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jueves, 22 de diciembre de 2011

Arcimboldo

Más allá de sus capacidades técnicas, nuestro artista fue capaz de adelantarse varios siglos a las corrientes artísticas más innovadoras al punto de realizar una serie iconográfica que a muchos hoy les sugeriría la época de las vanguardias o del periodo de entreguerras, cuando lo cierto es que el italiano nacido en 1527, las acomete hacia el segundo tercio del siglo XVI. Su arte es el de un visionario, de una creatividad enorme que ha inspirado a artistas del siglo XX. Fue el primero en realizar pinturas invertidas, que dándoles la vuelta cobraban igualmente sentido y cambiaban el motivo original, o el que realizase composiciones a partir de piezas, esto es, formar un retrato del invierno, por ejemplo, mediante elementos naturales y vegetales que recordaran la estación. Su imaginación desbordante empieza a dar frutos ya en 1560, fecha a la que responden los dos dibujos que arriba y debajo de este párrafo conserva la Galería Uffizi de Florencia. En el de arriba, un diseño para la vestimenta de guerra de un caballo, que seguro daría pavor al enemigo. Abajo, un proyecto de trineo.

Giuseppe Arcimboldo (1527-1593) ideó en 1572 la serie de “las cuatro estaciones” que tuvo que repetir dada la fama y el aprecio con la que fue acogida en no pocas ocasiones, variando insustancialmente la misma cada vez que la reproducía. Se atrevió con una nueva idea que abundaba en este caso en los cuatro elementos de la naturaleza, y se empeño con vehemencia en los retratos el Emperador Rodolfo II que caracterizó de las maneras más atrevidas.

Hay una temática clave en su obra: el retrato invertido. El lienzo es un bodegón atrevido y rupturista. Al girarlo 90º se convierte en un retrato que sin pretenderlo, anunció el surrealismo y preconizó un estilo que había de ver la luz a partir de 1924, pero que Arcimboldo adelantó con la friolera de 354 años. Arriba y debajo de este párrafo traigo su famoso cuadro “El asado”, pintado en 1570.El cuadro muestra una fuente con lechones que alguien intenta tapar evitando que se enfríen. Pero al darles la vuelta, se han convertido en la cabeza de un grotesco personaje con una fuente por sombrero.

Esta absoluta muestra de originalidad superando incluso a otros pintores renacentistas como El Bosco y anticipando los estilos Dadá y Surrealista vienen a confirmarse en “El Hortelano”. En la foto de abajo, otro de sus retratos invertidos:

Pero hay una genial obra ejecutada en 1566 que sin duda habla por sí sola del ingenio del autor y de lo adelantado de su capacidad creativa. Se trata del retrato imaginario y alegórico de “El Bibliotecario” que se conserva en Suecia y yo les dejo justo abajo. Siempre me ha parecido una obra que, en vez de tener 450 años a sus espaldas, pudo haber hecho hace unos 60 Salvador Dalí.

¿Fue un autor con suerte o el estar al servicio de un mandatario le facilitó pintar lo que quiso sin tapujos ni cortapisas? ¿Si hubiera tenido que subsistir de su arte nos habríamos perdido al más anticipado y creativo de los pintores de la época moderna? Y a la postre: ¿cuántos grandes artistas tuvieron que claudicar y pintar lo que les pidieron en su momento frustrando su capacidad e ingenio para pérdida de la Historia del Arte? Afortunadamente no fue el caso de Arcimboldo, padre (o casi tatarabuelo) de la pintura contemporánea que, como en la imagen de abajo (“El agua, 1566”) marcaría un antes y un después indiscutible. 

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