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viernes, 6 de enero de 2012

Los Reyes Magos

Unos magos que reconocen al Nacido. Tres regalos que más allá de su coste material son preseas de un valor simbólico. Que fueren reyes no lo dice el Evangelio, pero como tales los hemos investido. Lo que creemos los católicos es que eran representantes de las tres principales culturas paganas que aún con todo, supieron advertir que aquel Niño de Belén era un ungido, un escogido. Algunos textos de los primeros cristianos dicen que eran Magos en representación de Persia, Babilonia y Asia. Y en el siglo V aparecen sus nombres, inventos de nuestra cultura occidental. Pero lo cierto es que estos hombres de ciencia, (así hay que traducir el término mago) sirvió para que San Mateo dijera: “si los de fuera vienen y lo adoran, ¿cómo no os dais cuenta los que lo tenéis entre vosotros?”.

Algunos ven en ellos la encarnación de las tres razas conocidas en aquel momento. Lo que podría interpretarse como que los pueblos del Mundo reconocen al Hijo de Dios. En la región mejicana de Yucatán tienen dedicado el mayor Santuario del Mundo; en Puerto Rico se les deja hierba para sus camellos y en Perú, se va desmontando el Nacimiento a la par que dejando algún dinero en el lugar que ocupaban las figuritas del mismo para que lo recojan los niños. Y en reconocimiento de la figura de los Tres Reyes Magos, escribió Shakespeare en 1601 su “Noche de Reyes” para ser representada ante la reina inglesa Isabel I.

En la ciudad alicantina de Ibi, se inauguró el primer monumento español consagrado a los Magos de Oriente. Lo hizo el escultor granadino Aurelio López Azaustre en 1974; pero lo importante, es que son la figura más española de cada Navidad y que tarea de todos es mantener el componente de magia, ilusión y alegría que despierta entre los más chicos de la casa... Y los que no son tanto.

Que nuestro pueblo nunca pierda su identidad.

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