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domingo, 4 de diciembre de 2011

Franco

He intentado desde hace tiempo obviar todo lo que acontece en torno al Valle de los Caídos, mentiras de su ejecución y abstraerme de publicar notas fidedignas y reales que dejarían a más de un recalcitrante progresista español con la boca abierta sobre las condiciones laborales de aquellos que formaron parte de la faraónica obra, y más aún de los prisioneros, muchos por delitos de sangre, que redimieron penas con trabajo, en un saludable ejercicio de devolverle a la sociedad lo sustraído y que hoy día hemos cambiado por privilegios sin más.

Jamás he querido (a pesar de tus insistencias, Jesús), abundar en que Franco, nunca, quiso ser enterrado aquí. Que el Valle de los Caídos ha sido símbolo para trasnochados y centro de odio para rencorosos, como el Gobierno que se resiste a irse y que ha usado lo acontecido hace 70 años no para cimentar un futuro ajeno al aborrecimiento sino centrado en la revancha.

Y aprovechando que un día como hoy de 1892 nació el General y Jefe de Estado, Francisco Franco, me ha parecido oportuno, como poco, preguntarme si con los escalofriantes datos económicos, laborales y sociales que nos dejan los socialista en herencia, antes de despedirse hacía falta sí o sí debatir sobre la exhumación de unos restos mortales; y más que eso, la pregunta real que me hago desde días es: ¿quiénes son esos expertos que aconsejan la retirada de los restos mortales de Franco de la nave basilical del Valle y qué formación se precisa para decir si unos huesos han de estar o no en una Iglesia, después de llevar allí 36 años?

Dejarlos fuera del Gobierno, me parece un castigo muy somero, tamizado y casi elegante. Y los asuntos franquistas ni me van ni me vienen, si no es bajo la óptica de la historia. Aún bajo esta, me interesan otros periodos y me especializo en todo lo que sea más longevo que el siglo XX, luego a parte de conocer el pasado de mi Patria para no andar en una permanente nebulosa, poco sospechoso de franquista es quien se siente monárquico y amante de la figura de don Juan de Borbón, antagónico a Franco. Hecha la salvedad, me sigue pareciendo de una inquina indomable y de una estupidez supina todo lo que está procurando el Partido Socialista, hasta hoy, aún en el Gobierno. Y no deja de ser un buen resumen de lo que han sido estos siete años: perder el tiempo, el esfuerzo y el dinero en cosas mucho menos importantes que son las que mantienen a España en el borde del abismo. Sí, el resumen de 7 años ruinosos y negros. 

1 comentario:

Jesús Ortiz dijo...

Pues ya que has abierto el melón (gracias por ello), profundiza sobre el monumento, que tiene una rica historia muy interesante de contar. Y detalles que seguro descubrirás y compartirás con tus lectores.