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martes, 20 de diciembre de 2011

La Madonna Sixtina

Hace ya tiempo que en esta Alacena hablamos de una curiosidad sobre la “Virgen Sixtina” que pintó en 1513 Rafael Sanzio para la ciudad de Piacenza, que fue fiel al Papa y quedó anexionada en 1512 a los Estados Pontificios. En aquella ocasión nuestra sorpresa no era otra que la mano derecha del Papa que está arrodillado ante la Virgen, con seis dedos en honor al nombre que lució como sucesor de Pedro, además de que en el cuadro, hay seis figuras.

Pero esta curiosidad parcial es si acaso menos interesante aunque infinitamente más literaria que otras desapercibidas para la inmensa mayoría. En primer lugar, el encargo lo hace Julio II y no para agradecer la fidelidad de Piacenza al Papado, sino para su propia tumba, ese faraónico proyecto que venía realizando en mármol Miguel Ángel. ¡Cómo acabara en Piacenza quizás sea por un deseo de última hora del Papa en un intento por estrechar más si cabe los lazos de unión entre la ciudad y el Vaticano.

Se colocaría en la Iglesia de San Sixto de Piacenza. Con ese nombre gobernó la Iglesia un Sixto III que impulsaría la figura de la Virgen como Madre de Dios en el Concilio de Éfeso. Sixto IV era de la poderosa familia Della Rovere, como el papa Julio II que encarga la obra. Y Sixto II, Santo, ordenó trasladar a la colina vaticana sobre la que nacería la Basílica, los restos de San Pedro, germen, inicio y cimiento del papado, luego de una u otra forma, estamos ante la representación no de un papa concreto, sino de cuantos con el nombre de Sixto tenían que ver con la Imagen de la Virgen, con la fortaleza del Pontificado y con la familia de la que procedía el Papa que encarga el lienzo.

Está claro que la pareja de ángeles de la zona inferior del cuadro han terminado por convertirse en una de las piezas patrimoniales más repetidas y más difundidas de la historia del arte. Y podíamos añadir que Rafael triunfó con una composición piramidal, con el uso de los cortinajes de los ángulos superiores de la superficie pictórica que ayuda más si cabe a que la vista del espectador vaya directamente a la figura de la Virgen con el Niño en brazos y al fin, que la santa de la derecha del espectador es la patrona de Piacenza, Santa Bárbara.

Pero al mundo del arte siempre le sorprendió, de un lado, la vista dirigida hacia arriba por parte de la pareja de ángeles, pero sin ningún intento de contemplar a la Sacra Pareja (Madre e Hijo) justo sobre sus cabezas. Y por último, la expresión y los gestos faciales de la Virgen y de Jesús. El crítico y diplomático inglés Donald Prater se preguntaba de corrido, en la Galería de Arte de Dresde (Alemania) a dónde miraban los benditos personajes y qué señalaba la mano derecha del Papa, esa que contiene seis dedos. Prater había leído al historiador alemán que dijo de la expresión del Niño: “el más profundo espanto como para espantar a la misma muerte tiene en su cara”.

Lo primero fue investigar el lugar original de este cuadro. Fue regalado a los Agustinos de Varsovia en 1754 y durante la II Guerra Mundial, fue parte del botín nazi que los alemanes robaron. Acabó en donde hoy puede admirarse, en el Museo de Dresde pero estaba en el Altar Mayor de San Sixto. Enfrente del Presbiterio, el Coro Alto de la Iglesia. Y en este, un crucificado. Así que Rafael, que ya había demostrado ser uno de los mejores pintores de su tiempo (y hoy en día, de la Historia), incluyó sin que nadie se lo pidiera algo más: una expresividad rotunda cuando Madre e Hijo, enfrente, van a ver poéticamente cuál es el final de Cristo: la cruz. ¿Puede ser por tanto una de las obras de arte más evocadoras y simbólicas del Mundo? 

Toda obra de arte sacada del contexto espacial para la que fue pensada, pierde por completo su sentido y genialidad. He aquí la explicación.

2 comentarios:

Santi dijo...

Magnífica la entrada... como esta serie de post sobre Arte.

Una bebida fresca para la mente que se descongestiona... aunque decaigan los comentarios al quedarse sin palabras...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Esta nota es de Jesús Aguirre para la traducción de Discursos Interrumpidos de Walter Benjamin:

"Desde la
investigación de Hubert Grimme sabemos que originalmente fue
pintada para fines de exposición. Para sus trabajos le impulsó
a Grimme la siguiente pregunta: ¿por qué en el primer plano
del cuadro ese portante de madera sobre el que se apoyan los
dos angelotes? ¿Como pudo un Rafael, siguió preguntándose
Grimme, adornar el cielo con un par de portantes? De la investigación
resultó que la Virgen Sixtina había sido encargada
con motivo de la capilla ardiente pública del Papa Sixto. Dicha
ceremonia pontificia tenía lugar en una capilla lateral de la
basílica de San Pedro. En el fondo a modo de nicho de esa capilla
se instaló, apoyado sobre el féretro, el cuadro de Rafael.
Lo que Rafael representa en él es la Virgen acercándose entre
nubes al féretro papal desde el fondo del nicho delimitado por
dos portantes verdes. El sobresaliente valor exhibitivo del cuadro
de Rafael encontró su utilización en los funerales del Papa Sixto. Poco tiempo después vino a parar el cuadro al altar mayor
de un monasterio de Piacenza. La razón de este exilio está en
el ritual romano que prohibe ofrecer al culto en un altar mayor
imágenes que hayan sido expuestas en celebraciones funerarias.
Hasta cierto punto dicha prescripción depreciaba la obra de
Rafael. Para conseguir sin embargo un precio adecuado, se decidió
la Curia a tolerar tácitamente el cuadro en un altar mayor.
Pero para evitar el escándalo lo envió a la comunidad de
una ciudad de provincia apartada."