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lunes, 27 de febrero de 2012

Boletines cofrades

Por una vez en estos años, quizás no tenga nada que ver con la crisis, o esta sea probablemente la que menos injerencias haya causado a la triste realidad de la desaparición de algunas de nuestras publicaciones cofrades más destacadas que en este curso cofrade y en esta cuaresma recién estrenada, vamos a echar en falta. Porque en 2012, nos quedamos sin “Cenáculo” y sin “Al tercer día”, boletines que habían venido a ser bastiones donde se daban la mano en una guerra sin cuartel frente a las sombras, la cultura, la liturgia, la ética y la estética. Yo, al menos, esta cuaresma enarbolo el crespón negro por su (deseo, espero y anhelo) momentánea desaparición.

El boletín para los cofrades nació en aquella Semana Santa de 1979 cuando corrían años en los que más que crisis económica pululaba por Granada una crisis de valores cofrades, de aletargamiento penitencial, en el que vio la luz “El costalero”, esa pica en Flandes que puso el cuerpo de costaleros de la Virgen de la Victoria, pionera en tanto, a la que siguió “Descendimiento” de la Hermandad de San Jerónimo y “Paciencia y Penas”, los tres obligando a que la Real Federación diera poco después un paso más y pusiera en la calle algo más que una guía de horarios e itinerarios. Desde entonces y durante la década de los 80 del pasado siglo, casi todas las hermandades apostaron por la publicación cofrade con renovado ímpetu.

Tres motivos sustentan los “librillos” de una Hermandad: la vía de financiación que mediante la inclusión publicitaria supuso en su día para las Cofradías, la necesidad de mantener informado a hermanos y devotos en general ante el oasis de noticias que en aquellos años no podía cubrir ni medios de comunicación ni similares y a la postre, la obligatoriedad de conquistar a la sociedad granadina mediante un considerado número de ediciones estratégicamente repartidas por comercios y establecimientos de todo tipo.

Correos electrónicos y la enorme cantidad de información vertida a título personal por un nutrido grupo de esforzados cofrades que altruistamente recogen cada día el mayor número de noticias y actividades cofrades a las que añaden material audiovisual en cantidad, han terminado por apuntillar los boletines. Cada vez los cofrades que lo desean pueden estar más informados de lo que acontece en su Hermandad, en las del resto de Granada, y todo ello con mayor inmediatez. Los boletines de esa manera pierden parte de su razón de ser. Los que nacen ya en formato digital restan sentido a los impresos. El coste de estos últimos y la cada vez menor capacidad de cubrir gastos en su edición, hacen el resto... El boletín, como lo conocemos, pasa por sus peores momentos.

Ayer, las páginas de las Hermandades, tertulias, asociaciones o de la misma Real Federación, se llenaban de artículos complejos, ricos, cargados de capacidad para formar, ilustrar y servir de cultura a los lectores. Éstos, por lo general cada vez más despegados de cualquier trazo de intelectualidad (la televisión a nivel nacional es un ejemplo vivo de ello) huyen de revisiones históricas y de todo aquello que no sea morboso, actual y muy nutrido de fotos. Aquellas contribuciones plausibles que José Smolzka, los López-Guadalupe, Padial Bailón, Emilio Caro, Córdoba Salmerón, Paco Estarli y algunos más que me dejo en el tintero nos han ido regalando año a año, sobre nuestro pasado, nuestras extintas hermandades, nuestro patrimonio, nuestras raíces a la postre, son escasamente seguidas y admiradas por un perfil de cofrade que no quiere saber nada de las líneas litúrgicas, pastorales, formativas o simplemente históricas que han sostenido y hecho, nuestra Semana Santa y nuestra religiosidad popular.

Y los espacios propios de cofrades de pro como Álvaro Barea, nos llegaron a privar de reflexiones siempre hechas con el gusto y el sabor de la verdad y de la pulsión de nuestras pasiones. Metimos en los boletines, de hace un tiempo a acá, a nuevas plumas, nuevos colaboradores y colaboradoras sin nada nuevo que decir pero que rellenaban dos hojitas... Y perdimos la sagacidad de Manuel Dorador, la oportuna clarividencia de Alberto Ortega o las lecciones admirables de Santiago Bueno. A fin de cuentas, si el lector sólo va a mirar fotos, y especialmente aquellas en las que verse, lo mejor es llamar a las filas del consejo de redacción al primero o a la primera que pase por el filo del portón.

He dejado en 34 publicaciones distintas cerca de 100 artículos... Y sé que se agota el género. A mí nadie me privará de custodiar con celo los múltiples boletines de no pocas ciudades, empezando por aquella “Saeta” malagueña de 1959 que guardo como oro en paño, y que son ya parte de mi apego a la cultura que se asocia a la religiosidad popular. Los boletines se mueren... Por todo en general y por nada en concreto, por nada en particular: su coste, su escasa repercusión frente a la inmediatez y fluidez de internet, haber dejado de ser un vehículo de comunicación directa con el hermano ante las nuevas herramientas que ofrece la informática y porque hemos agotado a la gallina de los huevos de oro, publicitaria y literariamente hablando.

P.D. A mi hermano Ricardo Díaz, incombustible director de El Cenáculo. Porque hace unos meses, decíamos lo mismo ambos, pero con distintas palabras. 

4 comentarios:

monaguillo dijo...

Los colaboradores deben renovarse, amigo, para no convertir una publicación en una cosa de tres o en una sóla opinión sobre algo. Quitando eso (a veces se acierta más o menos en las renovaciones, pero siempre se parte de la mejor intención)... la única pena que a mi me da es que se interrumpa el buen trabajo realizado durante muchos años. Si las Hermandades optaran por mantener los formatos digitales al menos ese trabajo tendría continuidad.

Pero donde manda patrón...

Un abracico.

Un cofrade más dijo...

Estimado amigo (si me permites esa licencia):

Tristemente, la realidad es así. Para los cofrades de verdad, nada podrá sustituir, ni las nuevas tecnologías, esos boletines que forman parte ya de nuestra Cuaresma y nos hacen las horas de espera más llevaderas. Amén con tus palabras.
He entrado hoy con especial entusiasmo a tu blog, pues esperaba, como casi es tradición, unas palabras sobre el pregón de Semana Santa. Estoy seguro que somos muchos los que esperamos esa valoración sincera, pues te considero un gran orador de nuestra Granada.

Un saludo!

Cristiano protestante dijo...

A mi que me rajen pero... esto es idolatría!!! por favor!!

Yo lei en la biblia que "no te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra...No te inclinarás a ellas... (Exodo 20:4,5)

http://es.catholic.net/temacontrovertido/602/1578/articulo.php?id=2403

Santi dijo...

Coincido con el monaguillo que hay que renovarse, pero manteniendo un cierto nivel. No nos vamos a engañar que, cuando la Resurrección apostó por recuperar un Boletín, teníamos todos en mente Cenáculo: contenidos, calidad.
A lo largo de estos años, con una misma línea editorial, al ser los mismos los responables, tenemos ciertos aspectos que han perdurado; otros, están más abiertos. En éste segundo apartado contaría con el apartado "El rincón de la formación", donde desde diferentes tendencias teológicas, sensibilidades... pero con un nexo común, probada formación y capacidad detransmisión, han desgranado pequeñas colaboraciones personas de una cierta relevancia en el tema que trataban y bajando el nivel de forma que fuera accesible a todos.
Es por ésto, por estas pequeñas gotas de sapiencia que, una a una, brotaban de los boletines, las que añoro. Y que otros formatos, a buen seguro, no recuperarán... porque basta ver la nómina de hermanos y comprender que el papel, hasta dentro de unas décadas, no podrá ser sustituido en nuestras corporaciones.