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viernes, 23 de marzo de 2012

Nuestra Señora del Amor y del Trabajo

Las atribuciones de ciertas Imágenes procesionales de nuestra Semana Santa siempre se han hecho con una ligereza pasmosa y tal vez mediante el dudoso empleo de los conocimientos artísticos necesarios como para argumentar con cierta lógica dicha asignación a un autor concreto. Nadie desconoce que la inmensa calidad del Señor del Gran Poder de Sevilla motivó que durante tiempo, fuese considerado como obra de Martínez Montañés, tal vez porque el interesado creyó que nadie como el “dios de la madera” como para parir tal obra de arte, bien porque se gestó una de esas operaciones que son cantos a la vanidad: “otorgar al más reconocido” la autoría de nuestra Imagen Titular.

En Granada no hemos estado exentos de estas mismas operaciones a veces gestadas por personas sin la licencia académica que les facultara para hablar de arte. Con ligereza se consideró como obra de (todavía hoy muy desconocido) Baltasar de Arce al Señor de los Favores. Me sigue provocando ciertas dudas la relación entre el taller de Mena y la Virgen de las Maravillas y la que nos ocupa hoy, la muy meritoria dolorosa ferroviaria que sin discutir sobre la probable paternidad de Torcuato Ruíz del Peral en la misma, considero interesante la relación que puede existir entre la Virgen del Amor y del Trabajo de San Juan de Letrán y la que en la foto de abajo, tiene todas y cada una de las particularidades faciales que adornan a la Virgen del Viernes Santo:

Se trata de una Inmaculada de la clausura dominica de Santa Catalina de Zafra; la comunidad religiosa la venera en el Coro Alto. Tiene todo el corpus gestual de la última de las etapas del barroco granadino, esto es, en base a la tipología creada por José de Mora, una interpretación realizada tras la muerte del maestro. Es perfectamente relacionable con Ruíz del Peral, si acaso con Vera Moreno o colaboradores estrechos de la órbita de Mora y en la horquilla temporal de la mitad del siglo XVIII.

La nariz, el trabajo en derredor de la órbita ocular, el arco supraciliar e incluso las formas de interpretar el mohín bucal que asemeja la talla de los labios, evidencian que con toda probabilidad, sino el mismo autor, en el mismo taller, nacieron las Imágenes de la Inmaculada del Coro Alto de la clausura de Zafra y la Señora del Barrio de los Pajaritos. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo no me olvidaría de Diego de Mora. Esta imagen también sigue los patrones de la Inmaculada de la iglesia de San José a él atribuida.A. Padial

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Diego sería el escultor barroco granadino más cercano al gusto rococó de toda la imaginería de esta zona; sus obras son muy edulcoradas, muy atipadas en cuanto a dulzura y a candidez. No podemos (no debemos, mejor) descartarlo, pero esta Dolorosa se aleja y mucho de sus conceptos, máxime en las fechas de realización y teniendo en cuenta que a falta de precisar con mayor seguridad la fecha de datación de la Bendecida Imagen, quizás Diego ya estaba muerto.