Visitas

martes, 27 de diciembre de 2011

Santa Sofía

No está consagrada a santa alguna, sino que su nombre responde a la transcripción fonética al latín de la palabra griega sabiduría, luego cuando se proyectó la soberbia Basílica que se terminara tal día como hoy y que en esta jornada está cumpliendo nada menos que 1.474 años, la idea era dedicarla a “La Santa Sabiduría de Dios”. Pero lo que seguro todos saben es que se trata del edificio bizantino más importante en la historia del arte y el símbolo perfecto de una época y una concepción religiosa en Oriente, luego mil quinientos años después, sigue sobresaliendo en ese país oriental en Occidente, entre Asia y Europa, dejando sorprendidos aún a cuantos se acercan a tan fabulosa Basílica que no fue construida por artistas sino por científicos.

Santa Sofía embauca al que la contempla por sus dimensiones. Su nave central es un cuadrado casi perfecto de 70 por 74 metros de dimensión. Fue durante 1.000 años la Catedral más grande del Mundo, hasta que en 1520 podía transitarse bajo las bóvedas de la Catedral de Sevilla, terminada al completo sus cinco naves descomunales. Pero es su cúpula la que siempre ha despertado todo tipo de halagos. Diseñada matemáticamente, mide 32 metros de diámetro y se eleva hasta los 57 metros de altura. Al apoyarse sobre cuatro pechinas usando hasta cuarenta contrafuertes por donde se intercalan ventanas, pareciera flotar, resultando la cúpula con mayor ingravidez de toda la historia del arte.

Se acabó en el año 562 convirtiéndose desde ese mismo instante en la segunda cúpula más grande del Mundo. Otras fantásticas piezas parecidas no lograron acercársele nunca. La de la catedral de Florencia es sin lugar a dudas la más armónica, pero no tan estructuralmente perfecta y grande. En cambio es algo mayor la de San Pedro, obra de Miguel Ángel, y probablemente la más exquisita. Pero ni la del Taj Majal, ni la de San Pablo de Londres (de 31 metros y hecha 1.100 años después), ni la de los Inválidos de París (de 1670 y 24 metros de diámetro) o la también parisina del Panteón (de 27 metros, concluida en 1790) la igualan. Por no olvidar la del Capitolio de Washington (de 28 metros y acabada en 1792), aunque tuvo que ser una española, la de San Francisco el Grande de Madrid, la que desbancara del segundo lugar a Santa Sofía, cuando se termina en 1770 y supera los 33 metros de diámetro.

Tal vez sorprenda más saber que tan gigantesca obra se inició en el año 532 y se terminó cinco años después. ¡Sólo cinco años después! A excepción de la cúpula, algo más grande que la actual pero que fue víctima del terremoto de diciembre del año 557, el resto del edificio se completó en tan escaso tiempo. Trabajaron en ella 10.000 personas y el material de su cantera salió de Éfeso, Siria, Egipto y la propia Bizancio. Ha sido saqueada en infinidad de ocasiones, y cuando Constantinopla cae en manos musulmanas en 1453, se convirtió en mezquita. Pero el padre de la patria turca, Atatürk, en uno de sus muchos aciertos políticos, tuvo a bien convertir el primitivo Templo cristiano en un Museo y Monumento públicos y secularizar su espacio. Ya que no era lógica su función religiosa por parte del Islam y su pueblo no entendería un guiño cristiano, que fuera espacio para el disfrute de los sentidos y de los amantes del arte.

Y desde 1935 sigue fiel a este empeño del presidente Atatürk. Pero sobre todo, sigue siendo la referencia de la arquitectura de la Antigüedad. 

No hay comentarios: