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miércoles, 21 de marzo de 2012

Cofradías y fútbol

Ayer fue un día de comentarios y de entradas de blogs. De noticias de diarios digitales y de alguna tertulia. Literalmente, la noticia es tal que esta: “Lo que durante tantos años se ha evitado habitualmente, la coincidencia de partidos con el discurrir de las cofradías, no parece tener importancia para los encargados de los horarios del fútbol español. Así, el Sevilla jugará contra el Mallorca de Serra y Caparrós el Lunes Santo, a las nueve de la noche. Centenares de sevillistas tendrán que elegir entre asistir al partido o disfrutar de la Semana Santa. Eso, sin olvidar el alto número de aficionados que a buen seguro tienen previsto hacer su Estación de Penitencia en tan señalado día. Lo mismo ocurre con el Betis cinco días más tarde cuando, el Sábado Santo, tenga que jugar contra el Villarreal en el Villamarín, a las diez de la noche”.

El año pasado, un Miércoles Santo, se jugaba nada menos que una final de Copa entre los dos equipos más grandes del panorama futbolístico mundial. Y también nos rasgamos las vestiduras a pequeños trazos, mandando todo tipo de eventos, cadenas y demás menesteres a través de las redes sociales. Pero se jugó. Y en el mismo instante en que Cristiano Ronaldo daba el título al Real Madrid, el Señor de las Tres Caídas se daba de bruces contra el dintel agustino del Corpus Christi. Y allí, en la Calle de Elvira, estaba Granada. Llenando la acera, la placeta de San Gil y lo que hiciera falta.

No seré yo el que proteste ni lo más mínimo porque un Lunes Santo jugara el Granada en Los Cármenes. Si me tengo que molestar por ello, no entiendo de qué va la Semana Santa ni he comprendido qué es esto. Nos viene a los cofrades que coincidan actos a la vez que nuestras Estaciones de Penitencia, porque serán un medidor perfecto de nuestro tirón popular. Y estoy convencido que mucho. Nos viene bien además porque estamos hartos de cifras que no sirven para nada. Ya no quiero cantidad sino calidad. Los muchos cofrades que conozco y dejaron de ver Hermandades por ver el fútbol, me demostraron lo mucho que les gusta ver a Dios por las calles, el acontecimiento estético, histórico y artístico más espectacular que nunca haya presenciado un mortal y la tradición con más arraigo en España.

No me preocuparé ni lo más mínimo que mientras el Beso de Judas se topa con la Alfalfa, el Cautivo de Santa Genoveva tiñe la Puerta de Jerez o Santa Marta va por Orfila, tal vez cuando San Gonzalo atraviesa la Puerta de Palos o por Lasso de la Vega viene San Vicente, marquen un gol, hagan un penalti o saquen un córner. No me molestará lo más mínimo ni ha de preocuparme que suceda cuando el teatro sacro más impactante jamás inventado por el hombre, esté en las calles de Sevilla, de Granada o de donde se sienta realmente la fe y la cultura por igual.

Soy un confeso madridista y un socio del Granada cuando hacía falta, en 3ª División. Me gusta el fútbol y reconozco sus méritos estéticos, físicos y devengados de su capacidad de generar espectáculo. Pero soy más cofrade que otra cosa, porque sin mi fe no sabría vivir o no sabría hacerlo tal y como yo soy desde hace 31 años. De modo que cualquiera que en su día dijo aceptar unas Reglas e ingresar en una Hermandad, será consciente como yo que por encima de un partido, está un modo de vida. Sin desprestigiar al fútbol. Pero cuando a la hora que comience ese Sevilla-Mallorca, viajará inmerso en su calvario el Cristo de San Agustín. Y tendré pocas oportunidades de acordarme del fútbol o de cualquier otra cosa. Iré viendo salir a mis hermanos en ese impoluto cortejo. Me prepararé bajo las trabajaderas de su Madre Consolación y al fin, cumpliré con mi Estación de Penitencia. Como cualquier otro cofrade de Lunes Santo, en Sevilla y en Granada y como cualquier cofrade en general que estará aguardando en los quicios de los dinteles y en las esquinas de las plazas a toparse con su Madre y a rezarle a Dios. Porque si no, ni son cofrades, ni merecen ser tratados como tal.

Todo lo demás, paja y sensacionalismo. No entiendo algunos artículos y algunas rasgaduras de alma; el que no quiera estar en su Hermandad por ver el partido, no se le echará en falta, como no se hizo el pasado Miércoles Santo de 2012. El que no quiera cumplir con su Estación de Penitencia, no se le echará en falta. El que no quiera ser testigo de que Cristo murió por nosotros para resucitar, no se le echará en falta. Y mientras, el Señor de la Vera Cruz y su Madre Tristezas, eclosionarán de muerte y de vida las calles de Sevilla;  como por aquí lo hará el Protector de la Ciudad. Y a quien no venga y no quiera, no lo echaremos en falta. 

1 comentario:

Santi dijo...

Los que van al futbol antes que a su Hermandad ten por seguro que en filas tampoco estuvieron años anteriores...