Visitas

domingo, 22 de abril de 2012

El Arco de las Orejas

Ejecutada la puerta y el sistema defensivo que la acompañaba en el siglo XI, en ese escenario de furor constructivo que fue el reinado de los ziríes para Granada, conectaba la plaza de Bib-al-Rambla con la que hoy sería la calle de Salamanca que va a dar con la de los Reyes Católicos. Su nombre original fue el de Puerta del Arenal, como se conocía a toda esta zona hoy más que céntrica por su proximidad al río Darro y a los depósitos de arena que este acumulaba. Pero el nombre de Puerta de las Orejas le viene dado porque en sus paredes se colgaron secularmente los miembros amputados de los ajusticiados.

En 1873 Granada prepara una reforma completa de todo su casco histórico, siendo el último de los golpes mortales asestados a su urbanismo y a su historia, la Gran Vía. La desaparición de sus puertas y murallas defensivas no se haría esperar, siendo ésta de las Orejas una de las que primero se planteó derribar. Como fuera que el Gobierno de España entendió el valor patrimonial y especialmente histórico de esta pieza, tal día como hoy de 1879, lo prohibió formalmente. Pero hubo de cambiar los ministros y padres de la Patria, porque en 1884, y tras once años de litigio, se derribó el conjunto, aunque se pudo salvar piedra a piedra el gran arco de esta puerta.

Arrumbadas las piezas en el Museo Arqueológico, en 1935 se pudo reconstruir y desde entonces, continúa en medio del Bosque de la Alhambra, sorprendiendo a miles de visitantes que de repente, en medio de una inmensa arboleda, ven una puerta que no conduce a nada.

Porque todo es posible en Granada.  

No hay comentarios: