Visitas

miércoles, 4 de enero de 2012

El Carlismo

Las pragmáticas sanciones eran leyes que no tenían por qué ser sancionadas por las Cortes y cuya potestad de emisión correspondía al Rey. Las ha habido en cantidad a lo largo de la historia de España, pero la que más nos debemos acordar es aquella de 1713, promulgada por el rey Felipe V, primero de los Borbones de España y que impuso la Ley Sálica;  aquella por la que las mujeres no podían acceder al trono si había herederos en línea lateral (hermanos o sobrinos).

Lo curioso de la norma es que derogaba la Ley que desde 1260 había puesto en vigor para toda Castilla el Rey Alfonso X el Sabio y que sí consentían en el Gobierno de una mujer, hija de rey. Es curioso cómo 500 años después, los Borbones trajeron un poco más de atraso al tiempo que crearon un problema que no existía.

Fue un día como este, 4 de enero, pero de hace 179 años (1833) cuando el rey Fernando VII, sin eufemismos, el peor Rey de la Historia española, sino europea, después de haber revocado y recuperado varias veces la Ley Sálica, decidió abolirla mediante la Pragmática Sanción que hoy nos ocupa y que supuso para España el nacimiento del carlismo. Estos eran los partidarios del hermano del Rey, que por su nombre, tomaron el apelativo. La que reinó porque era a la que le correspondía, Isabel II.

Si la historia se puede compilar y explicar en pocas líneas, aquí tienen el origen del carlismo. En el rechazo a la mujer (a pesar de ejemplos tan edificantes e ilustres como el de Isabel la Católica 350 años antes) y la negativa a que esta pudiera subir al trono y gobernar como Jefe de Estado la Nación, se sustenta el carlismo. Con los años, y ya con casi toda su efímera vida a punto de morir, se convirtió en una tendencia monárquica socialista, próxima al comunismo europeo de los años 60 y 70 del pasado siglo. Hoy, boquea en ele estertor de la muerte y sin sucesores, algunos trasnochados reviven su pasado.

Arraigado en el País Vasco y en Navarra, fueron los ultra conservadores del siglo XIX. Quizás esto explique algunas cosas de los nacionalismos españoles y por supuesto, deje bien claro que lo que nace sobre los cimientos del error, termina desmoronándose.

2 comentarios:

Perlimplín dijo...

Éste es, y ya es decir, el comentario más estúpido sobre el Carlismo que he leído en mucho tiempo.

En primer lugar, lo de 1713 fue un Auto Acordado, no una Pragmática. La sucesión al trono en cualquier país, momento y lugar es una ley fundamental cuya modificación se rodea de las mayores restricciones (igual que sucede ahora en nuestra constitución actual, en que para modificar el Título sobre la Corona se requiere el procedimiento agravado), y en aquel entonces, 1833, como es lógico, requería igualmente de convocatoria de Cortes.

En segundo lugar, el motivo por el que se cambió la ley sucesoria en 1713 fue la guerra de sucesión que había asolado España durante 13 años. Precisamente fue el régimen sucesorio de la Ley de Partidas, que no hacía distingos entre hombre y mujer, el que provocó que al final varios "sucesores" europeos se considerasen con derecho al trono, provocando el desastre de la guerra de sucesión.

Por eso, con buen criterio, en 1713 lo que se hizo fue adoptar el régimen sucesorio que ya existía en la Corona de Aragón desde siempre.

Y finalmente, la mayor estupidez es que alguien que en un blog pone el escudo de la actual Zarzuela, desprestigiada hasta el extremo en enero de 2012, vea la paja en el ojo ajeno ("lo que nace sobre los cimientos del error termina desmoronándose") y no vea la enorme viga en el propio, que hace presagiar un futuro muy negro a la actual Jefatura del Estado.

Perlimplín dijo...

Tan negro que de aquí a menos de cinco años es probable que tengamos III República.