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jueves, 23 de febrero de 2012

Antonio Padial Bailón

Hace treinta años formó parte de la nómina de los primeros hermanos nazarenos y carmelitas de Granada y tres décadas después, ahora que esta ciudad puede presumir sin tapujos del nivel y de la calidad patrimonial y estética de su Semana Santa, no se entenderían nuestras hermandades sin las contribuciones capitales que ha hecho a todas, o a casi todas. Y hace treinta años cumplió dos sueños de una sola tacada: la devoción mediante la religiosidad popular y la investigación histórica. De suerte que uniendo ambos anhelos, nació públicamente, hace 30 años, el más fecundo, prolífico y acertado historiador de lo cofrade, con permiso del maestro Miguel Luís López-Guadalupe Muñoz y tras la orfandad en la que nos dejó José Smolzka.

Esta es la más sucinta de las presentaciones posibles que se puede hacer a un pregonero oficial que tiene en las cubiertas de COPE Granada y en la atrilera de Granada entre Varales su texto, esperando al domingo. Es una referencia de pasada a un articulista infatigable, a un ponente y conferenciante docto y sesudo, a un escritor y colaborador literario magistral, que con cada uno de sus libros ha dejado para la memoria la verdad de nuestras Hermandades... y a la postre, si faltaba algo, es la más sucinta de las presentaciones posibles al gran director del Boletín Gólgota, aquel que sin los progresos técnicos, estéticos y refinados de estos últimos números, era un oasis de cultura, de información, de formación y de interés para los que vemos el mundo cofrade con el ojo de la cultura y el de la devoción.

Así es nuestro pregonero oficial, que además introduce en sus versos la declamación teatral que le viene dada por su apego al universo de las tablas y bambalinas por las que ha paseado los clásicos de la dramaturgia española. Alguien que no conoce la negación cuando se le reclama y que mantiene sus principios, los principios de la verdad, como el mejor blasón con que adornar su vida.

Desconocemos si el domingo sabrá salir del complicadísimo embrollo que es suceder nada menos que a Fernando Egea en el atril del Isabel la Católica. Como si no fuera bastante ya ser el encargado de conducir “la fiesta de la palabra” de los cofrades granadinos; como si no fuera harta tarea la de llamar a los oídos de más de 20.000 ciudadanos y decirles lo que ellos ya saben: que Cristo muere y resucita por Granada a la vera de Nuestra Reina. Y en el almuerzo, los 650 asistentes comentaremos con los nuestros la lírica del texto, su profundidad, el acierto de sus palabras, la manera de declamar, la corrección  métrica de los versos, la capacidad de emocionar que haya tenido... pero a nadie le cabrá duda que el pregonero oficial de 2012, es el espejo de la bonhomía y uno de los mayores contribuyentes a que esta Semana Santa sea lo que es, pero muy especialmente, mañana pueda ser mejor, gracias a la transcripción veraz de la historia que la ha hecho llegar hasta aquí. Transcripción que pasa por los dedos del pregonero.

Este domingo sube por derecho propio el cofrade a un atril. Lleva 30 años pregonando públicamente sin rimar ni un solo verso. Su mejor dictado, su mejor texto, es la ingente obra de investigación que ha despejado mil dudas y arrojado luz sobre las sombras de los siglos. Sube alguien al que el término amigo le viene corto, porque aumenta el concepto y lo redefine.

Este domingo, mi estimado Antonio Padial Bailón, eres el pregonero de todos. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido amigo, no tengo otras palabras más acertadas y concisas con que dirigirme a tí. Gracias por las alabanzas que me diriges, que, me tendrás que reconocer son exageradillas. Cuando uno hace un trabajo con enorme placer, como me ocurre a mí con la investigación de nuestra historia cofrade, el mérito es menor.De todas formas, estoy muy agradecido por la mirada tan amable con que me contemplas. Muchas gracias y sólo espero que te agrade el Pregón, que, eso sí, lleva en él mi alma y mi mente. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Este pregonero une al amor a la Semana Santa y a su Granada el conocimiento con una extraordinaria vocación histórica. Estamos impacientes de oir su Pregón. Saludos desde Madrid.

Anónimo dijo...

Estoy seguro de que una vez más nos vas a sorprender y nos vas a llegar al corazón

Anónimo dijo...

Mi Pregón, "Ahí quedó", aunque me despedí con un "Muchas Gracias". Ya ha pasado y estoy tranquilo,porque parece que gustó. Siempre hay a quién no le habrá gustado, pero eso es lo de menos, cuando hay un gran reconocimiento.Algunos sacan cosas que no comprendo demasiado. Como qué ¿Porqué le he llamado sentimientos de la Semana Santa, cuando son mis sentimientos? Pues sí, por eso lo he llamado así, porque son mis sentimientos de la Semana Santa, no voy a decir los de mi vecino y, porque me da la gana llamarlo así. Si atendiera al gusto de algunos...pues no sería mi pregón. Si fuera una serie de chascarrillos, como algunos querrían, sobre las anecdotas de la Semana Santa...pues no sería mi pregón.Mi pregón son sentimientos poéticos y sensaciones que me producen nuestras imágenes, cofradías y espacios urbanos.Como creo que les ocurre a todos los pregoneros, aunque esplicados de diferentes formas, como diferentes somos todos Y ya digo: son los miós los que cuento, no los de mi vecino.

Un saludo.
Antonio Padial