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viernes, 2 de marzo de 2012

De las mariscadas a las barricadas

Ocho años de silencios... Más de tres millones de parados sin atreverse a más que cascar las pinzas del buey de mar y a dejar impolutas las cabezas de los carabineros. 

Ocho semanas de nuevo Gobierno: peligran las subvenciones; peligra la paga, el pesebre, el reloj caro y el cajón de oro donde guardar los ideales... 

Esta es la cara del sindicalismo español... Ya no nos creemos nada. 

2 comentarios:

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Por desgracia, sólo ellos mismos creen en sus vergonzosas movilizaciones. Su cinismo repugna a cualquier español de bien.

José Miguel Moreno Sabio dijo...

No, ellos no creen en sus movilizaciones, únicamente intentan presionar al Gobierno para conservar las prebendas que, a costa del sueldo del resto de los trabajadores, les llena la panza. En su caso no se trata de estómagos, son auténticas panzas fabricadas a costa del sudor de los demás. Lo de esta gentuza es de vómito.