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lunes, 30 de enero de 2012

La Alhambra de Inglaterra

Hubo un tiempo que la Alhambra no era el foco de atención de la ciudad de Granada ni la joya mimada de su patrimonio. Tal vez ni siquiera pesaba el enorme impacto que en los viajeros de todos los tiempos había tenido y las admiraciones que desde 1495 había provocado en toda clase de embajadores y diplomáticos europeos que la conocieron desde el mismo instante en que se convirtió en cristiana. Sería el siglo XIX el más dañino para el Monumento. En la madrugada del 16 de septiembre de 1812 y siguiendo las órdenes del mariscal francés Soult, los soldados invasores de Napoléon, antes de abandonar Granada intentaron volar la zona militar y palatina que se salva gracias al cabo José García, del cuerpo de Inválidos del Ejército Español.

Poco después las continuas visitas de Richard Ford a España escogiendo Granada como residencia despiertan en Inglaterra toda una pasión por la Alhambra. En 1840 nacería el primer “libro de bolsillo” que procura ser una colección de números compuestos por guías de viaje. Es entonces cuando los ingleses descubren la Alhambra que pasa a ser llamada el “Partenón de los árabes”. Desde el que era entonces Primer Ministro (Robert Walpole) a cónsules y lores, la fascinación por la arquitectura nazarí no tiene freno, al punto de que el hijo del primer marqués de Buckhingham, Granville Temple, adquiere la Torre del Vino (anexa a la Puerta) y se traslada a vivir a la Alhambra en 1849. Lo imitará poco después un coronel del Ejército británico, que adquiere el Oratorio del Partal y lo convierte en su hogar.

Este mismo adquirirá la Ceca o Casa de la Moneda. De ella sólo conservamos hoy los leones que siguen en los Jardines del Partal de la Alhambra, mientras que el resto de su decoración y piezas muebles los custodia con celo el prestigioso Museo Victoria and Albert de Londres. Pero no era la primera vez que el patrimonio granadino era usurpado y llevado a Inglaterra; ya en 1818, el historiador Richard Twiss (1747-1821) estaba en posesión de azulejos originales que él mismo arrancó de los alicatados del Palacio de los Leones, como  tuvo que hacer el conocido coleccionista Francis Carter, que se hizo con un azulejo con el escudo nazarí y el lema del reino de Granada: “Sólo Dios es vencedor”.

El tráfico de piezas robadas en la Alhambra fue casi insultante. Algunos granadinos quedaban sorprendidos por el enorme interés y crecido número de ingleses que acababan interesándose en el recinto palatino. El capitán inglés destinado en Gibraltar Victor Word fue otro de ellos; el Museo londinense cada vez terminaba por adquirir más y más piezas originales de la que fue corte real granadina, hasta que le llegó el turno a las reproducciones. El primero en empezar fue el mismo Richard Ford que tanto había peleado por defender el Monumento. Cuando regresó a su Inglaterra natal, se construyó una nueva casa en Exeter (a 315 kilómetros de Londres), inspirada en la Alhambra. Lo que no imaginaría nadie es que tendría pocos reparos en arrancar todo un paramento del Cuarto de la Sultana del Palacio de Comares, con una cornisa de mocárabes decoraciones cúficas incluidas para su nueva vivienda. En 1949 desapareció la casa de Ford en Exeter (foto de arriba) que entre otras cosas, guardaba en su cuarto de baño la decoración de yeserías de la Casa Sánchez del Palacio del Partal.

No fue el único: el coleccionista Walter J. Donne ya se había hecho con 4 columnas de mármol para su casa en la prestigiosa calle Sant James Street de Londres. Habrá que añadir además las 53 piezas cerámicas que del Real Instituto de Arqueología de Londres pasaron a donde hoy se exhiben, el School and Design...

En 1854 el prestigioso arquitecto Owen Jones construyó en Londres, con motivo de la Exposición Internacional que acogía la capital inglesa, la reproducción del Patio de los Leones; sólo un año después, como ven en la fotografía de arriba, la Reina española Isabel II encarga a Rafael Contreras que haga en el Palacio Real de Aranjuez una réplica de la Alhambra para destinar la habitación a Sala de Fumadores; el arquitecto, como pueden ver, se inspiró en la Sala de Dos Hermanas.

Inglaterra sigue siendo, después de Granada, quién más Alhambra tiene. Y casi que la soñó entera para sí, como las fotos de arriba y abajo demuestran, cuando se mandó replicar la joya nazarí en el interior del Crystal Palace, donde hasta 1936 estuvo, que por culpa de un incendio se arruinara. 


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