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sábado, 10 de diciembre de 2011

La Catedral de Sevilla

Desde la conquista de la ciudad de Sevilla, la Catedral reside en la que fue la Mezquita Mayor de la ciudad; esta, a su vez, se había levantado sobre un templo católico derruido para tal efecto (conviene precisar, en estos tiempos...) La mezquita continúa tal y como era, sin haberse tocado nada de su estructura. Pasado siglo y medio, los canónigos de Sevilla se reúnen con el propósito de hacer una obra nueva. Uno de ellos pronuncia, en 1401, la siguiente arenga moral para la Iglesia y la ciudad: “hagamos una Iglesia que los que la vieren labrada, nos tomen por locos”. Y empezaron las obras en 1433 tras procesos de derribo, cimentación y otros.

La Catedral de Sevilla es la Iglesia Gótica más grande del Mundo. Es la catedral del Mundo más grande, la edificación española más grande y el tercer templo del Mundo. Así que las palabras del canónigo, cundieron efecto. Tiene casi 24.000 metros cuadrados de extensión. Su máxima longitud es de 126 metros; su anchura, 83 metros. Tiene 8 puertas de acceso, un campanario de 99 metros de altura y el Retablo más grande del Mundo, labrado entre 1481 y 1564 con 26 metros de altura y 18 de anchura. Dentro, obras de Murillo, Zurbarán o Goya. Además, posee los órganos más complejos del Mundo y es lugar de eterno descanso de reyes y nobles, de cardenales y arzobispos, aunque quizás, destaque porque bajo sus bóvedas, duerme el sueño de los justos Cristóbal Colón.

Declarada Patrimonio Mundial en 1987 (el mal llamado Patrimonio de la Humanidad), no puede dejar a nadie indiferente. Se terminó un 10 de diciembre de 1606, después de 183 años de obras. En siglos posteriores tuvo añadidos, eso sí. Y es una de las piezas claves en la arquitectura española, una de las referencias espirituales más trascendentales de España y tan colosal, tan grande, tan genuina y tan cuidada, que no visitarla, máxime en unas fechas como las de hoy, cuando está cumpliendo 405 años de su conclusión, sería inoportuno. 

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