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martes, 27 de marzo de 2012

Marchas procesionales


En los últimos tiempos hay una verdadera explosión de nuevas marchas, una cantidad incontable de nuevas aportaciones a la música procesional y al acompañamiento de los pasos de palio que cumple una máxima perfecta: “a razón del número de estrenos, decrece la calidad”. Y lo que hasta no ha mucho era una obligación impuesta, que estas composiciones fueran como poco creadas para fusionarse con el trabajo costalero y ayudar al hermano de debajo de las andas en su Estación de Penitencia, ahora, por influencia del mundo de las cornetas y tambores, de las agrupaciones, no dejan de ser verdaderos escenarios donde los solos de trompeta y otros efectismos están pensados para el lucimiento de la Banda, de su autor o del intérprete, que sale de la angostura de la bulla o de la plaza donde entra la Madre de Dios, vitoreado como el diestro con fortuna en una tarde gloriosa. Y es que hoy día, con Reinas, Aires y otros temas con el apellido, “Triana” detrás, lo que menos importa es el movimiento del palio o que debajo de este, vaya nada menos que la Santísima Virgen, mientras el solo de trompeta con doble tirabuzón invertido del flauta sea exquisito y consiga ponerle al personal el vello como las varas de los cohetes. 
Lejos quedaron las marchas compuestas por verdaderos profesionales, con años y años de conservatorio. Lejos quedaron las obras que rezumaban estructura musical, armonía, composición y sentido. Lejos quedaron “Soleá dame la mano”, “Amarguras”, “Virgen del Valle”, “Jesús de las Penas”, y por supuesto “Margot”. Lejos, los Font de Anta, Gómez Zarzuela, Joaquín Turina y hasta López Farfán, sin olvidar a genios como Gámez Laserna, o Pedro Braña. Donde “Pasa la Virgen Macarena”, “Coronación de la Macarena”, “Esperanza Macarena” o “Estrella Sublime” quedaban incardinadas en el estilo más amable, más jaranero, de Hermandad de capa, sin olvidar que es una música con un compás pensando para el trabajo de la costalería y no para aupar a hombros al maestro creador o al solista. Y conste, que por maestro creador no me refiero al ordenador ni al programa musical (de ENCORE para adelante) que es el verdadero artífice de la mayoría de marchas de estos últimos 15 años en Andalucía.

Pero es cierto que cualquier tiempo pasado, no fue mejor; ahí queda por ejemplo la figura de Abel Moreno, que durante años vino a ser el Mozart de la música cofrade, revestido de deidad compositiva y que no tuvo reparos en “engañar” amablemente a toda la comunidad cofrade andaluza. Estamos ante el autor de marchas que más ha copiado, sin pudor alguno, de todos los tiempos. Así por ejemplo, en “Soledad Franciscana”, no se corta al introducir la melodía de “Cavallería Rusticana”, la gran ópera, el gran melodrama de Mascagni estrenado en 1890. Pero en esa espiral de “fusilamientos” copistas, llegó al paroxismo en 1988, cuando estrena su famosa marcha “Macarena”.
En aquel año se convierte en una de las composiciones más aplaudidas y repetidas durante lustros. Lo malo de todo, es que estaba copiando una copla mexicana editada por Bernardo Bautista Monterde y Antonio Ortiz Calero en 1944. Sin amilanarse por plagiar obras ya existentes, Abel Moreno, alcanza en su famosa “Madrugá” la mayor colección de “réplicas” habidas hasta el momento:

Hay fragmentos que coinciden con la Sinfonía nº9 "Del Nuevo Mundo" de Dvorak, concretamente con el último movimiento (Allegro con fuoco). El inicio recuerda a Schubert en su Concierto para Piano nº 2 en Re menor, al igual que en el Op. 40 de Felix Mendelssohn-Bartholdy. En todo caso, tan aplaudida marcha, que para muchos no deja de ser una obra magistral, ha resultado ser un popurrí de copias, de fusilamientos de inspiración de genialidades creadas anteriormente por autores de la talla de Mendelssohn, Dvorak o Schubert.

Y al fin, algo que no deja de ser sorprendente... En 1928 nace la marcha “Rocío” que en su partitura, firma Manuel Ruíz Vidrié (o Vidriet). Dedicada a la Blanca Paloma y convertida en clásico intemporal de nuestra Semana Santa e imprescindible del repertorio de cualquier banda, resulta que no es una inspiración o la copia más o menos extensa de alguna obra anterior... ¡NO! Es vergonzosamente igual que “La Peregrina”,  una canción mexicana llamada de Ricardo Palmerín, mientras que el solo y trío final hace lo propio en un fragmento del poema sinfónico "La procesión del Rocío", obra escrita en 1912 por Joaquín Turina.

Por último, y como reflexión, si el joven intérprete de la banda de su pueblo y muy amante de la Semana Santa se anima un día a componer algo, bien puede tener la fortuna de Vidriet o Abel Moreno, creando marchas que hasta décadas después no se va a descubrir que son plagios baratos, hacer marchas que parecen consagradas para la faena de muleta en una plaza de tercera, o simplemente, fijarse en alguien que lo que toca lo hace con el gusto inalcanzable de don Manuel Marvizón.

¡Y déjense de tonterías!

3 comentarios:

José Miguel Moreno Sabio dijo...

Amigo David:

El mundo de la composición musical está plagado de anécdotas acerca de extrañas coincidencias inexplicables a veces. Tal vez la más curiosa sea el célebre tema del último movimiento de la novena de Beethoven, que hoy es nada menos que el himno de Europa. Tal cual, incluso en el mismo tono de Re mayor, aparece en un motete de Mozart descubierto hace unos años en una bibioteca checa. Consta que esta obra nunca salió del archivo de un palacio noble checo ni fue editada ni interpretada fuera de ahí, pues había sido encargada a Mozart por cierto señor noble para su uso exclusivo, por lo que solamente fue interpretada en ese lugar. En todo caso, esto ocurrió hacia 1778-80, siendo Beethoven un niño ajeno a los aconteceres musicales fuera de su Bonn natal. ¿Cómo se explica esto? Si te interesa saber los datos concretos de la obra puedo proporcionártelos.

Otro caso curioso es la exacta coincidencia entre el tema de tipo leitmotiv que Chapí escribió para su Curro de la zarzuela grande "Curro Vargas". Es un calco de un tema muy célebre de "La Bohème" de Puccini. Ambas obras fueron escritas casi al tiempo, aunque "La Bohème" fue estrenada en Madrid antes que "Curro Vargas". El caso es que la crítica lo hizo notar en detrimento de la creatividad de Chapí. Éste estaba tan convencido de que el tema era suyo que dos años después lo volvió a emplear en "El barquillero". Se trata del motivo de la romanza de Socorro.
¿Es posible que un compositor en la cumbre de su carrera, como era el caso de Chapí, se dedicara a copiar a Puccini?

Y para terminar, otra curiosa anécdota suya. En 1894, durante la composición de "El tambor de granaderos", se encontró una mañana en el descansillo de la escalera de la pensión donde vivía con el maestro Bretón, pues éste paraba en otra pensión que había un piso más arriba. Bretón le comentó que estaba muy liado con la composición de un sainete madrileño, "La verbena de la Paloma", y le tarareó el tema del preludio. Para espanto de Chapí resultó que ¡era igual que el del preludio de "El tambor de granaderos" que estaba componiendo! El cisco que se montó fue tal que Chapí optó por cambiarse de pensión. Es normal que los compositores probemos los temas al piano cuando los estamos componiendo, pero en este caso ninguno de los dos maestros admitía haber plagiado al otro. Chapí renunció al mismo y cambió el tema del preludio de su obra. En la de Bretón es el que conforma tanto el preludio como el dúo de los protagonistas. Se trata ni más ni menos que del célebre "¿Dónde vas con mantón de manila?".

Sobre lo del comandante Abel Moreno no quiero meterme a fondo, pero pudiera ser que hubiera oído el tema del pasodoble en algún momento pasado y después lo haya imaginado como propio. Estas cosas pasan, de verdad te lo digo, y máxime cuando se trata de componer obras tan enraizadas en el sentimiento popular colectivo. Yo le daría un voto de confianza al autor de "Macarena", pues ningún compositor serio y formado, y éste cumple con estos requisitos, anda por ahí plagiando a diestro y siniestro. Una cosa si te diré: como director de orquesta, banda en este caso, es espantosamente malo, aunque también es cierto que para opositar al cuerpo de directores militares ¡no se exigía antiguamente el título de dirección, pues no existía tal especialidad en los conservatorios, sino el de composición!

Un abrazo, amigo David y espero no haberme puesto pesado, pero ya sabes que cuando algo me apasiona ......... ¡me desmadro!

Granaíllo dijo...

Para llevar más razón tendrías que jugar de pivote en un equipo de baloncesto, pero como no llegas ni utillero de base, vamos a dejarlo en ¡¡¡LOS AVANGEEEEEEEEEELIOS!!! JAJAJA, que desayuno más güeeeeeeeeeno...

Salva dijo...

O la llamada "Canción Húngara" en cuyos acordes se inspiró el compositor de la famosa marcha Alma de Dios. Y mira que a mí, como buen clásico, me gusta la marcha...

Aquí un enlace por si alguno quiere comprobarlo

http://www.youtube.com/watch?v=L2uOi6GzMjQ