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sábado, 3 de marzo de 2012

Carrera oficial

La Carrera Oficial granadina cumple 85 años como punto de referencia idéntico y homogéneo para todas y cada una de las cofradías de Granada; nació en el lejano 1927 como un proyecto de ornato y decoro de la balbuciente Semana Santa de entonces y con toda probabilidad, emulando aquella Carrera Oficial sevillana que hunde sus orígenes en los acuerdos que instó tomar el Cardenal Niño de Guevara, a principios del siglo XVII.

El pasado año se venció la barrera infranqueable de su cambio. Costó que buena parte de los cofrades de Granada entendieran que la Calle Ángel Ganivet siempre ofreció posibilidades espaciales magníficas, que se verían potenciadas por el diseño urbano de la Plaza de la Mariana. Desde 2001 se sostuvo desde un programa de radio este enclave como lugar concéntrico de paso de nuestras Hermandades, y bajo ningún concepto me atrevería a decir que fuimos entonces los pioneros en la propuesta y mucho menos, artífices o inventores del cambio, pero gusta pensar que no andaba uno desacertado hace unos años.

Siempre sostuve que pasar por el Ayuntamiento me seguía produciendo la sensación de vínculo entre el máximo órgano civil ciudadano y los cofrades. Antes bien que rendirle pleitesía, asociábamos al mundo cofrade la institución de todos los granadinos. Me pareció y sigo pensando que pasar delante de la fachada decimonónica de la Casa Consistorial conservaba todo sabor y todo sentido, pero si era a cargo de cruzar Navas, que se había convertido en una insana forma de ver las Hermandades, no.

Este año el pregonero Antonio Padial recordaba la calle como la arteria donde empezó a ser cofrade, imagino que en una juventud insultante, de la mano de su abuela. En la Calle Navas hemos pasado noches inolvidables en el Tabernáculo, y en el Rincón de Vico hemos aprendido multiplicadamente el sentido de la amistad y la camaradería. Ahora, según me cuentan hosteleros de la calle, los ánimos cofrades y religiosos han dado paso a otros gustos, otras pasiones y otros sentimientos absolutamente foráneos a los nuestros.

Era necesario deshacerse de este tramo urbano y muy especialmente los que de negro y mutismo, las hermandades de cola, la transitábamos entre el ruido generado por los locales no cofrades (los que menos) y el rumor que rozaba el grito entre los parroquianos, evidentemente ninguno cofrade, y evidentemente muchos, llegados desde bien lejos. Un infierno para las hermandades silentes.

Ahora el problema continúa en Mesones. Considero que proseguir la línea recta entre Ganivet y Mesones otorga una belleza especial; pero entiendo que la traza de la calle, su particular adoquinado, su cauchil medianero y sobre todo y por encima de todo, sus comercios, la han alejado de los más de 20.000 cofrades granadinos y nos han obligado a poner las miras en Alhóndiga. Ésta presenta un piso más regular, más proclive al andar costalero y por supuesto, sin la hondonada central que perjudica el andar de las cuadrillas y a una decena de hombres de debajo de los pasos.

No voy a proponer que Mesones se arregle, aunque no sería un disparate. No voy a proponer que se elimine el ensolado de adoquines irregulares por otro con mayor predicamento, más refinado, de mayor empaque, que a fin de cuentas estamos en el centro de una ciudad como la nuestra. Sé que no corren tiempos para afrontar nuevas obras ni el comercio de la arteria iba a consentir varios meses de trabajo. Pero ahora que toca hablar de comercio, que este ponga el grito en el cielo por el horario de paso de las Hermandades granadinas, obligando a que las mismas hayan de retrasar su entrada en recorrido oficial para no perjudicar las ventas de los comerciantes, es simplemente estrambótico.

Entre el secuestro sometido a nuestra Catedral por parte de los nuevos mercaderes del Templo y una calle inutilizada hasta el ocaso de la jornada laboral, las hermandades tenemos que pisar la calle tarde, sobre todo aquellas que lo hacemos en día laborable y que hemos de recogernos pasadas las dos de la mañana, sufriendo inclemencias mayores, un rigor climático más vehemente y la despoblación, la desertización cofrade de las calles, a partir de las doce de la noche de cada jornada laborable.

En otras ciudades esto no pasa. ¡Cualquier día el comercio iba a gobernar sobre una fiesta mayoritaria, una fiesta centenaria y una fiesta que genera recursos económicos más que a tener en cuenta. Todo esto pasa también en Granada, pero sin embargo, la entrada en Catedral ha de verse empeñada a más de las 20 horas. Todo sea para que esa Seo convertida en Museo y esos negocios con la música comercial varios decibelios por encima de la lógica asomando por sus puertas, manden realmente en nuestra Carrera Oficial.

¡Muy triste todo!

3 comentarios:

J. Carlos Medina dijo...

Esto es lo mismo que le pasaba a un ciudadano que una mañana al ir a trabajar y realizar un repostaje se indignó por el alto precio del combustible. Por su profesión debía ir trajeado y mantener una apariencia decorosa y elegante. Para colmo de sus males pisó sin querer un charco y se manchó sus zapatos, profiriendole un aspecto poco cuidado. ¡Vaya mierda de vida! Exclamó resignado.

El alto precio del combustible era el queroseno de su jet particular y los zapatos eran un diseño de tirada limitada de Luis Vuitton.

Pues eso, señores comerciantes, ya quisiera para mí, que por estar en un paraje inimitable como es Granada, las cofradías y hermandades pasasen por la puerta de mi negocio a las 6 de la tarde.

Por otro lado, el dilema planteado por la conveniencia de pasar por una u otra calle, es pretender morir de éxito. Pa mi ciudad quisiera también cualquiera de las opciones. Cambio pues, Plaza de las Palmeras por la opción que menos os guste.
Supongo que a eso se le llama llorar por un solo ojo. Y a lo mío, envídia que me dais.

cofrade futurista dijo...

Dentro de 100 o 200 años, la semana santa será muy distinta. Ya no habrá costaleros, sino robots que levitarán sobre el suelo, estando los costaleros en los bares bebiendo cerveza. Las esculturas de Jesús y demás actores de la biblia (Virgen, apóstoles ...), serán de carne y hueso! ya que habremos sido capaces de clonarlos gracias a los restos de sangre de Jesús que hay en la sábana santa. La carrera oficial pasará por la luna, marte y en venus dará la vuelta...

...Y cuando pasen otros 200 años la semana santa habrá desaparecido como la conocemos. La gente preferirá cogerse unos días de vacaciones y viajar con la máquina del tiempo para verla en directo. En el monte de los olivos podrán gradas como las de un campo de fútbol para disfrutar de primera mano el espectáculo...

... Preparados para los cambios?

Anónimo dijo...

ofú que mal está el personal
RAFALCALA