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martes, 3 de enero de 2012

Leonardo da Vinci

La figura de este genio ha sido de tal magnitud que si bien su estela ha sido sobredimensionada en algunas ocasiones, en otras se ha prestado al ingenio de algún autor con muchas ganas de vender libros, lo cierto es que se ha diluido la verdadera personalidad de uno de los personajes más preparados y revolucionarios de la historia del mundo.

A mí no me corresponde hacer aquí y ahora una biografía detallada y minuciosa del que fue escultor, pintor e ingeniero. Pero resulta curioso que haga hoy 516 años que Leonardo, en su sueño por volar, probara una máquina con la que desafiando a Dios y a las leyes, quiso reproducir el vuelo de los pájaros.

Era alguien con hambre de conocimientos. Para eso sirve esta entrada. Sorprende que haga más de cinco siglos que mientras sus coetáneos explicaban el hallazgo de fósiles marinos en lugares alejados de la costa como “pruebas irrefutables del diluvio universal”, fuera el primero en razonar y en afirmar que las montañas se elevaron sobre el nivel del mar. Realizó un vehículo de madera que se movía sin necesidad de tracción animal por el esfuerzo de unos muelles impulsados a pedales; su ciudad ideal incluye conceptos que creeríamos propios del siglo XXI, como espacios verdes, lugares para material peligroso o contaminante y una delimitación entre tráfico rodado y otro para peatones.

Su “tornillo aéreo” es el padre del helicóptero. Se sumaba al ya mencionado aeroplano que hoy cumple 516 años. Y no olvidó poner su mente al servicio de la guerra, creando un puente enrollable que otorgaría lo solidez suficiente para que un ejército cruzara un río, pero permitiría enrollarlo para que, en caso de retirada, el enemigo no alcanzase al rival.

Da idea de su continua capacidad creativa que ideara un código para que nadie pudiera copiar sus anotaciones, escribiendo sus ideas con zumo que se reflejarían a posteriori, o invirtiendo las letras para que se entendieran frente a un espejo. Plasmó la proporción perfecta en su “Hombre de Vitrubio” y aplicó a su pintura un concepto ideológico que es el que ha llevado a la farsa a Dan Brown, entre otros... Leonardo decía “que cada personaje debe ser pintado con arreglo a su edad y condición. Un hombre sabio tiene ciertas características, una anciana otras y los niños otras”. Su San Juan Evangelista, que Brown tilda de una Magdalena oculta, es el famoso tipo renacentista del estudiante, el discípulo joven, imberbe y que aún no ha madurado. Y no será el único en usarlo.

Leonardo fue uno de los mayores creadores de la historia. Su principal problema fue que naciera, 23 años después, el que terminó por superarlo como escultor, como arquitecto y como pintor. De acuerdo, no estaría tan preparado como el de da Vinci, ni sería tan intelectual. Pero fue mejor artista. Su nombre, Miguel Ángel. 

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