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lunes, 9 de enero de 2012

Españoles ricos... españoles pobres

No soy sospechoso de regionalista y nunca me he alineado con las posturas anti centralistas. Pero ha llegado el momento de perder cualquier tipo de rubor posible y superar con letras el hartazgo social. Tal vez acentuado a raíz de un par de programas televisivos, cada uno en las antípodas de la ideología. Sexta e Intereconomía debatieron hace unos días sobre el derroche en obras suntuarias e infraestructuras que a la larga han demostrado una escueta ineficacia cuando no una absoluta inoperancia. Pero lo gracioso es que en tela de juicio siempre han estado aquellas que se han venido a realizar en poblaciones de segunda. O al menos de segunda para muchos periodistas de ámbito nacional que consideran que La Mancha, Jaén o Aragón no merecen inversiones millonarias como sí tienen las ciudades mimadas históricamente en esta Nación.

Se ponía sobre la mesa que Tardienta (Huesca) con tan solo 1.000 habitantes contara con estación de AVE; o que Jaén inaugurara hace poco un tranvía millonario para el tráfico de sus habitantes. O el calamitoso (económicamente hablando) aeropuerto de Castellón. Pero conforme han ido avanzando en sus exposiciones los programas, aumentaba una duda en mí. ¿Los 1.000 habitantes oscenses o los más de 600.000 de la provincia de Castellón no pagan impuestos?

Madrid. Una urbe con un área metropolitana de 6 millones de habitantes. Tal cifra demanda de infraestructuras. Demanda inversiones y necesidades, equipamientos urbanos y prestaciones de servicios a los que ninguna otra ciudad española podrá nunca arrimarse. Pero Madrid un día se escogió capital del Reino. Se trasladó una corte con lo que entonces suponía eso. Las fortunas patrias decidieron establecerse en la Villa. Siglos después arranca en Madrid la concentración de poder social y político. Una cosa llama a otra, y por arte de birlibirloque, empresas, instituciones, administraciones y comercio plantan sus reales en la urbe del oso y del madroño. Si se genera trabajo, primero se hace en Madrid, por cuestiones lógicas, luego cientos de miles (millones a lo largo de la historia) de españoles se afincan allí. El crecimiento de una ciudad supone el detrimento de otra o de otras. Siguiendo con la resolución de este problema fingido, a más población más dotación.

El aeropuerto de Madrid crece; y el resto de España no disfruta de un aeródromo alrededor, luego la mayoría de los usuarios hemos de desplazarnos a Barajas para todo. Como el tráfico es mayor, las partidas presupuestarias que se envían a sus terminales, mayores, aunque esto signifique que otros lugares de España, posiblemente con peligro de pérdidas acusadas, vea como se les escapa de las manos cualquier oportunidad de crecimiento y dotación de infraestructuras. Y claro, una aeropuerto así, en una ciudad así, necesita de vías de circulación cada vez más complejas: M-30, M-40, M-45, M-50... Mientras, en algunas partes del Sur de este país, decenas de miles de usuarios vienen soñando desde tiempos de Isabel II que haya una carretera que una dos ciudades históricamente necesarias y trascendentales una para otra, de manera digna.

Si salto a Barcelona, la cosa no es menos evidente. Está claro que Durán y Lleida escoció y quizás erró por no expresarse de manera menos lesiva. Pero a lo mejor se le escapó que la histórica pugna independentista de sus conciudadanos sirvió para que el General Franco dotara a Cataluña de infraestructuras que en el sur de España aún no hemos olido. Luego, necesitados de manos para trabajar, los del sur de España salieron a Cataluña, y esta aumentó su población. Teniendo las partidas presupuestarias de todos los españoles y siendo más en número de habitantes, el puerto de Barcelona, por ejemplo, se vio potenciado. Las carreteras y vías de comunicación que lo hicieran útil, también. Sin olvidar aeropuertos, juegos olímpicos y faraónicos proyectos por el estilo. Para costear todo esto, alguien se tiene que quedar sin su parte del pastel. El pastel, por cierto, que pagamos todos los españoles de manera generosa y solidaria.

Y he aquí como se van despejando las incógnitas de nuestra ecuación y resolviendo el problema. A los señores de la tele y a unos pocos de ciudadanos se les olvida que la marginación histórica de ciertas regiones (y no hablo ahora de las Comunidades Autónomas) de España siguen vigentes y abriendo brechas insalvables entre la España acelerada y la retardada. Ofende que Castellón haya invertido un dinero descomunal en un aeropuerto inservible, pero quizás si Cataluña no hubiera sido premiada de manera tan indigna durante siglos, y especialmente por el Régimen de Franco, su puerto barcelonés no tendría la importancia que hoy es indudable, y tal vez sí el castellonés. Sus accesos serían mejores, su volumen de transporte enorme y las necesidades indirectas que generaría (entre ellas, la de un aeropuerto) indiscutibles. O a lo mejor no nos parecería raro que Jaén haga un tranvía, porque restringir el tráfico privado se hace mediante la oferta de un medio público. Pero como Jaén tiene 117.000 habitantes y es 50 veces más pequeña que Madrid, no requiere de “algo” que beneficie a sus ciudadanos. De todos modos, el cada vez más colosal metro de Madrid, cada vez más grande, cada vez más eficaz, cada vez más usado, sólo lo usan los nacidos en Madrid, de padres, abuelos y bisabuelos madrileños y pagado íntegramente por ellos ¿no?

¿Cuánto nos cuesta a los demás españoles las infraestructuras, dotaciones y obras que se realizan en aquellas ciudades donde un AVE, un aeropuerto, una autovía o un metro sí son rentables? Porque las pagamos todos, los del pequeño pueblo de Tardienta, los motrileños que llevan 150 años esperando una carretera (en concreto desde 1842, 170 años que se dice pronto) o los de Castellón que un día creyeron que un aeropuerto activaría la su, seguro, nada boyante situación.

La historia sólo nos deja algo claro: con el estado del centralismo, a la periferia española no le fue bien. El estado de las autonomías tampoco ha servido para que los pobres de tercera ascendamos puestos. Luego la solución la desconozco, pero lo que estoy convencido es que lastrar las opciones de progreso de comarcas cada vez menos pobladas de Aragón, o ninguneadas en la costa granadina, o deficientes y deudoras en La Mancha, sirve para Olimpiadas en Barcelona, intercomunicadores bajo la Puerta del Sol y ciudades de ciencias y artes en Valencia, mientras los de Jaén deben ir andando, los de Granada son los ciudadanos de la única provincia europea con costa que no tiene autovía y para ir a las capitales castellano manchegas hay que hacer trasbordo en la Capital del Reino. Así se evita que 19 personas cojan el AVE manchego (cifras que resultan ruinosas, es verdad), pero a cambio, hacemos cada vez más competente y necesario el transporte madrileño, de tal forma, que a la vuelta de unos años, quizás no haga falta que Albacete tenga Ayuntamiento porque Ana Botella podrá gobernar la ciudad de “Los llanos” desde el Palacio de Cibeles, y tal vez merezca la pena trasladar piedra a piedra la Alhambra a Málaga. Así el turista, aterrizará en un aeropuerto internacional, a 20 grados de media, con playas y con el reclamo cultural que es el que verdaderamente ha movido su interés para viajar desde Alemania a la Costa del Sol. ¡Y no se atrevan los granadinos a quejarse! ¡Porque algún programa de televisión, de aquí a poco, nos puede decir que nuestro metro supone un gasto inmenso e innecesario!

¿Se imaginan que Felipe II no hubiera apostado por Madrid y sí por Granada como su padre Carlos? ¿Se imaginan si Granada fuese hoy la corte? A los señores que hacen sus programas desde la región del madroño, les iba a mudar la opinión.

2 comentarios:

Santi dijo...

David,

Siento no compartir tu punto de vista. Es verdad que hay que dotar de unas infraestructuras "mínimas" iguales a los españoles, pero en macroproyectos hay que tener una visión centralista.
Jaén no tenía aeropuerto, ¿cómo se solucionó? El de Santa Fé se llama FGL Granada-Jaén. Pues eso...

Para las zonas deprimidas quizás un areopuerto, un puerto marítimo no sea la solución. Para Motril, potenciar el puerto y su comunicación terrestre (autovía, FFCC) con la capital y el arco mediterráneo sería un aspecto relevante para reforzar la economía del área de la costa. Pero, ¿precisaría de aeropuerto? Pues no.

¿Es necesaria una parada de AVE en medio de Huesca? Quizás no, pero para estas zonas más deprimidas lo que se necesite quizás no sean infraestructuras sino otros apoyos para la modernización/mejora de la actividad agrícola y ganadera, viales para favorecer turismo rural, etc. lo que no pasa por el Ministerio ni Consejerías de Fomento necesariamente.
En este caso, la apuesta por la energía termosolar en la zona de Guadix es representativa de este tipo de iniciativas que crean puestos de trabajo, riqueza, etc. y no pasan por tener grandes infraestructuras más allá de unas carreteras decentes.

Y que conste que País Vasco y cataluña, con Franco y con la democracia, han tenido una discriminación positiva en infraestructuras, además de la capital del Estado, por lo que sus llantos no se entienden, salvo para sacar más tajada del pastel. Y es que gracias a Dios esta crisis permitirá terminar en parte con estas guerrillas y despilfarros entre los distintos estados taifas que se han convertido las CC.AA., porque cuando te ahoga el dinero, la ideología (independentista) se diluye ante verdaderos problemas...

Anónimo dijo...

Chapó, motrileño, no puedo estar más de acuerdo contigo...¿Por qué hacer el viaje entre Granada y su hermana Motril mediante autovía o ferrocarril?, con lo bucólico, evocador y romántico que resulta hacerlo en burro con chaquetilla, gorro y trabuco a la espalda cual bandolero decimónonico...que vivan Curro Jiménez y el Estudiante...o mejor todavía...dicho trayecto se puede hacer en camello con chilaba y babuchas, y es que ya se sabe: para los célebres madrileños todos los habitantes de estas tierras todavía rezan mirando a la Meca... Muchas gracias una vez más y feliz año 2012.
Jesús de Graná