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sábado, 30 de abril de 2011

De balance (IV)


Todavía resuena en la memoria del cofrade la famosa frase de Stravinsky al oír (enmiéndanme la plana si yerro) “Soleá dame la mano”, aquella Semana Santa de 1921 cuando visitando Sevilla, pronunció al respecto de la afamada marcha: “esta música me permite ver lo que oigo y oír lo que veo”. Y 90 años después la música procesional, con ciertos partos imposibles de digerir, la música de Granada y la que en Semana Santa es para Granada, sube peldaños en la escala exigente del cofrade al punto de atestiguar que nuestras formaciones y buena parte de las foráneas que nos regalan su labor musical hacen de este 2011 otro año para escribirlo en las páginas doradas de lo que se refiere al mundo de las bandas.

Todos saben que tengo una especial predilección por la Estrella. De ella admiro su longeva trayectoria, su pionera forma y su decanato incuestionable. La capacidad de sobreponerse a reveses que ha venido a sufrir a lo largo de sus más de 32 años de vida, la han hecho una especialista de la adaptación. Lo que el Miércoles Santo pudimos escuchar tras la deliciosa espalda del Señor de la Paciencia, posiblemente la más elegante, contundente y rotunda de cuantas la imaginería española haya gubiado nunca, no tiene precio. Una tras otra, los albaicineros de la Estrella regalaron con “Flagellum”, “Resurrección en Vergeles”, “Un costal para Pasión”… y tantas, el repertorio que los distingue. La Banda ha tomado un brío único. Me atrevo a afirmar sin paños calientes, que es la Agrupación más definida y definitoria de Granada. Pero ojo, que el nivel de Dulce Nombre asusta. La calidad de los realejeños de la Cañilla, deja boquiabiertos a muchos.

En este mismo género pocas tachas puede recibir la Salud de Churriana, que ha completado un repertorio exquisito y a la par que las otras dos agrupaciones, ha tomado la línea de tocar mucho y con solvencia. Claro que en este discurso tenemos en 2011 que descubrirnos ante Jesús del Gran Poder. Los de cornetas y tambores de la Hermandad de la Esperanza han sido los más camaleónicos, los más variopintos en su repertorio, satisfaciendo a todas las Hermandades a la hora de adaptar las marchas que mejor casan con la personalidad de cada corporación, y registrando una cuantía y nivel que los convierte en la Banda de Cornetas de este año.

Lo bueno es que sigue creciendo la casi nueva de El Salvador, no ha bajado nivel Tres Caídas y estamos asistiendo a la recuperación progresiva en calidad y en personalidad de Jesús Despojado, después de que 2010 los cogiera con tipos de marchas y afinaciones que no eran desde luego propias de la que ha sido durante una década larga la mejor banda de su estilo en Granada, provincia, y seguiría subiendo geográficamente pero aquí voy a dejarlo.

De fuera, un verdadero placer la Agrupación sexitana de la Encarnación. Tienen niveles y oficios que no desmerecen a nadie. Los almuñequeros llevan años demostrando que pueden rivalizar con las más pretendidas formaciones de su estilo, que puede ser, encabece la linarense de Pasión, que obviamente este año nos ha dejado sin la posibilidad de escucharlos, merced a la lluvia, pero que siguen siendo un referente empatado en proporciones a Virgen de los Reyes, atlante del estilo de Eritaña.

Las bandas de música de nuestra zona tienen en Ogíjares el cénit y la cúspide. Oírles “Margot” del maestro Turina por Pavaneras y Plaza de los Girones, y ese repertorio medido, escogido, magníficamente interpretado, con esa solvencia en afinación y una deliciosa presentación de las distintas cuerdas, nos transportaba a ecos lejanos de la Banda de Tejera. Desde aquí, mi más encendido reconocimiento a Ogíjares y a las hermandades de Huerto y Nazareno por contar con ella. Ojalá persistan en este nivel y en 2012 la oigamos más.

Debo reconocer que esperaba una leve caída musical en la antes Mayor Dolor y hoy Dolores. La banda del maestro Linares tiró de oficio y experiencia y ha vuelto a quedarse con una consideración digna. Lo cierto es que el matrimonio entre estos músicos y Escolapios debía estar muy castigado para que no se empeñaran con la entrega y altura que sí hacen en otros lugares. Yo me alegro por ello. Y en esta línea, he de ponerme en pie ante dos bandas, dos enormísimas bandas que sin duda son las mejores que pisan la Semana Santa granadina y que por calidad, número de marchas, facilidad de interpretación, adaptación a las peticiones costaleras y de la Hermandad, compromiso y profesionalidad, hacen que sean las mejores, con una diferencia abismal, respecto a las demás: Viso del Alcor y Torredonjimeno. Simplemente, únicas. Si además casan tras palios de la fuerza estética de Victoria y Esperanza, ya está todo dicho. De Viso del Alcor no vamos a descubrir nada; de la amabilidad, trato, compostura, cercanía… de Torredonjimeno, sólo algo: GRACIAS POR CÓMO OS ESMERÁSTEIS TRAS LA VIRGEN DE LA VICTORIA.

Verán que los niveles son altos y en franco ascenso cada año. Es cierto que ha habido de todo, como en botica. Algunas bandas que no merece la pena ni mencionar, por su dudosa calidad de interpretación. Algunas, venidas de lejos, y que para ahorro de cuatro duros, han hecho un penoso y paupérrimo papel en una ciudad cofrade como la nuestra que no necesita de “chirigotitas callejeras” que es lo que parecieron. Serán los hermanos y especialmente los costaleros los que valoren si es eso lo que quieren. Yo, lo tengo claro: me quedo con Gran Poder, con Estrella, con Viso, con Torredonjimeno y con Ogíjares. Así es como Granada quiere bandas. Sin menoscabo de Dulce Nombre ni de Churriana y sin restarle méritos a Tres Caídas. Pero las primeramente citadas, son exponente de una Semana Santa que cada año, va a más.

viernes, 29 de abril de 2011

De balance (III)


Después de un sentimiento de inferioridad manifiesta con las ciudades (o la ciudad, seamos coherentes) que parió las trazas y formas de lo cofrade, Granada en lo costalero, como diría el bueno de José M. Gonru, “Masa”, va debajo de los pasos con el pecho fuera y la barbilla al canasto. Una expresión muy del Misterio de la Cena que reúne los condicionantes perfectos para definir el trabajo costalero que en 2011 y en líneas generales, ha experimentado una eclosión sin iguales y que subraya la idea del mérito y calidad que hemos ido cociendo y recogemos en forma de fruto.

Hay guiones ya sabidos, que no por ello generan sorpresa. Apelando a las frases célebres, Rafael Alcalá sostiene con una verdad incuestionable, que “no hay nada más bonito que un paso de palio”; cualquiera que lleve más de un año en la bodega de un paso, sabrá que a pesar de las dificultades que un Misterio presente (y especialmente de dimensiones sobrecogedoras como el Eucarístico de Santo Domingo), realmente la dificultad para gobernar con estética y solvencia un palio es indiscutible. Fijar un costero en ese escabel que sierra la cerviz del más pintado y conseguir que las bambalinas se mezan con la parsimonia y el vaivén oportuno es infinitamente más difícil que controlar cualquiera de los Pasos de nuestros Cristos. Y Granada ha puesto de nuevo en la calle conjuntos marianos que nada tienen que envidiar a los más pretendidos palios andaluces. Yo, para evitar suspicacias como las de ayer, ordeno alfabéticamente los que este año han tenido pocas o casi ninguna tacha, repitiendo los de siempre, y teniendo en cuenta que algunos renombrados (por mor de la lluvia) no nos han hecho disfrutar: Esperanza, Reyes, Rosario, Salud y Victoria. Nótese que el ramillete, la tríada habitual, ha crecido. Así lo he visto y de esta opinión es partícipe más de uno con cierta luz en las entendederas.

Las priostías a veces son las verdaderas causantes de una buena estética. A poco que un palio tenga proporciones, hechuras y materiales adecuados y un montaje reflexivo y experimentado, el andar del costalero será abultadamente más propicio; pero hay que contar con esa priostía y con un cierto magisterio por parte de los de abajo y del de negro. Las enormísimas mejoras experimentadas en los palios de Reyes, Merced o Salud no son para nada discutibles. Me quedo especialmente con el palio salesiano, que llegó y en dos horas nos dejó a muchos a merced de un babero para no empaparnos la pechera. Porque el de los Reyes, ya habíamos visto que la mesa actuaba y se mecía con una elegancia sin pega, pero este año ha confirmado que el mal montaje del conjunto estaba desvirtuando el exquisito trabajo de los costaleros de Dionisio Martínez. En Merced, el avance de Alberto Ortega ha sido inconmensurable, y era necesario que un capataz como este, no sufriera críticas (por otro lado visibles) que empañaran su plausible trabajo.

En el campo de los Misterios he de quedarme con la Cena. Dominar un conjunto de esas dimensiones y ese peso no ha sido tarea fácil. Un reto perfectamente asumible para José Manuel R. Quesada y los suyos, que acumulan galas en el pectoral de la vida costalera. Desde abajo, decenas de años de experiencia han dado el resultado. Casi seis metros de buque armado hasta los ojos, fijado como pocos y sin dar muestras de cabeceos que otros años sí tuvo. Así se hacen las cosas, Barea, así se hacen las cosas. La elegancia y fineza del trabajo merece un reconocimiento mayor del que se recibirá, pero valgan mis apuntes desde aquí.

Atención que nos dejaron un sabor de boca las costaleras del Trabajo que muchos no pensamos jamás. Mientras que el rumor extendido incidía en que la Hermandad prestó poco interés en la continuidad de la costalería femenina en el gran estreno de 2011, las mujeres del Corpus Christi han dejado claro que en este primer año vienen con ganas de apear a más de un pretendido Misterio granadino de los puestos de lujo. Lección extraordinaria la que dieron.

En las antípodas de estas mieles costaleras, buena parte de los pasos a hombros. Parece que la brecha abierta entre costal y hombros crece irremisiblemente. Porque al tiempo que comprobamos calidad en aumento en Gran Poder, Amargura del Vía Crucis, Amargura de la Calle Santiago, lo poco que pudimos ver en Pasión (me dolió no ver a Nacho y a David Gamero en el auxilio del capataz) o en Redención, amén de los espectaculares avances ya citados de palios como Reyes, Merced o Salud, los pasos de hermandades como Cautivo, Gitanos o Ferroviarios, (especialmente la igualá de un palio como el de Amor y Trabajo, delicioso en flor, en vestimenta mariana, en… y triste andando) necesitan una urgente revisión por parte de sus respectivas Juntas y sus capataces. Con todo, si tomamos como referencia años anteriores y este recién vivido, lo costalero en Granada, avanza y a pasos firmes y contundentes.

En este campo, no podemos más que felicitarnos. La costalería granadina, con más de un millar de integrantes y con pasos que se acercan, algunos, a casi las tres cuadrillas, mientras que la tónica habitual es que posean la cuadrilla doblada, habla de su salud y de su calidad. Falta ahora que junto al trabajo impecable en el terreno de lo estético, hagamos lo posible porque la figura del costalero no se revista de una frivolidad que en estos últimos años venimos padeciendo. Torres más grandes cayeron.

jueves, 28 de abril de 2011

De balance (II)


La recta final de la Cuaresma la pasamos algunos con la intranquilidad y la sospecha de que las filas de nuestros ya de por sí exangües cortejos, iban a menguar fruto de una situación económica cuando menos curiosa (ya no me salen ni quejas, pardiez) y por supuesto, y quizás lo más importante, fruto de la inoperancia de muchos miembros de nuestras Juntas que aún no han decidido ponerse manos a la obra para paliar la ridícula confirmación de unas cifras que ponen los vellos de punta.

Y desde el Domingo de Ramos, la alegría empezó a embargarnos. A falta de recibir de mis informadores (esto parece una agencia periodística) los datos finales de participación en cortejos, tanto como nazarenos como mantillas, estamos en disposición de afirmar que han aumentado sus números (aviso, voy a nombrar los que sí estoy seguro que han subido, por lo que aquellos que no cite, no es que no lo hayan hecho, es que al día de hoy no tengo el dato. Lo digo para paliar suspicacias) Entrada en Jerusalén, Cena, Trabajo, San Agustín, Estudiantes (qué barbaridad), Rosario, Nazareno, Salesianos… Y el caso es que he visto más hermanos en filas, pero sobre todo, he visto muchísima más gente que nunca en las calles, al tiempo que ya desde hace una década algunas jornadas cofrades empezaban a ser intransitables, por lo que estamos de enhorabuena.

Estos dos datos son significativos. La Semana Santa granadina goza de una interesante consideración y el empeño de unos pocos hace posible que vayamos a más. Habrá años que la progresión sea muy evidente y otros, que con los estrenos delante (uno de los testigos infalibles y muy explícitos) tengamos que reconocer una escueta subida, pero sin lugar a dudas, convertida, como decíamos ayer, en referencia ya de una manifestación que cada año es mejor. Fuera de toda duda y de todo debate.

El primero de los capítulos a tener en cuenta es el de las vestimentas… Si una ciudad como la nuestra cuenta con dos de los mejores vestidores de toda Andalucía, el asunto ya está más que explicado. Saber que una dolorosa ha contado con los avíos y atavíos de Paco Garví o de Álvaro Abril es casi un seguro de calidad y excelencia. Ojo, porque Fernando González ha firmado méritos en Dolores o en Estrella, y Jorge Heredia, los imposibles cuasi perfectos de Concepción. Pocas Imágenes se han presentado con rostrillos y encajes, con materiales y elecciones estéticas poco adecuadas. Aplaudo los cambios a mejor de Victoria, Maravillas, Esperanza, Salud (muy de barrio alfarero, pero impecable) o Concepción (la que más… ¡qué genialidad!). Para mí, y rozando lo sublime, Amargura, Consolación, Soledad de San Jerónimo, Amor y Trabajo y Mayor Dolor.

Y como último apartado de este segundo balance, la flor. Hay muchas maneras de ponerla, muchos criterios dependiendo de la iconografía, juego tonal con el paso, jornada o carácter de la hermandad. Pero créanme. Echen la vista hacia el palio de Ferroviarios, y ya está. Lo más genial, novedoso, inventivo, innovador, añejo a la vez y bien puesto, lo firmó Álvaro Abril en ese palio. Sigue no obstante teniendo los mejore detalles escondidos el de Consolación. A Antonio Boraita y el resto de la priostía de San Agustín, un día habrá que darle el premio “sois unos genios de plata”. Y simplemente deliciosas las esquinas de Victoria.

Para mí, a estas alturas, la familia Vedia, o Verdegal que tanto monta, con Manolo y Pilar al frente, es sinónimo de buen gusto, siempre acierto y detalles de amigos que sólo personas con el corazón de este matrimonio o de su hijo Víctor (perdónenme las hermanas, pero es a quien más he tratado) son capaces de firmar. Cierto es que a veces deben suministrar la flor que no querrían y conformar los exornos que menos apetecerían. Pero no empaña nada su buen camino granjeado con años y años de resultados impolutos en Cena, en Esperanza, en Huerto, en Lanzada y en tantos otros. Así las cosas, me quedo con la siempre acertada disposición de Merced siendo pionera en el uso de la orquídea. Y con la inteligente y muy rebuscada, casi didáctica postura del palio de Triunfo. El friso de Caridad merecería un premio, de no ser por las horripilantes esquinas que vinieron a empañar la casi perfecta flor entrevaral y la ya citada en el friso. Y las únicas manchas las pusieron Paz (no entiendo el tono), Penas y Gitanos. Clásicos que no quiere decir que por repetirlos, terminen resultando más “digeribles”.

Les traigo un ejemplo. Tengo un amigo arquitecto que se ha convertido en experto en dirección de obras. Discutía no ha mucho con un albañil sobre la idónea y correcta forma de uno de los trabajos de este gremio, advirtiéndole el obrero a mi amigo, que no iba a venir él con 25 años y un título a decirle, después de 35 años de oficio, cómo había de resolverse el trabajo en cuestión. Mi amigo se armó de paciencia y contestó con la elocuencia propia de un filósofo helénico: “a lo mejor lleva usted 35 años haciéndolo mal”. Y se zanjó el asunto. Y me sirve la anécdota para recordarles a muchos que durante décadas, Encarnación apostó por una flor y una colocación nada adecuada. Desde hace tres años, y en virtud y empeño de su hermano mayor, es uno de los palios que más progresos ha hecho en cuanto al asunto del exorno se refiere. Y algo parecido sucedió con Aurora, que como bien me apuntaba el bueno y tristemente desaparecido Pedro López, ya en 2006, se había andado un mundo. ¿Cómo son las flores de tu Aurora del Cielo por allí, Pedro?

Mejora la Esperanza, después de que el año pasado nos dejara a todos con un sabor de boca peor que el de un restaurante camerunés. No encuentro un pero a los alfombrados y montes de nuestros Misterios y Pasos de Cristo y sigo soñando con ver un Resucitado de rojo. A ver si en la Extraordinaria de Resurrección, el 4 de junio, hay suerte. Pero en líneas generales, la flor y la vestimenta (incluso la apuesta excesivamente moderna del romano del Misterio del Trabajo) tiene tan pocas tachas, que habiéndome empapado a estas alturas de otras ciudades referentes en lo cofrade, me parece que la nuestra puede presumir como pocas de los niveles alcanzados.

miércoles, 27 de abril de 2011

De balance (I)


No ha sido el tiempo el problemático sino la postura de ciertas Juntas de Gobierno y los deseos escondidos y poco reflexivos de algunos hermanos, que haciendo oídos sordos a las previsiones prácticamente parecidas de hasta cuatro portales meteorológicos que ofrece cualquier buscador de Internet, pintaban en negro las cuatro últimas jornadas de la Semana Santa de 2011. Y conste que a toro pasado cualquiera es bueno, pero puestos a elegir, me quedo con el sambenito jocoso que unos pocos quieren atribuirle a mi Hermandad. Al menos, la Calle San Antón jamás ha protagonizado escenas que esta pasada y aún caliente Semana Santa nos ha ofrecido. Yo les remito a la opinión que hace días dejara, en los últimos compases de la Cuaresma, sobre la lluvia. No se trata de salir a toda costa y por supuesto, el riesgo menos trascendental es el del patrimonio, ni siquiera el cacareado y ñoño término de “patrimonio humano”; no. Se trata de la coherencia por bandera, de los lenguajes plásticos que usamos los cofrades y de la necesidad de avanzar según unos ritmos y unas formas que la lluvia (o la amenaza de esta) pone en entredicho. Después de la que nos cayó el Jueves Santo viendo como destilaba agua la madera del paso de Pasión, no me queda más remedio que pensar que la valentía no siempre es sinónimo de postura correcta, sino de un atrevimiento indecente y torpe.

Nuestras Hermandades andan a años luz de saber tomar el toro por los cuernos frente a lo climatológico. Por supuesto no ayuda nada que algún comunicador cofrade insista en previsiones que muchos andamos preguntándonos de donde salieron. Las páginas de la Agencia Estatal, la archiconocida Weather, o la prima de esta, Accuweather, junto a la casi infalible (lo viene demostrando desde años atrás) de José Antonio Maldonado, me daban cada mañana unas premisas sobre lo que ocurriría hora a hora, que desde luego no han manejado ciertos medios de comunicación, casi empeñados en ver en la calle a nuestras hermandades con Noé como Diputado Mayor de Gobierno, y por supuesto sigo sin ver claras las posturas de Salesianos, de mis muy queridos hermanos de la Estrella, de Ferroviarios o de Favores, con algarada y amenaza de moratoria mientras el Genil aumentaba en cuatro su cauce, incluido.

Hay que estar hueros por dentro para persistir en la apetencia de salir a toda costa. Hemos perdido 11 hermandades en la calle, y desde las primeras horas del Jueves Santo, la sensación de orfandad era mucha. Silencio anduvo espeso en su postura, como Resucitado de Regina. A estos últimos les ampara la mañana del Domingo, a eso de las 10:30. Pero cuando pequeñas muestras de granizo descargaban a las 13:50 en Granada, y el casi incontestable Maldonado lo había previsto en su página (debe ser que tengo una conexión morrocotuda, o que TG7 y algunos Hermanos Oficiales necesitan quejarse de su servidor, sino no se explica) alguien tuvo más valor que el Guerra y desde luego es más temerario que José Tomás.

Así las cosas, la televisión ha sido un medio más que seguido. En condiciones normales, la mayoría de los cofrades con una salud mediana, hubiera estado en las calles y no envuelto en mantas siguiendo un Jueves Santo aciago. Un guión que el resto de los días me permitió llegar a la conclusión que TG7 es la referencia cofrade informativa y de calidad, y que, sin ningún tipo de dudas, Jorge Martínez es el mejor exponente de cómo se puede contar y comunicar esto que llamamos Semana Santa. Pero muy por encima del segundo en liza. La pena del equipo es que él sólo no puede hacer del mismo un oasis meritorio, porque algunos de sus partícipes no dejan que desear, simplemente habría que hacerles cierta exigencia.

Y es el momento de volver a hablar del Domingo de Resurrección. Se ve que por la Lanzada no gusta mucho la jornada en su vertiente vespertina, porque mientras algunos deciden que es un día idóneo para quedarse en casa, otros escogerían antes los toros que ver las cualidades que vienen desde los Vergeles. Querido Javier Sierra, y sabes que a mí no me faltan arrestos para hablar de frente, y sobre todo para ponerle una vela al santo y quitársela al que deba: no os vaya a pasar como cuando en el anterior medio donde colaborabas el Cirio Pascual poco menos que era una aberración propia de herejes y tuvo que llegar un Arzobispo para que os tragarais con caldo caliente las críticas. Ya el año pasado en esta Alacena estuve debatiendo la imposibilidad de salir la mañana del Domingo desde San Miguel Arcángel, poco menos que un suicidio asistido. Tú di si quieres que te gusta más la mañana que la tarde, que te vamos a respetar. Pero la jocosidad no es propia de vecinos, aunque todavía se os espere en los actos del Aniversario que se os invitara. No, por Dios. Yo te dejo el enlace si quieres y te repasas los datos, para que observes que desde San Miguel Arcángel, todo lo más se puede salir a las 15:30 horas, pero nunca antes. Y si acaso, comenta también que este año y el pasado, hasta que Facundillos no dijo de acercarse a los entornos de la Catedral, a los de Regina no ha ido a verlos ni el sereno. Que las imágenes de la televisión por la Plaza Alonso Cano, por Pie de la Torre o Cárcel Baja, parecía una convención de tanatopractores más que la puesta en la calle de una Hermandad de Granada. Ah, y cuando el Metro esté en disposición de permitir que se retorne a Regina Mundi, veremos a ver cómo acaba la cosa. Dejad que por los Vergeles el Cabildo Soberano decida cuándo ha de salir y si acaso, marchad a los toros o quedaos en casa, que ya disfrutaremos los demás de una de las Vírgenes mejores vestidas de Granada y de un patrimonio que a fuerza de mucha sangre le va mojando la oreja a más de uno y dos cofrades. Pero eso sí, estoy convencido que sus hermanos y su Director Espiritual, siempre os abrirán las puertas de una Casa de Dios que serán más recias que la carpa de plástico que desgraciadamente cobija al Señor de la Lanzada. Allí dentro, por cierto, está el Cirio Pascual. ¡Cómo no! El mismo que más de un indocumentado puso de hoja perejil año tras año y que con las palabras de Su Excelencia Reverendísima e Ilustrísima tuvo que digerir sus críticas con mucha parsimonia. Y mira que siguen esperando una disculpa. Lástima que yo no sea hermano, porque desde luego, iba a ver toros, sí.

Y después de esto, una reflexión salida desde lo más profundo de la tristeza; esta Granada de espectadores cofrades, es inculta como pocas. Las hermandades de negro tenemos que apagar las luces para que la gente se calle. Y conste que nadie obliga a nadie a aguantar media horita viendo pasar el cortejo de una Cofradía como San Agustín o Nazareno. El Lunes se me revolvieron las entrañas debajo de Consolación. El Miércoles, mi madre y yo fuimos los únicos en toda la Plaza de los Girones que no movimos los labios mientras pasaba la deliciosa e impoluta hermandad carmelitana delante de nosotros; no tiene idea la ciudadanía religiosa pero ajena a lo cofrade, y lo peor es que no tiene ni pajolera idea de cómo y cómo no comportarse la ciudadanía cofrade granadina. Está claro que, como pude apreciarle a Juan Luís, señor hermano mayor de Jesús Nazareno, o metemos bandas o nos van dando por donde la espalda pierde poder. Porque no hay nada más triste que enseñarle a Granada nuestro concepto de penitencia y recoger el ruido más ensordecedor posible… Juan, hermano, luego, me hablas de catetos. ¡Te cambio cuatro nuestros por cuatro suyos!

martes, 26 de abril de 2011

Semana Santa 2011


Me encantan los tópicos si se cumplen y si además son favorables, y llevo ya más de una década haciendo resúmenes propios de lo que fue una Semana Santa caliente en la memoria colectiva empezándolos tal que así: “mejor que la anterior”. Que me digan si acaso que miento y que en efecto, Granada no ha vuelto de nuevo a subir, tal vez livianamente, tal vez con descaro, el listón que dejó en 2010. Ni la climatología ni el desafuero de algunas hermandades restan una brillantez ganada a pulso y definida con la magnificencia de hacer de la Semana Santa de 2011 la mejor de los tiempos por muchos factores.

Y como si fuera un pregón al uso, empiezo pidiendo venia, que es lo mismo que solicitarles los arrestos para leer de mí, mi Semana Santa. Aquella que viajará al menos hasta el 1 de abril de 2012, intacta, perenne e imborrable en los tuétanos de los sentidos y que han hecho otros por mí. Empezando por los míos, los que sé que tengo y descuido y los que no. La inconmensurable categoría humana (porque costalera salta a la vista) de mis hermanos de la Cena. Adviertan algunos que ya uso el término posesivo; así me siento y así lo soy desde que Rafael Alcalá y Antonio Valentín García avalaran mi acceso a la Hermandad que es Madre y Maestra en lo costalero y que destila bondad, bonhomía y fraternidad desde los pilares enterrados de su casa de la calle Escutia hasta la faena mansa y desmadrada de la no talla de su Misterio… Por cierto, ya me he apuntado a la Asociación de Damnificados por tallistas-artistas… ¡Vaya tela!

Si el Domingo es el día oportuno para aprender los códigos de cómo se disfruta con devoción o cómo se es devoto sin alejar una sonrisa un momento tan sólo de la cara, el Lunes, los 500 que hicieron de San Agustín un año más el cortejo más nutrido de nazarenos y uno de los más fecundos y prósperos me volvieron a decir alto y claro que a parte de mi devoción, en los telares del saber hacer de lo hondo de la Calle de San Antón hay una Hermandad imposible de definir y le rinde culto a Él, que no necesita, después de casi 500 años, de más presentaciones. Y nuestra niña de cuatro años, como nos dijimos debajo de Ella, nos va a costar educarla pero no cejamos en el orgullo de tenerla como nuestra. Aunque achuche en demasía el peso de la historia.

Ah, Tú. De nuevo. El reencuentro. Por partida doble. Y ya está. Tú y sólo Tú. Tu nombre, los tuyos, tus hechuras, tus maneras, tus formas y tus encantos hirientes. ¡Qué mentira más verdadera y qué verdad más bonita que no se puede contar sino bajito, al oído, como se dicen las cosas importantes! Tú y la Calle de Elvira. Y allí viví una de las mejores escenas. Allí dije la frase más hermosa y más cierta que jamás pude colarle a un pregón. Allí vi como un Barea, tenía al lado y enfrente lo más bonito del mundo, y sentí envidia cierta y soberana de aquella escena, como sacada de un grabado antiguo, arrancada cuidadosamente de los tuétanos del amor de un padre y del amor de un hijo. Y cuando me dio la mano libre que le quedaba, mientras cargaba con el peso más suyo y más lindo que ni unos minutos después iba a tener, mientras esperábamos el relevo de la gloria envuelta en terciopelo de oro, quise (y lo prometo) tener esa misma oportunidad algún día. Eres grande, y lo sabes… Tanto como lo que supuso ese Martes Santo, definitivamente recuperado para mí, y este año por partida doble, debajo de la mentira más verdadera que hay en el Mundo.

Y al fin, el listado se alarga y se esponja. A Masa, Roberto, Doctor, Franjo, Perico, Fernando, el tito Cambil, Riqui, Selfa, Selfilla, Abuín, Collantes, Heri (el que quiera saber qué es un costalero, se vista del rojo sacramento) y a mi capataz y su levantá. Hablaste el diálogo de la amistad. Y eso no se olvida. Y a los que la mañana del Lunes me disteis lecciones imborrables a la vera de lo nuestro y de su Cruz de Plata. Y a Santi y a Pepe, que son los pregoneros de la estética; y a Joaquín Cros y los suyos en la Virgen de los Ríos de un Viernes Santo. Y a mis vecinos motrileños, que son hermanos pero se quedarán a “una planta” de mi piel. Y a Ti, y a buen entendedor… LECHE CON TU NOMBRE. Pero sobre todo, a quien me regaló el mejor Sábado de Pasión que recuerdo y me dejó 25 años de amores en forma de trabajo… A quien sin apadrinamientos fue, es y será mi compadre. El que hace 10 años me enseñó la bodega de lo verde y el que la distancia no le resta cercanía. A ti, hermano. A ti, que me has escrito el guión de la Semana Santa de 2011, Curro Gámez… “Así son…” ¿Verdad? Pues no hay otra…

sábado, 16 de abril de 2011

Adiós


Qué cierta la promesa que nos hiciste hace 40 días, y qué bien la has cumplido. Cuántas noches nos has invitado al regazo caliente de tus cosas y cuántas amistades han seguido haciéndose mientras tú has sido el testigo fiel de todo ello. Cuánto de bien en tus cuarenta jornadas jalonadas de conciertos y conferencias, de pregones y carteles, de mesas redondas y tertulias, de vía crucis y de besa pies, de montajes efímeros y de estrenos… Cuántos sueños en los papelones rugosos de tu espera y cuánto lirismo en cada cosa que hemos planeado dentro de tus fueros.

Eres con diferencia la más bonita de las épocas que alguien con un mínimo de sensibilidad y un mucho de fe puede vivir. Eres, el verdadero sueño que antecede a lo que se nos escapa sin poder darnos ni cuenta y la culpable absoluta y no presunta de las dichas y las verdades.

Te vas hoy cuando en vez de imponernos la penitencia de la que se rieron antes tantos, nos has traído en forma de convocatorias las más hermosas piedras por las que ascendemos a la verdad. Y yo no entiendo sin ti mi vida porque tú me conduces derecho a Él y me dejas como compañeros a tantos que hacen de mi vida la más envidiable que se pueda tener.

Gracias por los ensayos, por los pregones, por los textos y los artículos, por los olores y los sueños a duermevela, por las tertulias y las imágenes sacadas de las retinas de la memoria… Y gracias por los míos que la han vivido conmigo y por la masa fina y esponjosa de tus tradiciones.

Gracias por todo, CUARESMA

viernes, 15 de abril de 2011

Soñando


Me propuse clarificar, aportar y sumar de alguna manera en los más de cuarenta días que ha tenido esta Alacena de cuaresma (porque le vino antes de tiempo, gracias a unos innombrables de una tierra cuyos hijos, no son todos de fiar) sobre las cosas que tanto nos llegan, importan y significan a los de aquí, a los que entráis y hacéis posible este espacio abierto de mis ideas y las vuestras, y estoy contento. Porque nos hemos tirado 57 días hablando en clave cofrade, con 47 entradas específicamente de nuestros asuntos, y con un titánico esfuerzo de documentación y un asesoramiento que agradeceré siempre y que ha tenido al Reverendo Padre don Valeriano Miguel Plaza Expósito en la causa.

¿De qué no habremos tratado y a cuántos lápices no le habremos sacado la punta de las mejoras? Una carrera con el tiempo y los tiempos para hablar de insignias, colocación de enseres, orden histórico y litúrgico del mismo, el cómo y el cómo no de los acólitos, de la figura costalera, para dignificar el género del pregón, para ensalzar y buscar la manera de potenciar al nazareno, datos concretos de nuestros cortejos, actualidad, espectaculares propuestas de arte efímero, la calidad de nuestras imaginería, la importancia de la innovación o las figuras preeminentes del diseño en Granada.

Hemos tratado las publicaciones, la puesta y el decoro de nuestras Cofradías, la liturgia y la fe como centro sin el que no puede moverse nada de esto y hemos colado trozos y fragmentos de pregones y se los hemos brindado a las hijas de nuestros hermanos. Que era de ley. Y hasta hemos tenido tiempo para generar opinión, suscitar el debate y contrastar opiniones o confrontar pareceres. Con la inestimable ayuda de Salva Fenoll, Juan Morillas, Santi Delgado, Curro Gámez, Manuel Dorador, Miguel Alcalá, Pepe Juncal, Carlos Medina o Santi Delgado… Y muy buenos anónimos y otros que han entrado a su casa por vez primera y espero que se queden.

Hemos disfrutado de una cuaresma compleja, abigarrada y plena de actos y para mí, al menos para mí, de fe. Y hemos procurado en todo caso, que 2011 sea mejor que lo fue 2010 pero siempre, porque será peor que 2012. Y le hemos llamado en nuestros acentos, de tú, a Dios y a María. Casi nada.

Hemos visitado a veces en número de 700 diariamente esta Alacena. Y me embarga pensar que alguna de esas visitas, se ha hecho desde la intelectualidad y la posición preeminente del que sabe qué decir y por qué. No sé si hemos cumplido los objetivos primordiales que una bitácora con voluntad de servicio público habría de tener, pero en ello se ha ido nuestro resuello y nuestros ánimos. Si alguien no quedó contento, he de disculparme yo. Si a alguien le sirvió tanto texto y tanta ilustración, el objetivo se ha cumplido con creces.

Y al fin, esta Alacena, de morado riguroso de cuaresma y de empeños cofrades durante casi dos meses, mira atrás y se alegra porque somos más, queremos ser mejores y no perderemos jamás esos sueños, esas ganas y esos anhelos.

Y yo os doy las gracias porque cuando abrí los postigos de la Alacena, no pensaría que cupiéramos tantos; tan diversos, tan heterogéneos, pero con tanta pasión sin freno por algo que llevamos tatuado en lo más adentro de cada uno y que ha servido, en definitiva, para unirnos hasta en la disparidad de cirterios…

A dos días, a sólo dos días, todo ha merecido, y más que merecido, la pena. Hasta entonces, mucho todavía en el tintero, y sin embargo nos quedamos sin días para hacerlo realidad. Un placer siempre, regresar al abrazo de amistad de mis hermanos, posiblemente de los pocos que me queden, Paco y Juan. Ha merecido la pena, tantas horas de lidia con una cera y un jarro nuevo de lata de pez rubia. Sois, al día, motivos para no mandar todo y tanto al garete.

Hubiera querido traeros la riqueza que atesora el Palmar de Troya. Me sigue pareciendo extraño que esta pseudo Iglesia tenga el patrimonio que para sí quisieran tantas hermandades andaluzas. Y de muestra, tres impresionantes fotos, de mantos, pero especialmente, de esa custodia gigante que les traigo ahora.

Y hoy es Viernes de Dolores. Por lo que no puedo dejar de acordarme de ti, que me llevaste tantas veces por los mundos de mi infancia a la fiesta de aquel día. Y porque siempre será la jornada en la que mi cabeza empezaba a construir un universo mágico donde siempre tuviste tú cabida. A quién le pese, no puedo decir más: no me ocupa hoy día nada más que EL QUE DIO LA VIDA POR NOSOTROS. Y yo, seguiré besándote el pie, Señor de San Agustín.