Visitas

domingo, 1 de abril de 2012

Domingo de Ramos en Granada

Si esta jornada está revestida de carácter, de ilusión, de emoción y de tantas otras sinonimias del estilo, en todas y cada una de las ciudades españolas, además en Granada, al hecho de estrenar tras un año de espera una nueva Semana Santa, vivimos uno de los días cofrades más grandes y más especiales, por lo meritorio de sus cinco hermandades y porque ha venido a ser reconocido como el “Día de los Misterios”. Estarán representados los barrios del Realejo, el Albaicín, el centro histórico, el de San Juan de Dios y el moderno de Fígares. Un fabuloso día que es fiel reflejo de la calidad alcanzada por la ciudad en cuanto a lo cofrade se refiere.

Abre la ilusión la Hermandad de la Entrada, 13 años con este en el exilio desde que su primigenia Iglesia de San Andrés (afectada y sin visos de restauración definitiva) tuviera que cerrar al culto. Después de todo este tiempo y las posibilidades espaciales del Santuario Redentorista del Perpetuo Socorro, muchos convienen en que no hay mal que por bien no venga. La Hermandad centra el atractivo estético en el admirablemente bien resuelto conjunto escultórico que acompaña al Señor, todo él pensado en comunicar con el público. Especialmente interesante resulta ver cómo la Hermandad cruza bajo la que fue principal entrada de la ciudad. Cuando atraviesa la “Borriquilla” la Puerta de Elvira, cuando cruza bajo 1.000 años de historia (ahí es nada), pocos pueden decir que en efecto se recrea como en pocas ciudades españolas la “Entrada de Cristo a la Ciudad Santa”, a tenor del parecido, la cantidad de patrimonio y de historia concentrado en el lugar y la feliz coincidencia que lleva casi un siglo produciéndose en Granada.

Si uno procesiona el mejor Misterio de la Última Cena que sale a las calles de toda Andalucía y uno de los mejores (artísticamente hablando) que se han conseguido en España, está claro que en el primer paso de la Cofradía de la Santa Cena se irá la visión del espectador. Avanza su paso en la talla rococó (único elemento de este estilo en nuestra Semana Santa) y se afianza en líneas severas y elegantísimas el andar costalero. 

Tras el Santo Cenáculo, el palio de la Virgen de la Victoria, probablemente la cuadrilla “Madre y Maestra” de Granada con sus 34 años de historia y que vino a ser germen de tantas otras. El andar costalero de este palio pasa por lo más aplaudido de la ciudad, en parte por la arrebatadora personalidad de sus bambalinas.

Cuando hace más de cuarenta años el hermano de la Sentencia Miguel López soñó para la Dolorosa de las Maravillas un palio renacentista nadie calculó cuánto se tardaría en acariciar el conjunto del paso mariano terminado, pero lo cierto que con el soberbio manto, las particulares bambalinas (muy exclusivas, de las llamadas de repostero) y las orfebrerías de plata en las que tomó parte una duquesa, los argumentos son incontestables. 

Antes, en el Misterio, el Señor, embebe cualquier cosa que lo rodee. Hablamos de un Cristo que con 330 años pasa por ser una de las magistrales tallas procesionales de Andalucía. Y si además sumamos que a la ida y a la vuelta, la Cofradía transita por la calle más particular y más bonita de Granada (por no ser presuntuosos), la descripción avala la necesidad de contemplar el cortejo.

La más joven de las Hermandades granadinas nació sabida y aprendida. Cuando uno ve el gusto estético de todo su cortejo, lo claro de las ideas y formas penitenciales, los componentes plásticos del por el momento único paso y la rectitud y elegancia de cada uno de los hermanos que hacen la Cofradía en la calle, hemos de descubrirnos por tanto logro en tan poco tiempo. Hablamos de Jesús Despojado y es especialmente interesante verlo cuando pasa ante el Cristo de San Agustín, su más vecina y próxima Hermandad.

Al fin, los cofrades franciscanos del Cautivo. Todos reconocemos que la Hermandad evoluciona con una lentitud mayor a la del resto de la jornada, pero en los últimos años hemos asistido a un concepto revolucionario en el que depositamos toda la confianza. Este año ambos pasos cambian la forma de trabajar, pasando sus costaleros a usar el costal, algo que seguro es aplaudido desde la estética del andar. Crece poco a poco y mejora en vestimentas. En este camino, cueste quizás más, veremos la Hermandad que siempre quiso Granada para los fieles del Monasterio de la Encarnación. 


Fotografías de Manuel Puga, uno de los mejores autores fotográficos de la ciudad, dotado de la sensibilidad cofrade que hace nacer estas instantáneas tan buenas. 

No hay comentarios: