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lunes, 5 de marzo de 2012

Fragmento Pregón a la Hermandad del Cautivo

Hoy te he visto recostado
debajo de las arcadas
de un secreto soportal,
durmiendo las madrugadas
de los gélidos nocturnos
y pasando las jornadas
del desdén del ciudadano
siendo cero, siendo falta,
que es igual que no existir,
que es igual que no vivir,
que es vivir de forma escasa
cuando la escasez es pena
y el hambre llega y se planta
a diario ante la mesa
desnuda. Y entra en tu cama.
porque la vida de un pobre
es prisión en cuerpo y alma.

Y su vida vale poco
Y su muerte, vale nada.

Hoy te visto entre cartones
con tus manos maniatadas.

Como ayer te vi en las sombras
de la noche agazapada
aspirando cada fármaco,
inyectándote en la entraña
una pizca de segur,
otro poco de guadaña
y completando la mezcla,
martirio, deceso y parca.

Con una espina en tu vena
vi tus manos cautivadas.

Y antes de ayer volví a verte...
...en cola. Gacho. La infamia,
no era otra que la hilera
derecha al salón de Cáritas,
donde ibas disimulando
el paro de larga etapa
que mantiene a la familia
entre penurias anclada
y una gusa que no cesa
y una escasez que no acaba.

La vergüenza en tus mejillas.
Las manos, encadenadas.

Te he visto echado en el suelo
con fríos de mil semanas.
Te he visto en la cruz eterna
de la adición que te embauca.
Y te he visto siendo mendigo
de la justicia más básica.
Y en todos, Señor Cautivo,
fui contemplando tu estampa,
que son ya veinte los siglos
de las sogas que te atan;
son ya veinte las centurias
de las cuerdas que te amarran
al prójimo que en nuestros días
vive una vida apresada.

“-Cuando vistáis a mi hermano
me vestís a mí”.- Anunciabas.

-“Cuando le des de comer
mi hambre es la que sacias”.

Pero llevas dos mil años
con las manos secuestradas.

¡Qué falta hace Señor
que te libres y deshagas
el cautiverio del Mundo
con tus medidas palabras,
con tus lenguajes directos,
con tus promesas exactas
y destruyas las cadenas
de los odios, la venganza,
la vanidad, el orgullo,
la avaricia y la arrogancia
y te presentes al Mundo
con esa túnica blanca.


Libérate ya, Cautivo
y libera a tu Granada. 

5 comentarios:

J. Carlos Medina dijo...

Magnífico. No digo mas.

saetaensanmatias dijo...

Quiero copia...mi correo electronico ya lo tienes...David eres muy grande!!!!!!

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Pararse ahí... porque yo creo que lo tengo, pero ahora párate tú a recordar los nicks de todos tus hermanos; pistas: ¿tocayos y bajo un mismo palio? Si es así, para tu correo que se va.

Jesús Ortiz dijo...

Viva el octosílabo melódico

Anónimo dijo...

Hermano, quitas las ganas de subirse a un atril...

Un abrazo, Santi.