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jueves, 2 de febrero de 2012

Hasta siempre, amigo

Llevo oyendo unos días que nadie es imprescindible; pero estoy convencido que la gente habla a veces muy a la ligera. Si la expresión se refiere a que todos en un momento determinado podemos ser reemplazados por otra tercera persona, es cierto; si lo que alguien quiere negar es que cada uno de aquellos que un día pasaron por tu vida fueron evidentemente importantes y dejaron un poso en ti, se equivocan con una rotundidad que asusta.

Y luego, justo que acabo de enterarme que después de tanta lucha te has atrevido a dejarnos, lo primero que me ha golpeado en mi conciencia y subconsciencia (a la vez),  es que nos dejas un valor desmedido y absoluto que nunca ya podríamos perder: las ganas de vivir. Y no puedo más que detestar a cuantos de manera vehemente atropellan el bien más preciado que cualquier persona tiene, porque tú has sido el mejor testimonio y la mejor exposición de la importancia de la vida.

Ahora estarás andando entre tonos blancos. Los de tu cuna, esa Güejar Sierra que vive al rebufo de la nieve y la del color níveo y puro de tu primera devoción. Estarás buscando el camino seguro al que te conduzca esa mano que en tu vida señaló los cómos y los porqués de tus días terrenos y que no desfallecerán ahora donde estás.

Pero ten en cuenta una cosa; aquí ya nos has dejado con colmo la mejor experiencia, el mejor ejemplo, el más firme propósito. Aquí nos quedamos “prescindidos” porque un poco imprescindible si has sido en cada uno de los que un día te llamamos hermano pero al abrigo de la tranquilidad, porque no caerá en saco roto tu lección de lucha, once años desmedidos de lucha y ni una concesión al llanto, a la abulia o a la desesperanza.

Y desgraciadamente, amigo, te vas sin algo que te mereciste sobradamente, con tus defectos y con tus virtudes, con tus equívocos y con tus habilidades y tinos... El reconocimiento de la institución que tanto quisiste, a la que tanto diste y que habrá de estar eternamente en deuda contigo. Hoy sí se va un poco de Resurrección y Triunfo a esa Granada de los cielos de la que ya formas parte, con voz y voto, de su eterna Asamblea de Hermanos Mayores Honorarios. Lo que ahora venga, no tendrá ni sentido ni habrá de ser recibido. Porque tiempo hubo.

Yo sí creo que hay gente imprescindible. Y la suerte es que desde el seno de la Hermandad que fuiste predicando, ya se nos anuncia que la tuya es una muerte hacia la vida, por lo que cuesta menos la despedida, pero nunca habrá un olvido; no al menos para este amigo tuyo, lejano y demasiado joven, de aquella Cuaresma del año 2000, que siempre lo fue y lo sintió.

No sabes bien qué duele decirte esto... ¡A un luchador de tu tamaño se lo voy a contar! Pero dejará largo consuelo tu memoria. Descansa en paz José Paniza Fernández. Y parafraseando a San Agustín de Hipona, “no nos entristece tu pérdida, porque hoy sólo puede alegrarnos haberte conocido  un día”.

Hasta siempre, Pepe. Eterno e incombustible Pepe Paniza. 

6 comentarios:

Santi dijo...

Coincido en tu apreciación, pero también en un detalle que muchos echamos en falta. En esas ganas, las rabietas y las discusiones entre hermanos, que muchos no entienden, como los deseos de "estrellarlo" y, pasado el trance, tomar una cerveza como si nada. Y es que lo dice la voz popular, los amores reñidos son los más queridos...

Como anécdota, cuando ingresé en la Hermandad de la mano de Salva. Iba de costalero y tras unas semanas trabajando con él en priostía (jejeje, porque era del término albacería y "se la juego ahora") le dije:
- Pepe, además de costalero quiero hacerme hermano activo.
La respuesta, ante un Salva perplejo que, junto a otros, buscaban que los costaleros fueran hermanos fue:
- No. Eres costalero y punto. O si no, hermano activo pero no costalero...
En fin, se prolonmgó la charla entre los tres y luego Salva hizo lo que tuvo que hacer. Hacerme hermano y avalarme de activo.
Con el tiempo, entre bromas, se lo echábamos en cara y decía que no era del todo así... pero bueno, queda como anécdota el que lo que el papel no hace, hermanos, nos lo haga el tiempo. Y eso que en éstos doce años, más o menos, hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero ha marchado a la casa del Padre alguien que puede pasar por nuestro abuelo de la Cofradía, aunque sea cascarrabias.

PS: Ayer a las seis menos diez le agarré la mano derecha y con un beso en la frente me despedí. Momentos antes... como si estuviera esperando que su hija llegara bien a Londres y que se pasara a verlo el amigo que venía en coche de lejos. Y con su mujer y su hijo estuvo en el último suspiro... poniendo su alma en las manos del Padre, con el que ya está.

De las menciones honorarias (si las hay) ya te hablaré en su día, pero considera que aunque sean a título póstumo, no hay que quedarse en el momento. Pepe no era mucho de estos actos y quizás así sea mejor... ¡quién sabe!

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Santi, lo que sí sé a ciencia cierta, es que hoy estamos todos un poco más solos... Yo me he quedado, un poco más solo...

Anónimo dijo...

Solo se le podia querrer.... Es cierto Hermano, estamos solos, muy solos.
Vicente

Anónimo dijo...

Si, se equivocó a veces en las palabras, (las palabras se las lleva el viento)quedarán sus muchos y buenos hechos.
Hasta siempre amigo.
Pepe Escudero.

Anónimo dijo...

Nos enteramos cuando ya no estabas con nosotros y aunque sabiamos de tu enfermedad sentímos un gran dolor por esta tan notable perdida. Tu, compadre, has sido una buena persona y un ejemplo de lucha contra tu enfermedad, mucha gente te llevará en su corazón como nosotros en la distancia.
Descansa en paz compadre que si la luz existe tu estarás con ella.

Buis dijo...

Hola soy Luis uno de los hijos de Pepe. De parte de su familia os doy las gracias por estas palabras que le dedicais.
Un abrazo muy fuerte a todos los que le querian.