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viernes, 30 de marzo de 2012

Por si llueve

La impertinencia de la lluvia puede hacer acto de presencia esta Semana Santa; si tenemos en cuenta que hace 12 años que no vivimos completas las 32 estaciones de penitencia granadinas y que este de 2012 podría ser la décimo tercera ocasión en la que se frustre parcial o totalmente nuestra Semana Mayor, es de lógica que supongamos que las Hermandades arbitran los mecanismos pertinentes para responder con suficiencia a las inclemencias meteorológicas.

Lo primero de todo es ser coherentes: lloviendo no puede salir nada; pero no porque pueda verse dañado el patrimonio o se ponga en riesgo el manido, el mal llamado, el término cursi de "patrimonio humano". No, simplemente porque la lógica nos dice que con lluvia no se puede ver bien el conjunto, las prisas que de repente adornan a los hermanos son las menos adecuadas para la marcha de una estación de penitencia y el reducido número de personas que acuden a ver nuestro cortejo es sensiblemente apreciable, luego con agua en las calles, aquellas hermandades que deciden salir sí o sí, dejan muy claro de qué pasta devocional y de qué argumentos procesionales suelen hacer uso.

¿A quién le gusta quedarse en casa? Pero claro, cuando la Hermandad sólo está destinada a vivirse un día al año ocurre lo que ocurre; y los inconsolables llantos de los más pequeños no son otra cosa que la traducción de sus mayores, al tiempo que la costalería es la que demuestra sensiblemente su lado más oscuro, descafeinando a una práctica deportiva, a un ejercicio físico donde los atributos masculinos van por delante, todo el sentido de portar a Dios y a María. Cuando no es la fe no siquiera la responsabilidad de saberse un instrumento al servicio de nuestra Iglesia, la que mueve al costalero, este se rebela con fruición contra aquellos que determinan la suspensión, a sabiendas que lo importante es salir, sea como sea y cuando sea.

El pasado año, algunos exigieron la devolución de su papeleta de sitio por lluvia. Otros, no entendieron que se suspendieran los cortejos y otros más, agradecieron la "valentía" de su Junta de Gobierno mientras un mar de paraguas impedía a la mayor parte de cofrades ver el cortejo, y el patrimonio del mismo se deterioraba sensiblemente ante la anunciada y sabida lluvia que caía en nuestras calles; pero para ver hay que estar vivos.

Ojalá estas palabras no haya que ratificarlas. Ojalá no haya que ver esperpénticos refugios bajo Palacios de Congresos, ni canastos escupiendo agua, ni mantos que sin duda, el terciopelo ya es irrecuperable. Ojalá no haya que rozar los dos extremos, entre el exceso de cautela y el ímpetu y valentía desaforada por salir. Prefiero perder en la calle una hermandad a ver cómo esta se disuelve a la par que la lluvia que le cae. Porque en estos casos, siempre conviene tener presente un refrán: "más vale que sobre que no que falte", de forma que lo que le tiene que sobrar a un miembro de Junta de Gobierno, siempre, es la prudencia a la hora de tomar decisiones al respecto de la salida ante un riesgo de lluvia.

Se ponen clichés y se cuelgan sambenitos; muchos dicen que San Agustín ya no va a salir; como Los Dolores, que lo más seguro es que lo haga. Hemos tenido uno de los ciclos hídricos más severos de los últimos años y aún con todo la amenaza de lluvia, después de meses continuados sin llover, siempre aparece en Semana Santa. Pero ya que por narices hemos de tener esta particular compañera de viaje casi todos los años, al menos, que nos sea lo menos molesta del mundo. Entiendo que es una de las responsabilidades mayores la de decir sí o no a la salida de un cortejo con predicciones encontradas. Que a toro pasado, todo el mundo acierta. Pero como se acierta seguro, es utilizando la lógica, la misma que dice que los cortejos salen a la calle para evangelizar y catequizar y sólo pueden hacerlo cuando se reúnan las condiciones suficientes; porque lo que no entiendo es que ¡se reniegue del frío y se recorten horarios y tiempo de estancia en las calles, pero no de la lluvia!

Suerte y que la de 1999 no se la última Semana Santa a la que tengamos que hacer referencia para decir que fue el último año en salir todas. Ojalá podamos decir lo propio de 2012. Y de no ser así, vivan todo el año su Hermandad y su fe. Así el día de la Estación de Penitencia el consuelo será mayor. De lo contrario, viviendo para el canto vanidoso y frívolo de una jornada al año, si el cielo no quiere que su Hermandad salga, será usted uno de los que sin represión sentimental alguna, inunde el suelo de la Iglesia ahogándose en un mar de lágrimas. ¡Y quizás de cocodrilo!

2 comentarios:

Santi dijo...

David,

Creo no equivocarme que los que piden la devolución de la tarjeta de sitio, los que inoportunan a la Junta que no ha decidido salir... son los que sólo aparecen una vez al año por la Casa de Hermandad y claro, para un día y sin salir, todo se les vuelve un mundo.

A ver si es verdad y las previsiones de Maldonado mejoran...

Anónimo dijo...

Si cada vez que salen los santos a la calle llueve:
1) ¿Será que a Dios no le gusta tanta idolatría y os manda lluvia pa que os quedéis en casa?
2) propongo que saquéis los santos todos los meses, eso beneficiará a nuesyro campo.
3) Como dicen en murcia: agua para todos.