las torres que domina el conjunto, tres en concreto: Homenaje, Quebrada y una tercera y singular, la Torre de la Vela.

Muhammad VI era conocido en su reino por su capacidad para conspirar. Ya había protagonizado las revueltas que acabaron con el reinado de su homónimo el V y a la postre organizado el asesinato de Ismail II. Su apodo era el Bermejo, posiblemente por el color de su pelo. Desde el inicio de su corto sultanato, se enfrentó al rey de Castilla y León, Pedro I de Trastámara, cuya corte estaba en Sevilla.

Fue en 1362 cuando decidió emprender un viaje a Sevilla con la intención de comprar la voluntad y los favores del rey castellano, por lo que se hizo acompañar de una comitiva más que distinguida, conformada por 300 jinetes y 200 peones que custodiaban todo tipo de joyas, piedras preciosas y una importante suma de monedas de oro. Pero si algo tuvo siempre el rey Pedro era un estricto sentido de la lealtad, al menos a su criterio, y bien por codicia, bien por amistad con Muhammad V, encarceló al sultán para vengar el asesinato de Ismael II y el exilio de Muhammad V, lo subió a un burro con una capa roja y en ese estado, lo alanceó, muriendo en los campos de Tablada de Sevilla junto a 37 caballeros granadinos de su escoltas y exponiendo las cabezas de los 38 musulmanes en las murallas de la ciudad, hasta que fueron enviadas al rey Muhammad V, que volvió al trono con la ayuda prestada por su amigo Pedro I de Castilla.

Así fue como hace justo hoy 650 años, moría el 9 sultán de Granada, usurpador y vengativo, el emir Bermejo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dices... Pedro I ¿de Trastámara? De Trastamara era su hermanastro Enrique, que asesinaría a Pedro tras la batalla de Montiel, no?

Salva Aguilera.