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martes, 17 de abril de 2012

Semana Santa en Granada 2012: la crisis de los cortejos

Foto de Radio Granada. 
Hay una crisis en nuestra Semana Santa mucho más grave que esta económica que lleva acompañándonos durante años y que amenaza con quedarse aún más tiempo del preferible. No es desde luego una situación de inactividad laboral ni de imposibilidad de pagar la cuota que tiene marcada la Hermandad, que a todas luces, es exigua. Porque con papeleta de sitio incluida, la más cara de todas las que emiten nuestras Hermandades, no llega siquiera a los 5 euros mensuales. 

Foto del Diario La Información.
El mal de nuestras Hermandades reside en la falta de implicación de sus hermanos, ya no en el día a día, que aunque poco comprensible, hemos terminado por asumir entre todos, sino en el cortejo procesional, en la estación de penitencia. Sobreentiendo que cuando uno ingresa en una Hermandad, es consciente que el fin primordial de esta es salir a la calle con un sentido evangélico y un propósito catequético. Sé que desde la Iglesia cada vez se le concede menos importancia (o se pretende) al hecho de la "salida procesional" procurando el fomento en todo caso del día a día, del ejercicio de la caridad y de la relación fraternal de los miembros de la Corporación, pero no es menos cierto que una cosa no es excluyente de la otra, y que las Hermandades se fundaron y nacieron al abrigo de su capacidad didáctica y evangelizadora, por lo que el fundamento que las hizo nacer y las ha visto desarrollarse es salir. De ahí que cuando un católico decide formar parte de una de nuestras Cofradías, no es menos cierto que si no participa el día de la salida, estación de penitencia o el sinónimo que quieran aplicar, deja de tener sentido su pertenencia a la Hermandad. 

Foto del Diario de Navarra.
Los hay que se justifican. Cobardemente. Por las redes sociales. Y entonces, haciendo gala de una valentía bochornosa, expondrán mil argumentos al respecto (desde una lesión, que a lo mejor es de cerebelo) pero sonará a la misma excusa de siempre, cuando en su día hablaban de disconformidad con la Junta de Gobierno y lo cierto es que de serles absolutamente imposible cumplir con el primero de los dictados de su Hermandad (SALIR), tampoco lo hacen con cultos, cabildos, cooperación en montajes, limpiezas... Los tenemos calados. Son los mismos que procuran la fundación de una nueva Cofradía y hasta se dejan el resuello en "su proyecto", pero son incapaces de mover un dedo por su Hermandad de siempre. De estos sabemos mucho y gracias a ellos, nuestros cortejos andan escasos, precariamente reducidos e indolentemente carentes de sentido. Luego, se jactarán de mandar convocatorias y de proclamar la adhesión a su Cofradía, pero cuando más falta hacen, dan un paso atrás.

Foto de Fermín R. F. "Ferminius".
Da igual que les digamos hermanos acereros o que les reprendamos, con más o menos tino. Las hermandades granadinas salen a la calle con una media de participación del 60 % del total de su nómina y comprometiendo la presencia de algunos enseres e insignias en la calle, precisamente porque estos descerebrados, estos impasivos, consideran más importante tener a cubierto sus días. Algunos dirán que les apetecía disfrutar de su Hermandad. Vale el ejemplo del padre que no ejerce como tal pero pregona a los cuatro vientos que en su día, le apeteció saber qué es ser padre. ¿Y acaso no se disfruta en las filas, bajo el anonimato del capirote o fajado como costalero? ¿Acaso esa actitud nos procura la grandeza de nuestras Hermandades? 

Foto de Fermín R. F. "Ferminius".
Son realmente creativos. Un año explotarán con una excusa concreta; al siguiente, será una lesión, una dolencia, un mal. Buscarán el efecto de callar al interlocutor mediante un rosario de penas, se justificarán eximidos de toda responsabilidad eximiendo su actitud de la manera más rastrera. Son los mismos que no aparecen tampoco en las Misas de Hermandad, los que no aportan actividad alguna (presencial o eficiente) durante el año entero. Y uno tras otro. Pero sueñan con gestar un proyecto fundacional propio, no ahorran en asistencia misas en esa otra Iglesia donde hay que ganarse al cura y venderán papeletas de rifas de todo tipo, soñando el sueño de la vara dorada o de ver inscritos sus nombres en las páginas de historia bajo el apelativo de "hermano fundador". 

Foto de Fermín R. F. "Ferminius".
A estos hermanos, casi la mitad de nuestra nómina total granadina, el concepto cofrade les queda grande. Los hay que restringen su participación a la costalería, porque jamás los encontraremos bajo el capillo. Tal vez un cirial, un incensario, algo que deje constancia de haber estado allí y que no suponga la dureza y soledad del que va enfundado en el antifaz nazareno. Eso jamás. En unos años, seremos testigos de una desalentadora participación, porque Cristo y María podrán seguir saliendo a la calle incluso con ruedas. Por supuesto que no es igual, pero desde luego, lo que será una debacle en toda regla, es el día en que ni con las distancias insultantes que se ponen ya hoy entre nazareno y nazareno, se consiga dar sentido al cortejo procesional. 

Foto de Fermín R. F. "Ferminius".
Llegará el día que una Hermandad haya de decidir entre una banda u otra, porque las dos se mezclarán, se confundirán y se entorpecerán. Llegará el día que si no puede salir a la calle alguno de los guiones que define y termina por otorgar el carácter catequético a nuestras comitivas, éstas quedarán hueras, vacuas, vacías y muy insustanciales, pero le dará igual a ese hermano falto de compromiso pero dotado de una argucia supina a la hora de echar balones fuera. De auto exculparse y de no ser capaz de dar la cara hasta cuando la recriminación (lo reconozco) sea subida de tono, pero no falta de razón. 

Foto de Fermín R. F. "Ferminius".
Este año, COPE Granada no ha querido formar parte de las publicaciones que son engañadas por las Hermandades y que a su vez saben de su mentira a la hora de publicar el número de nazarenos o de camareras que forman parte del cortejo, por lo que sabiamente ha decidido poner el número total de hermanos. Haciendo las cuentas, éste nos da una peligrosa lectura: el 60 % de los hermanos, en el cómputo general, es el que sale el día de la Estación de Penitencia. En algunos casos, gracias a que las cuadrillas de costaleros de ambos pasos alcanza (o supera) los 200 miembros. Aún así, los datos desvelan que tal vez sea preferible la calidad a la cantidad. No sé si alguna Hermandad llegará un día que deje bien claro que para tener 800 hermanos de los que 400 sí procesionan, 100 acuden con cierta regularidad a cultos y 20 son los que verdaderamente trabajan, es necesario emitir 400 recibos. Y no es todo ganancia: porque esos 400 hermanos inapetentes, reciben cartas, el boletín, generan también gastos y empañan (y esto es lo importante) a las Hermandades que, desde luego, no es la crisis lo que un día les afectó, sino la crisis emocional, ferviente y sobre todo, mental, que sufren muchos de sus hermanos. En torno a un 40 % de sus hermanos. 

Como el que se saca el carnet de un club y no va al estadio. ¿Se imaginan que Los Cármenes se quedara a medio llenar cada domingo en el que el Granada juega como local? O ponemos solución, aunque sea sacándole los colores a más de cuatro, o en diez años, sucumbiremos. Y se me ocurren muchas maneras proféticas de lo que podría pasar: desaparición de Hermandades, fusión entre ellas, supresión de elementos trascendentales en el cortejo, eliminación de bandas... El panorama, como poco, será curioso: una Semana Santa de Granada muy calladita. 

¡Mira, eso que íbamos a ganar los que nos gustan las Hermandades en silencio!

3 comentarios:

Santi dijo...

Discrepo, David, en que la merma en cantidad implica ganancia en calidad. Es un argumento muy vaticanosegundista para cubrir el vacío que han dejado en más de una parroquia y de dos. Porque donde el número es elevado hay más posibilidades de mayor "calidad". ¿Quién dice que no había más calidad con parroquias a rebosar que con medio vacías? Porque escuchando a muchos de "calidad actual" tienen menos idea que mi abuela, qepd, que su formación fue pasar por la puerta de la escuela 5 minutos...

Pero si cambiamos de ciudad, y vayamos a Sevilla, la proporción de hermanos que salen frente a la nómina de la corporación, casi igual que en Granada. Quizás, donde más implicación haya, el día de la salida, sea Córdoba. Con un nivel de población semejante, con un número de Hermandades mayor, todos sus cortejos pasarían por ser de los más numerosos de nuestra ciudad. Hay que pensar qué hacen allí y que no hacemos aquí, para ver qué podemos hacer mejor.

Sin salir de allí, algunas corporaciones tienen los cuerpos de acólitos que llevan el hábito, capillo incluido, y por encima la dalmática, de tal forma que evitan el exceso de protagonismo de personas que salen en ese puesto por figurar, a falta de no poder salir de san Juan en el palio o de secundaria en el misterio. Propuesta que deberíamos copiar...

Y, por último, quedándonos en Granada, ¿qué hacen san Agustín, Rosario, Aurora y Burra? Por citar algunos cortejos que en años anteriores han demostrado ser los más extensos. Patrimonio cuidado, hábitos de calidad, vida interior (más o menos) rica todo el año; un valor que me gustaria saber es la ratio activos/total, pues seguro que como Rosario, no entran en esta guerrilla de mejor pocos activos, lo que complace a consiliarios (por aquello del divide y vencerás).

En fin, daría para muchas cuestiones y quizás la solución sea mezcla de todo...

Antonio dijo...

El otro día lo comentaba con un compañero aquí en Motril. No es normal que a partir de los quince años se prefiera ser costalero a penitente. Una cosa es salir en el cortejo y otra ser costalero. Soy costalero desde hace catorce años y antes de eso fui penitente durante once años. El día que no pueda estar en las trabajaderas por salud volveré a ser penitente. Esa soledad invita al recogimiento y a la reflexión. No se cuida el cortejo adecuadamente. Hay que cuidar el recorrido, la iluminación, los olores, los sonidos, y también enseñar al público. Porque un público que no guarda silencio está faltando el respeto. Me parece lamentable que se de acceso a la dirección (sea la que sea) a personas que no emanan fe alguna. Y aunque no todos, me refiero a las Agrupaciones de Hermandades. Todo esto va en la gente que hay detrás. Demasiados adolescentes tardíos veo en las cofradías intentando enseñarnos qué debemos hacer. Por eso hay hermandades que funcionan mejor que otras. Hay que mantener unas normas inamovibles para evitar que esto se convierta en un pasacalles con los años. Quienes sólo se preocupan de ganar adeptos a cualquier precio, terminan pagando un precio muy alto. ¿Adeptos de qué? ¿De su egocentrismo? En muchos casos el precio es la hermandad. No hay que ser muy listo para saber a que me refiero.

Nadie es imprescindible, así que me reitero y confirmo. Menos gente y de más calidad es mucho más sano para el presente y futuro de la Semana Santa. Lo podemos decir por experiencia en nuestra hermandad y el resultado ha sido sorprendente. Es muy importante que convivan generaciones antiguas y nuevas, pero quienes velan por el cumplimiento de las tradiciones deben ser las antiguas. Porque en ese camino finalmente quedarán aquellos a los que les mueve algo más, mientras otros se apartarán al no ver recompensado su "sacrificio". No hay recompensa para esto porque es un acto de solemnidad y de amor hacia una imagen que veneras. Se debe inculcar el desinterés personal en estos menesteres. Esa es la premisa que me ha movido y la que hace que no me sienta defraudado.

Repito, cuidemos nuestro patrimonio cofrade, tanto material como personal. Si lo cuidamos, el resto demás va sobre ruedas.

Antonio dijo...

El otro día lo comentaba con un compañero aquí en Motril. No es normal que a partir de los quince años se prefiera ser costalero a penitente. Una cosa es salir en el cortejo y otra ser costalero. Soy costalero desde hace catorce años y antes de eso fui penitente durante once años. El día que no pueda estar en las trabajaderas por salud volveré a ser penitente. Esa soledad invita al recogimiento y a la reflexión. No se cuida el cortejo adecuadamente. Hay que cuidar el recorrido, la iluminación, los olores, los sonidos, y también enseñar al público. Porque un público que no guarda silencio está faltando el respeto. Me parece lamentable que se de acceso a la dirección (sea la que sea) a personas que no emanan fe alguna. Y aunque no todos, me refiero a las Agrupaciones de Hermandades. Todo esto va en la gente que hay detrás. Demasiados adolescentes tardíos veo en las cofradías intentando enseñarnos qué debemos hacer. Por eso hay hermandades que funcionan mejor que otras. Hay que mantener unas normas inamovibles para evitar que esto se convierta en un pasacalles con los años. Quienes sólo se preocupan de ganar adeptos a cualquier precio, terminan pagando un precio muy alto. ¿Adeptos de qué? ¿De su egocentrismo? En muchos casos el precio es la hermandad. No hay que ser muy listo para saber a que me refiero.

Nadie es imprescindible, así que me reitero y confirmo. Menos gente y de más calidad es mucho más sano para el presente y futuro de la Semana Santa. Lo podemos decir por experiencia en nuestra hermandad y el resultado ha sido sorprendente. Es muy importante que convivan generaciones antiguas y nuevas, pero quienes velan por el cumplimiento de las tradiciones deben ser las antiguas. Porque en ese camino finalmente quedarán aquellos a los que les mueve algo más, mientras otros se apartarán al no ver recompensado su "sacrificio". No hay recompensa para esto porque es un acto de solemnidad y de amor hacia una imagen que veneras. Se debe inculcar el desinterés personal en estos menesteres. Esa es la premisa que me ha movido y la que hace que no me sienta defraudado.

Repito, cuidemos nuestro patrimonio cofrade, tanto material como personal. Si lo cuidamos, el resto demás va sobre ruedas.