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miércoles, 1 de febrero de 2012

San Cecilio

Hace años que reclamo un estudio serio y académico desde los departamentos de sociología de nuestra Universidad para esclarecer de todas todas el origen del carácter tan peculiar, tan identitario, tan especial y no menos propio del granadino. Hoy que se celebra la festividad del patrón de Granada, a vueltas aún con la posible existencia de un mártir en tiempos romanos que viene sustentado por Códices del siglo IX y del siglo X (como el Emilianense, por ejemplo), la ciudad creyente  ha dejado morir incluso cualquier empatía hacia su santo protector al punto de volverse olvidadiza hacia el primero de sus obispos. 

¿Será quizás que en la actual fe católica si ni hay un colectivo dedicado a la religiosidad popular detrás, las devociones languidecen y mueren?  Lo cierto es que al igual que la primera Patrona, Antigua, San Cecilio es hoy un recuerdo ilusorio en la cabeza de los católicos de Granada, sólo reafirmado cuando el sábado más próximo a su festividad se encarama a un paso gracias a la Hermandad de los Favores. 

A tener en cuenta por parte de los enemigos de la religiosidad popular y para escarnio de cuantos quedamos. Pero tal vez, como ya apuntaba en su libro el genial Jorge Cabrerizo ("Fauna granatensis"), una ciudad como la nuestra cuya festividad principal arranca con unos cabezudos enzarzados con la vejiga de un cerdo en las cabezas del público y con los dentistas frotándose las manos tras la ingesta de la "barreta" tradicional, no puede decir otra cosa que Granada y sus hijos los granadinos, somos, con orgullo invencible, simplemente "malafollás". 

Mientras, en su propio día, San Cecilio aguarda el regreso de tiempos mejores y de un poco más de memoria devocional por parte de los ciudadanos por los que intercede desde su posición de Patrón de ellos. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Olvidaste la popular romería a la Abadía?