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lunes, 9 de abril de 2012

Semana Santa en Granada 2012

Cuando la lluvia frustra casi cuatro de las ocho jornadas y deja en casa a 14 de las 32 hermandades de la ciudad, no queda más que aseverar que “NOS DEBEN UNA SEMANA SANTA”. Casi la mitad de ésta se ha truncado. Por tanto en los balances y observaciones pertinentes nos quedamos con la mitad de todo, con lo que pudo ser y no fue. Y una vez más y ya van muchas, con la lluvia como protagonista, quizás en uno de los años más castigados de lo que va de siglo, junto al de 2007 de tan ingrato recuerdo como este de 2012.

La lluvia... Y las Hermandades que no terminan de entender para qué se sale a la calle, por qué llamamos estación de penitencia a nuestras salidas y que éstas no son más que un intento de catequización, de evangelización que hace más de 450 años inventamos los católicos para conquistar el espacio público que la Reforma Protestante nos estaba restando. Por eso, cuando uno lee y oye que hay hermandades que tienen en reglas (algo que me cuesta creer) salir, sea como fuere, me planteo si no hemos terminado por apuntillar a la fe y a la devoción de este espectáculo que es, a estas fechas, una oportunidad comercial, una reactivación de las ofertas laborales y una fiesta, pero no como la entiende la Iglesia Católica, sino como la hace el pueblo: la excusa de pasarlo bien sin más propósitos que este.

No señalo a nadie porque quizás la manida frase de que “a toro pasado” nadie se equivoca sea cierta. Pero cuando una Hermandad se moja, a sabiendas (porque con los portales meteorológicos de hoy en día estamos todos informados) del riesgo latente de lluvia, uno no puede más que acordarse de la Hermandad del Cristo de San Agustín y en especial de cuantos cargan con la responsabilidad de sacar a la calle un teatro de devoción y de fe como este. Y mientras prosiguen los comentarios jocosos y las burlas (en menor medida) sobre el exceso de celo de mis hermanos del Monasterio del Santo Ángel, a mí me sigue golpeando la memoria las escenas del Lunes, del Martes y del Viernes Santo. Los peligrosísimos plásticos que protegen pasos e Imágenes, los trabajos costaleros bajo una leve llovizna, los cortes interminables y la descomposición de los cortejos o la ausencia de gente en las aceras, muy alarmante el Miércoles Santo en relación a otros años, muy palpable el Viernes Santo en según qué lugares y qué Hermandades, y muy predecible a tenor del tiempo.

La frase del que no quiere molestar a nadie es que “nadie se equivoca cuando ha de tomar una decisión así, sea cual sea el resultado”. Es posible. Durante las horas que había de durar la estación de penitencia del Cristo de San Agustín, no cayó una gota. También es cierto que había disminuido palpablemente el número de granadinos y foráneos ávidos de ver Hermandades. Que nadie aseguraba nada y que cinco minutos antes del inicio de la Estación de Penitencia, seguía lloviendo. Al menos, se protegieron los argumentos sólidos y ciertos de toda Hermandad en la calle, y que a saber, son estos:

*Salimos a transmitir un mensaje; luego, cuanto mayor sea el número de personas que lo vea, mejor. No para nuestro lucimiento, sino porque el acta fundacional de las Hermandades de Penitencia en todo el Mundo, tal y como las conocemos hoy día, surge en el Concilio de Trento como explosión devocional para que explique al pueblo el Misterio principal de nuestra fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Esta Semana Santa, hemos estado vacíos, más vacíos que otros años, de público. En algo habrá influenciado la lluvia y el frío, digo yo.

*Las estaciones de penitencia se desenvuelven dentro de un lenguaje, un ritmo y unas formas estéticas más que definidas con los siglos. No estamos hechos para correr (aunque en Granada haga falta acelerar nuestro discurrir), no están concebidas nuestras hermandades para ir bajo plásticos, total o parcialmente, y con todo ello se producen escenas poco edificantes como las de Lunes Santo, Martes Santo y Viernes Santo: mantos bajo plásticos, pasos completos ocultos por la protección, cortes de cientos de metros como el Viernes Santo, trabajos costaleros bajo la lluvia... No, no es este el precio a pagar porque haya que salir a toda costa.

*La seguridad del hermano, que este no se moje, que no sufra ni se resienta la salud por culpa del tiempo, desde enfriamientos y resfriados a caídas. Cada vez hay más tramos infantiles, hermanos de cierta edad, otros que ni siquiera acuden a la Iglesia de salida porque está lloviendo o el cielo es amenazante. ¡Tampoco! ¡Tampoco éste es el precio a pagar!

*Y el patrimonio: joyas con casi 500 años, dorados, bordados, daños en tejidos, riesgos creados en torno a las Imágenes bendecidas... La ocasión que ofrece un despliegue tan gigantesco como el de la Televisión Municipal de Granada es que en su redifusión, todos podemos ver cómo los plásticos que han protegido alguno de nuestros pasos y Titulares, habían creado una condensación más que evidente en el interior del espacio protegido. Era visible y muy preocupante. Los que hemos estudiado criterios de conservación del patrimonio sabemos que esto, es más peligroso incluso que no proteger con nada pasos e Imágenes.

No aprendemos. Nos burlamos de las Hermandades que celosamente deciden no salir y cometemos acciones inoportunas. Yo no entiendo cómo se toman ciertas decisiones que adolecen de madurez. Hemos acuñado términos de valentía como si la Semana Santa fuera el escenario de operaciones del Grupo de Operaciones Especiales de la Legión. Como si pisar la calle a toda costa fuera el verdadero motor que empuja a una Hermandad. Mientras que a lo largo del año, los cultos están vacíos, los cabildos hueros, las charlas de formación en peligro de extinción y la vida de las hermandades ralentizada.

Me cuentan algunos amigos la alarmante cantidad de anulación de reservas que se ha producido en nuestra ciudad para el último tramo de esta Semana Santa. Vivimos con nuestros ojos la frialdad del pueblo en el Miércoles Santo. Que una Hermandad regrese casi sin nadie, como el Sepulcro, ha de producirnos a todos un dolor irrestañable. Peligro para dorados como en el Misterio de la Cañilla que dejó evidente el anillo de costaleros en torno al paso. Mantos empapados; cortes para estudiar en Escolapios. Lluvia mientras apuraban los últimos instantes los palios de Misericordia y Mayor Dolor. Paraguas abiertos que impiden la visibilidad de las filas de atrás y todavía restan más a algo concebido para impactar, no para ofrecer estos ejemplos.

Corremos el Viernes Santo. Mucho. Al punto de ver cómo algunas hermandades retrasan entre una y una hora y media su salida y regresan media hora antes. O nos sobra tiempo aún, o hemos ido caminando como los cortejos no deben, y el concepto edificante, estimulante, modélico y ejemplar que ha de tener un cortejo católico, se pierde. Pasó en la Soledad de San Jerónimo y en el Santo Sepulcro. Y en Ferroviarios. ¡Como poco!

La lluvia es un problema con el que las Cofradías granadinas no han sabido lidiar. Prefiero mil veces las burlas y chanzas en torno al exceso de celo de San Agustín que salir a una calle desierta, reducido el número de fieles, con riesgo de apertura de paraguas, de protecciones lesivas sobre mis pasos o Imágenes, que cunda el peligro de lesión de alguno de mis hermanos o que pueda verse dañada la excelsa policromía de un Crucificado con casi 500 años de antigüedad. Si el precio a pagar es la suspensión de la Estación de Penitencia, comulgo con ello. En sustitución, los hermanos pasaremos más por los cultos, iremos con mayor frecuencia a la Iglesia haciendo protestación de nuestro fervor y soñaremos con el Lunes Santo de 2013, no como el canto a la vanidad ni la ocasión para el lucimiento costalero y el envilecimiento personal, sino porque ese día, si Él quiere, sus cientos de hermanos daremos de nuevo testimonio de fe e intentaremos transmitir el mensaje cristiano que se agarra a cada elemento de nuestro cortejo, sabedores que antes que dar el espectáculo del refugio de un Palacio de Congresos, un Parque de Bomberos o el soportal de un parking público, el mejor palio para unos cristianos en Estación de Penitencia en un cielo sin amenaza de agua.

De veras que siento, más que la no salida de mi Hermandad (madura como pocas), la del resto de las que se vieron importunadas. Sufrí con los hermanos del Trabajo, de la Cañilla, de Ferroviarios y de las otras cuatro del Viernes Santo. Sentí las 14 hermandades golpeadas por el agua. Pero me alegré mucho por esos recelosos, suspicaces, excesivos y muy precavidos hermanos oficiales de mi Hermandad, con su Diputado Mayor de Gobierno y su Hermano Mayor por delante, que el Lunes Santo, viendo a Cristo clavado en la plata de la historia de esta Granada nuestra, entendieron que salir para correr, para arriesgarse a todo lo arriba dicho y no conseguir los propósitos de toda Estación de Penitencia, era hacer el ganso. Gracias de verdad, Luís Recuerda y especialmente, José Miguel Pérez.

P.D. A guasones varios: partes meteorológicos nos avisan de ciertos riesgos para el 25 de marzo de 2013, Lunes Santo, por lo que desde ya, queda suspendida la Estación de Penitencia próxima. Pero al menos, estampas raras, nosotros no protagonizamos...

Fotografías de "Granada Digital", "Diario Ideal" y del "Diario Libertad Digital".

6 comentarios:

Un cofrade más dijo...

Totalmente de acuerdo contigo en tus palabras. De todo lo que dices, hago mi balance personal: especialmente penoso lo de los Dolores el Lunes Santo: cielo muy negro, al poco de salir ya empezó a llover y continuó haciéndolo durante más de la mitad de su recorrido. Para colmo, me indignó ver cómo se recrearon a su paso por tribuna oficial. Creo que son víctimas de una leyenda que ellos mismos se han creado. Sentí vergüenza como cofrade.
Por otro lado están Ferroviarios: con el retraso de una hora cada vez se estaba poniendo más negro y era evidente que empezaría a caer agua. En lugar de suspender su estación de penitencia salen y esperan a que les llueva lo más grande, especialmente al Cristo, que llegó hecho una sopa.
Muy triste lo de estas dos hermandades.

Santi dijo...

Totalmente de acuerdo con el entrada.

Te felicito por la brevedad en soltar un cirial y coger el PC y escribir tu entrada; dime la verdad, dejaste un portátil escondido en la sacristía... y, como consejo, en boca cerrada no entran moscas, jejeje. Para años venideros...

Anónimo dijo...

Despues del pasado año crei que algo se habia aprendido, pero siempre tropezamos con la misma piedra.discrepo con la presencia de gente. El miercoles habia y mucha aunque a eso de las diez ya estaban en el camino del monte en autenticas oleadas.pero ojala la cancelacion de reservas haga reflexionar al sector hostelero

Anónimo dijo...

Pues yo no puedo centrarme en una sola Hermandad. Asi felicito a Rescate, Huerto, San Agustín, Lanzada, Esperanza, Via Crucis, Salesianos, Estrella, Aurora, Concepción y Silencio.
Un abrazo.
Francis.

Anónimo dijo...

PS: lo del acolito con el movil un detalle que avala el espiritu penitencial..
Santi

Anónimo dijo...

La madurez de una cofradía la da la madurez de su Cuerpo de Nazarenos (la madurez de sus hermanos en definitiva) y sobre todo de sus dirigentes. Enhorabuena Josemi y Luis. Dos hermanos jóvenes y cofrades viejos.