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jueves, 5 de abril de 2012

Jueves Santo en Granada

Cuando el escenario de una jornada cofrade transcurre en el barrio más castizo, peculiar, imitado e inimitable de la esfera urbana y urbanística andaluza, está claro que Granada ha puesto a rodar su Jueves Santo y que cuatro de las cinco Hermandades del día procesionarán por las milenarias calles del Albaicín. Así se produce un Jueves Santo en Granada.

Antes arranca a andar el cortejo salesiano del Señor de la Redención, inmersa en una transformación absoluta de su patrimonio que afecta a un paso donde el granadino Alberto Fernández dejará su sello. De lo que no cabe duda es del andar incuestionable de su paso de palio desde que cambiara su forma de trabajo a costal.

Y el Albaicín. Y además en la zona donde nació Granada hace 2.700 años. Sale la Hermandad de la Aurora que con las décadas se ha convertido en la más popular de cuantas hacen Estación de Penitencia en la ciudad en este día. Ello valió que fuese coronada canónicamente el pasado año. El populismo arropa a la Cofradía así como las arengas lanzadas hacia la Dolorosa. Pero es el Paso de Misterio el que alcanzó el grado de proeza.

Diseñado por Alberto Fernández y concebido como una peana de carrete cuyas formas nacieron en Granada y se exportaron a ciudades como Málaga o Antequera, al fin, después de tanto tiempo, la ciudad recuperaba una impronta desaparecida de su Semana Santa y afinada hasta la saciedad gracias al buen oficio de este diseñador y escultor granadino.

Viene desde el punto más alto de Granada la Estrella, que es una de esas Hermandades asociada a una Banda, y no al contrario, tal es la calidad, el mérito, la entrega social y el compromiso de la Agrupación que con este nombre, es una de las más antiguas de España y decana de la ciudad. Delante, el Señor de Pasión, el que inauguró el contraste cromático entre el rojo de su túnica y el morado de su alfombra.

La Dolorosa de la Estrella tiene uno de esos palios albaicineros, medidos para poder sortear las estrecheces y vericuetos de su peculiar urbanismo, pero donde todo está proporcionalmente estudiado. Al fin, hay que tener en cuenta que ésta fue una de las primeras Hermandades que apostó por vestir a sus nazarenos con costosa y elegante tela (terciopelo) y el pulcro y medido orden de insignias que siempre presenta en la calle.

En el Bajo Albaicín, un tributo a una de las devociones más antiguas, la Inmaculada. De hecho, la primera hermandad del mundo, el primer monumento del Mundo o la primera Iglesia del Mundo con este nombre, tuvo lugar en Granada, así que era de ley que estuviera presente en nuestra Semana Santa. Procesiona la Hermandad azul y plata del Señor del Amor y la Virgen de la Concepción, que en Granada, es conocida como Concha. Cofradía a caballo entre la esencia de barrio y la rectitud de las corporaciones de cola, con una de las Dolorosas de mejor factura de todo el arte contemporáneo religioso andaluz.

Y la noche acaba de la manera más plástica posible. Primero porque sale a la calle el que está considerado el mejor crucificado barroco de la imaginería española. Después, hacerlo en silencio, con toda la ciudad apagada, el ronco tambor del inicio del cortejo, bajo la atenta mirada de la Alhambra, pudiendo oír el curso del río Darro y callejeando por el barrio “Patrimonio de la Humanidad”, para rememorar la muerte en cruz de Cristo. Estamos, ante la Hermandad del Silencio de Granada y su Cristo de la Misericordia.

Fíjense especialmente en la calidad y originalidad de la cruz en la que se enclava este prodigio tallado en 1695 por el genio José de Mora. Así mismo, los marfiles de su paso o la cola de sus nazarenos, extendida y no recogida al cinto como otras hermandades silentes de la ciudad.

Fotografías de Manuel Puga

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