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viernes, 3 de febrero de 2012

Porque siempre fuiste el Maestro

Capataces con don de vista y de mando; siempre cediendo ojos a quien no puede ver; son como un cardenal in pectore de la Santa Sede que son las calles de la fe popular. Son lázaros enfundados con el camisón de lo severo. Son truenos de la mitología, clavando sus saetas salidas de las gargantas ajadas en los frontales de los canastos. Son la experiencia amasada en los baquetones a bocel de los palios. Son los últimos pregoneros que después de la Cuaresma les queda por oír a los granadinos. Y yo quiero hablar de uno que tiene todo eso guardado en sus sienes de plata y en el oro de mil quilates de su corazón juvenil:

Sólo y tan sólo pan ácimo;
tan sólo una curva blanca
que al conmemorar la cena
ya era forma consagrada.

El alma y cuerpo de Cristo
quedose transubstanciada
en la bendita vitrina
de una gótica peana,
en el cuidado ostensorio
de emanaciones doradas,
en el sagrario movible
de las artísticas trazas
y en altivo tabernáculo
que en parihuela descansa.

Pero la cárcel compuesta
por zancos y por zambranas,
se había quedado vacía,
sin nadie que la habitara.

-¡No salgo yo a mis dominios
sin hijos que me llevaran!
Dijo Dios el verdadero
en su Forma Sacrosanta.

Y del colegio apostólico
de aquella cuesta empinada…
…de la academia evangélica
de las pendientes urbanas…
…del liceo patronal
que sobre el Campo se alza,
fue Dios mismo el que quisiera
(no fue otro a quien llamara),
al que hace treinta años
con arpilleras gastadas,
con la estopa novedosa,
con un saco, nos premiara;
y legara el galardón
(la corona más honrada)
que un cristiano de estos lares
tres décadas ya, cobrara.

Y con el nombre castizo
del putativo Patriarca,
con los modos, los oficios
y maneras más logradas,
una voz que es el pellizco
para las piernas cansadas,
ademanes veteranos,
arengas de fe probadas
y el magisterio absoluto
que a todos, ¡todos! dejara,
escogió Dios conductor
que en su feudo lo llevara.

Tomó con él al piloto
de la verdad venerada
y lo hizo capataz
para que no hiciera falta
que le dijeran maestro
porque posee la cátedra
y a todos los capataces
sus funciones enseñara.

Sin necesidad alguna
de que lo diga una placa,
lo lleve escrito un diploma
o lo ponga una medalla,
es doctor de los martillos,
preceptor de toda anda,
mentor del hombre de negro
y del costal salvaguarda.

Para decirle maestro,
es la historia quién lo avala.

Ya ha venido el pregonero,
la verdad de su palabra,
el rigor de sus poemas
y su sincera alabanza.

Ya está aquí tu legionario
por si alguien se olvidara
que nos diste los costales,
las formas y las crianzas
y le diste a Dios cien hombres
para que a la calle salga.

Tú no eres el maestro
de capataces. ¡Ni falta!
Eres padre del martillo,
del costalero, peana,
de los demás del oficio,
su academia y su enseñanza;
y de la Madre de Dios
su poeta, cara a cara.

Por si alguien se ha despistado,
¡Pepe Carvajal se llama!

3 comentarios:

er BuBu dijo...

Benditas palabras las que salen de tu pluma amigo david , cuanta sabiduria a derramado el Señor Pepe Carvajal , asta sus declarados opositores a sus metodos han tenido que claudicar y aprender de el,Ole por Pepe y Ole por ti por acordarte de este gran hombre.

Anónimo dijo...

Creía encontrarme con un blog de arte (al buscar la Madonna Sixtina me llevó aquí) pero viendo la variedad de temas que hablas aquí estoy dudando de las intenciones de tu propio blog. Lo siento, pero no llego a entenderlo. Me encanta lo que escribes sobre obras de arte, autores, reyes del pasado que influyeron en el país, etc. Pero me encuentro con muchos temas de actualidad (la mayoría desde el punto de vista de un bando, careciendo además de objetividad) que desvirtúa la intencionalidad inicial que tenía yo en mente sobre este blog y me desconcierta. En escuetas palabras, quería saber de qué va este blog. Solo en una opinión y una pregunta. Un saludo.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Estimado amigo:

La temática de esta Alacena no es otra que la misma que pueda estimularme a diario; si se da cuenta procuro que el mundo del arte y las curiosidades históricas sean el argumento fundamental del blog, pero está claro que no puedo dejar de sentirme seducido por aquello que me rodea a diario, por las particularidades localistas que se refieran a mi ciudad, a Granada, y en tanto que haya algo político o social que comentar, procurando siempre hacerlo desde una perspectiva argumentada y lógica, ésta quedará influida, no cabe duda, por mi propia ideología. A fin de cuentas la paternidad del blog es sólo una, aunque ello no signifique que toda opinión tiene cabida y todo aquello que sirva para generar debate y acercar posturas (por qué no) también.

Extracto en lo posible qué es esta Alacena: todo lo que sea susceptible de generar opinión, de formar en la modestia de mis pretensiones y coadyuve a potenciar Granada, lo granadino y el mundo del arte.

Pero he de avisarle, por ejemplo, que en unas semanas y por espacio de 40 días, la Alacena se hará cofrade.

Eso sí, espero que las sucesivas entradas las encuentre atractivas o por lo menos entretenidas y para mí, una suerte que entre a la Alacena y sea para quedarse.

Un saludo.